Jean-Claude Patri : La democratización de la comida gourmet

27 de Marzo de 2015 | 08:14 | Por Jean-Claude Patri
Partí hace casi una década con un carrito de crêpes francesas en Chile, cuando hablar de carritos de comida, -para muchos- era sinónimo de hot-dogs, maní y sopaipillas, y un producto gourmet como el mío, era un bicho raro. Sin embargo, rápidamente comenzó a penetrar en el mercado, ganando fanáticos por doquier. El fenómeno ya se veía venir: la comida sobre ruedas, informal, pero gourmet, se tomaría el país. Y así fue.

Pero no sólo eso. Hoy hablar de esta tendencia es hablar de verdaderos restaurantes sobre ruedas, donde cada detalle está debidamente cuidado. No somos pocos los chef que hemos optado por dejar atrás los restaurantes de mantel largo, para embarcarnos en proyectos móviles, haciendo buenas propuestas culinarias, pero enmarcadas en el concepto “callejero”, tal como ocurre muchos hace años en Estados Unidos y como está comenzando a masificarse en Europa.

Un fenómeno que perfectamente podríamos llamar “la democratización de la comida gourmet”: comida de muy buen nivel, con un ticket promedio en torno a los $4.000, que lo hace mucho más asequible que un menú de restaurante, donde al precio de los platos se debe agregar el porcentaje por servicio. Aquí no. La comida callejera es “to go”, para comer de manera informal. Y eso ha encantado a los chilenos: comer rico, con productos de calidad, apuestas novedosas, pero a un buen precio.

Atrás quedó el concepto de fast-food donde reinaba la mayonesa y kétchup. Ahora, sándwich hechos con carnes cocinadas lentamente por horas, apuestas de comidas típicas latinoamericanas, cafeterías de primer nivel o propuestas europeas como la mía, -entre un sinfín de etcéteras gourmet-, han ganado un lugar especial en el paladar nacional.

De esta forma, los food trucks y carritos se han convertido en la opción culinaria económica, gourmet y entretenida, que hoy tiene el país. Siguiendo la tendencia mundial, este fenómeno se puede ver en todo el territorio. Prueba de ello fue el último verano, donde verdaderos restaurantes móviles se tomaron ciudades del norte, centro y sur de Chile. Todos, atiborrados de comensales ansiosos por probar las maravillas gastronómicas.

Y esto está recién empezando, pero con mucha fuerza, pese a que Chile tiene una legislación obsoleta que no permite este tipo de comida en las calles. Con todo, la cocina sobre ruedas se ha expandido tan rápido como el gusto de los chilenos por la comida gourmet, y en cada evento masivo hay un espacio reservado para que estos restaurantes móviles deleiten a la multitud.

Es de esperar que el entorno nacional le dé un impulso aún mayor a estos emprendimientos gastronómicos, modificando leyes acorde a los tiempos y destinando espacios para llevar los carritos y food trucks gourmet a cada rincón donde haya chilenos amantes de la comida rica.

Saludos, Jean-Claude Patri Didier, chef de Cool Crepes.
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