Moda y pintura se unen en una expo con lo mejor de Vogue

"Queríamos una exposición de fotografía de moda que estuviera a la altura de la pintura", explicó la comisaria de "Vogue like a Painting", que comenzó hoy en Madrid, y en la que se descubre la relación de la fotografía de moda con la pintura.

30 de Junio de 2015 | 11:21 | DPA

Fotos como la de Clifford Coffin, de 1949, forman parte de la muestra "Vogue like a Painting".

Likeapainting.vogue.es
MADRID.- Fotografías de composiciones imposibles, de épocas en las que no existían las cámaras y colores que estallan como en un lienzo, y todo al servicio de la moda. Así es "Vogue like a painting", la nueva exposición que se presentó hoy en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid.

La muestra, que abrirá mañana martes sus puertas y que podrá verse hasta el próximo 12 de octubre, es una recopilación de 62 imágenes de archivo de la revista "Vogue" realizadas por algunos de los fotógrafos más destacados de las últimas tres décadas y con una clara inspiración pictórica.

A veces la referencia es muy directa, permitiendo emparejar una fotografía con una obra de arte, como "La joven de la perla" de Erwin Blumenfeld, que recrea la pintura homónima del holandés Johannes Vermeer, versionada también para la revista por el fotógrafo Erwin Olaf, aunque de una forma más libre al sustituir el turbante por un gorro de lana.

Sin embargo, en otros casos se trata de una reinterpretación de una obra, como ocurre con la fotografía de Michael Thomson, que desde el 2000 versiona el retrato de Santa Isabel de Portugal que Francisco de Zurbarán pintó en el siglo XVII, poniendo en su lugar a la modelo Carmen Kass.

Otras caras conocidas: Cate Blanchett posa como Isabel I de Inglaterra en una foto de Irving Penn que revisa uno de sus más famosos retratos con un imponente vestido, mientras que Helena Bohnham Carter protagoniza una fotografía en blanco y negro de Peter Lindbergh.

"Queríamos una exposición de fotografía de moda que estuviera a la altura de la pintura", explicó durante la presentación la comisaria de la muestra, Debra Smith, que se sumergió en los nutridos archivos de la prestigiosa revista en busca de pruebas de esa relación de la fotografía de moda con la pintura.

Su objetivo: detener al espectador. El hilo conductor de la muestra no es más que una especie de ralentización en el mundo tan rápido en que vivimos. Una ralentización que queda plasmada "en la atemporalidad de las modelos, en una especie de lapso mental en el que todo está muy, muy quieto". "Hoy en día todos nos creemos expertos en fotografía. Pero busco que la gente se tome su tiempo, se detenga ante las fotos y se dé cuenta de todo el trabajo que hay detrás", desde el maquillador el peluquero, pasando por el diseñador, la modelo y finalmente, el fotógrafo.

Mirar despacio y mirar al detalle para ver lo que resulta invisible si se va deprisa. Como ese pelo de ratón con que está confeccionada la máscara de Mickey que sostiene la modelo en la foto "Blusa de Yves Saint Laurent", de Irving Penn, o el genio de peluquería que está detrás de la misma, explica Smith.

El resultado es una muestra que habla de algunos de los mejores fotógrafos de las últimas décadas, clásicos del siglo XX como Edward Streichen pero también otros más contemporáneos, como Peter Lindbergh, Tim Walker, Mario Testino o Paolo Roversi, entre otros, explicó Guillermo Solana, director artístico del Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid.

Y ello es posible "porque 'Vogue' permitió a sus fotógrafos una mayor libertad a la hora de crear y no los sometió a la horma comercial", explicó Solana. "A veces el vestido que se muestra en la foto está en primer término, pero en otras ocasiones es simplemente un pretexto o una ausencia". Como en "Kirsten" de Roversi o "Jake Love" de Walker, en las que ni siquiera hay vestido.

El museo, el único sitio sagrado que nos queda

La muestra no sólo trata de los pintores, sino también del propio museo: "Aquí se habla de los pintores que están en otras salas, de Joaquín Sorolla, de Edward Hooper, de pintores holandeses e impresionistas", destaca Solana.

Las instantáneas de Peter Lindbergh están inspiradas en obras de Paul Gauguin y muchas de las imágenes remiten a Van Eyck, Botticelli, Degas, Magritte o Dalí, entre otros.

En el archivo de "Vogue" encontramos así ejemplos del Renacimiento y el Rococó, pero quizá las referencias más claras están en la pintura victoriana y en los prerrafaelitas que han marcado y siguen marcado con fuerza el imaginario audiovisual anglosajón con sus referencias medievales.

La prueba más clara a la simbología y las referencias literarias y a la naturaleza de ese movimiento es la "Ofelia" de Mert Alas & Marcus Piggott, que versiona la obra homónima de John Everet Millais.

Todos los grandes géneros pictóricos están representados en las fotografías de "Vogue": el retrato, el paisaje e incluso los interiores, sin olvidar el bodegón en las fotos de Lindberg o Grant Cornett, para ilustrar esa "intimísima relación del arte, la fotografía y la moda", señaló la directora de Vogue España, Yolanda Sacristán. Con "Vogue like a painting" el Thyssen abre así la puerta a un género muy poco común en los museos: la fotografía de moda. Porque las páginas de una revista son demasiado efímeras para las grandes obras y, según Smith, el museo es uno de los únicos sitios sagrados que nos quedan.
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