Dior vistió a una mujer delicada y Schiaparelli apostó por el “pink shocking”

Las dos casas de moda presentaron interesantes propuestas para otoño/invierno en la segunda jornada del PFW. Conócelas en nuestra GALERÍA.

07 de Julio de 2015 | 12:04 | Agencias

Guyon presentó su colección para Schiaparelli en un decorado que emulaba un teatro del París de 1930.

Reuters
PARÍS.- El belga Raf Simons imaginó a una mujer delicada y de recatada sensualidad para la colección Dior de Alta Costura presentada ayer en París, mientras que Schiaparelli revivió con mesura los códigos extravagantes de la legendaria rival de Coco Chanel, para esta segunda jornada acontecida el lunes en la PFW.

Como princesas medievales de depurada silueta, las modelos deambularon entre los invitados que descubrieron esta colección otoño-invierno 2016 en el calor generoso de una tarde estival en los jardines del museo Rodin, convertido en un "jardín de las delicias", como parte del guiño que Simons dio a los pintores primitivos flamencos de su país natal, en especial a “El Bosco”.

Según un comunicado de prensa, al diseñador le atraía explorar la "tensión entre un lujo que se critica y que se anhela al mismo tiempo", por lo que enfrentó en la pasarela a modelos ataviadas con holgados y ligeros vestidos-túnica en muselina blanca de seda que excedieron la sencillez, entre supuestas piezas de fruta. Y al bordar con plumas los puños de estas prendas o al cubrirlas con abrigos de cachemir y pieles, Simons reflejó esta oposición deudora de conceptos propios del cristianismo.

"Me intrigaba la idea del fruto prohibido", detalló el modisto, quien se preguntaba cuál sería el significado actual de esta idea que el arte ha retratado a lo largo de su historia.

En este proceso a través de los siglos y del pincel, Dior recuperó la capa de la Baja Edad Media para convertirla en abrigo largo que, sin cierre en el frente, se tiene que sujetar con una mano para que no entre el frío.

Shocking Pink y Elsa, la rival de Coco

Por su parte, Bertrand Guyon, el nuevo diseñador de Schiaparelli, mantuvo los códigos de la marca en su primer desfile, destacando el famoso "rosa shocking" -en realidad un vistoso fucsia-, los hombros marcados y las iniciales ES, en siluetas que proyectaban una "extravagancia mesurada".

En un decorado que emulaba un teatro del París de 1930 ubicado en la plaza Vendôme, el modisto recuperó el famoso "shocking pink", el pelo de cabra, que en la época de la fundadora y eterna rival de Coco Chanel (Elsa Schiaparelli) era de mono, y dibujó estampados que recordaban a los de Marcel Vertès y Christian Bérard, artistas que colaboraron con ella.

La paleta se declinó en todo tipo de metalizados, desde el oro, plata, titanio, platino o marcasita en un debut que revalorizó los arabescos y los cuadros del tartán. Algunos detalles, como una cerradura, un ojo, algunas estrellas o un corazón atravesado por una flecha, además de una cartera con forma de mano, recordaron a Elsa Schiaparelli.

Guyon puede presumir de haber trabajado para algunas de las firmas más reputadas de Alta Costura, como Givenchy, Christian Lacroix o, más recientemente, Valentino, donde ostentó el cargo de director de diseño. Este recorrido profesional le ha permitido forjarse junto a algunos de los modistos más reconocibles y reconocidos de las últimas décadas, como John Galliano, Alexander McQueen o Hubert de Givenchy, quien trabajó con Elsa Schiaparelli durante cuatro años.

Ahora le ha llegado el momento de tomar el timón de una "maison" con una identidad muy marcada, gracias a los fantásticos desvaríos surrealistas de su fundadora.
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