Madre entrena a su perro para que monitoree los niveles de azúcar de su hijo diabético

"Murphy" será capaz de determinar si Eli, de cinco años, tiene mucha (hiperglicemia) o muy poca (hipoglicemia) azúcar en sangre, sólo oliéndole su aliento.

03 de Agosto de 2015 | 16:42 | AP

BLAIRSVILLE.- A Eli Michel, de cinco años, le encanta compartir un abrazo con su mejor amigo, "Murphy". Pero quienes se encuentran con el niño y su perro en la calle, no deben esperar recibir el mismo saludo afectuoso del animal.

Nicol Michel, la madre de Eli, explicó que el perro de ocho meses de edad, una mezcla de Golden Retriever y Poodle, está siendo entrenado para asistir a su hijo con el manejo de su diabetes tipo 1 y no puede ser distraído de su tarea.

"Murphy" recibe entrenamiento para ser un perro de servicio y como tal sólo puede ser tocado por quien lo maneja. "Las personas no deben distraerlos llamándolos, silbándoles, aplaudiéndoles o dándoles golosinas", dijo. "Estos perros están trabajando", agregó.

"Murphy" lleva cuatro meses de un total de 18 meses de entrenamiento, que le permitirá alertar, con sus ladridos, cuando el nivel de azúcar en sangre de Eli se aleja de su zona segura de entre 70 milígramos por decilitro y 180 mg/dL.

Nicol explicó que Murphy debe ser capaz de oler el dulzor en el aliento de su hijo cuando su nivel de azúcar es alto y un olor ácido cuando es bajo, lo que puede causarle debilidad, temblores e incluso convulsiones y la muerte si es que no es corregido.

"Si está bajo 70, debe comer algo azucarado inmediatamente", sostuvo.

Nicol lleva a Murphy a sesiones semanales de entrenamiento. Por ahora está trabajando con el perro para obtener su certificación de Buen Ciudadano Canino, y resalta que no es agresivo con las personas, pero que necesita más trabajo en la interacción apropiada con otros perros.

"Tiene un tema  con los perros y los conejos", dijo. "Automáticamente quiere perseguir cualquier cosa que sea más pequeña que él", añadió Nicol.

"Es un muy buen perro, pero todavía está aprendiendo", afirmó.

Nicol entrena a Murphy en la Escuela Primaria de Blairsville, a donde Eli asistirá en el otoño próximo. La idea es que el perro se familiarice con el entorno, porque su objetivo es que acompañe diariamente a su hijo y aprenda a obedecer instrucciones de Eli, su profesora y otras autoridades del colegio si es necesario.

Murphy también necesita aprender cómo acompañar al niño al baño y "dónde debe sentarse en la sala de clases, qué es apropiado y qué no", añadió Nicol.

Y aunque las autoridades escolares se han manifestado dispuestas a facilitar la ayuda a Eli, también tienen claro que deben velar por las necesidades educacionales de los otros estudiantes.

"Capacitaremos a los profesores y especialmente a los estudiantes sobre cómo reaccionar y comportarse con un perro de trabajo. Siento que es un deber ofrecerles a todos los niños una atmósfera segura y cómoda de trabajo", apuntó el director de la escuela, Rick Harper.

Nicol relató que cuando Eli fue diagnosticado con diabetes, un conocido les recomendó utilizar un perro de servicio. Así, comenzaron a buscar algún ejemplar que fuera mezcla de Poodle, porque su pelaje no generaría problemas en los miembros de la familia que son alérgicos.

En el caso de Murphy, su mezcla con Golden Retriever le da las características de una de las razas que funcionan mejor como perros de servicio, porque les gusta complacer.

Debido al alto costo que implicaba comprar un perro ya entrenado, Nicol decidió prepararlo por sí misma. Buscó en internet y una mujer de Ohio generosamente les regaló a Murphy. "Se ha mantenido en contacto con nosotros. Este regalo será pagado en el futuro, cuando entrenemos a otro perro una vez que el entrenamiento de Murphy esté completo", concluyó.

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