EMOLTV

Psicóloga sobre prohibición del topless: "Es un tema que está llevando al hartazgo a las mujeres"

Patricia Collyer cuestiona el doble estándar que existe en la sociedad occidental, que -dice- "se escandaliza con el pezón femenino", pero no censura imágenes violentas "que muchas veces se exhiben sin pudor". ¡Lee aquí su columna!

17 de Febrero de 2017 | 11:24 | Por Patricia Collyer
imagen
EFE
Las argentinas se aburrieron y centenares de hombres las acompañaron en su protesta. Con diversos "tetazos", uno de los cuales fue en Plaza de Mayo, frente a la Casa Rosada, dijeron basta a la prohibición de mostrar sus senos en lugares públicos del vecino país.

El 5 de febrero pasado, mujeres que tomaban sol en topless en la playa de Necochea fueron reprimidas por la policía. Su airada respuesta fue el estallido de una serie de protestas que al parecer no cesarán fácilmente.

Es que el tema es tan absurdo, que está llevando al hartazgo a mujeres de distintos puntos del planeta. Como ocurrió en Estado Unidos, donde Lina Esco, de 28 años inició una campaña que bautizó como "Liberen los pezones" (@freenipples) luego que Facebook cerrara su cuenta por publicar la sinopsis de su documental del mismo nombre, con el que busca que las mujeres se unan para dar la lucha por mostrar sus pezones sin sufrir el castigo de la ley. Su campaña busca "liberar al pezón femenino" en los 50 estados donde esto es ilegal, para poder mostrarlos no tan sólo en público, sino también en redes sociales y televisión después de las 10 de la noche.

En ese país, recién en 1936 la ley permitió a los hombres mostrar su torso desnudo si ser multados o encarcelados. Antes de su campaña, Esco se había preguntado en una columna publicada en The Huffington Post, por qué solo para las mujeres era ilegal que exhibieran sus pezones. En estados Unidos, la ley que prohíbe mostrar los senos fue despenalizada en 1992. "No es el pecho, sino más bien el pezón lo que realmente asusta a Facebook, Instagram y otras redes sociales que prohibieron mostrar la película", señaló Lina Esco.

No se trata de un tema trivial. Hay mucho mar de fondo implicado, si plataformas tan masivas como Facebook permiten mostrar imágenes de brutal violencia y descarnado racismo, pero prohíben la exposición, aunque sea milimétrica, de los pezones femeninos. Como reclama Lina Esco: "En estas redes se pueden publicar videos de mutilación a personas, pero no de pezones porque es demasiado obsceno para sus estándares".

El mar de fondo apunta a una sociedad que se escandaliza con el pezón femenino (porque se trata del pezón, no del seno ya que si aquél es tapado aunque sea con una diminuta estrellita, absurdamente se nos hace creer que ya no es un seno), pero a la que ni siquiera se le ocurre censurar otro tipo de imágenes que sí podrían calificarse como devastadoras. Como las de los videojuegos para niños, donde la sangre salta hasta fuera de la pantalla. O las de violencia política, maltrato infantil, maltrato animal, entre una inmensa variedad de agresiones, emitidas por la televisión abierta, el cable o las redes.

En la TV, una "pechuga" de más puede lanzar a un programa de calidad al horario de trasnoche. No así con la decapitación de un rehén del ISIS o violentas riñas callejeras entre narcotraficantes en las calles del Chile profundo, que se exhiben muchas veces sin ningún pudor.

Se ha señalado que este doble estándar nos lleva a pensar que "el cuerpo humano es algo sucio y pecaminoso y no algo asombroso que ha tomado millones de años crear".

¿Proteger a los niños?


El mar de fondo más profundo apunta a la nefasta herencia de las tres grandes religiones monoteístas en el mundo: el judaísmo, el cristianismo y el islamismo. Según señala Rubén Monasterios en su artículo "Senos y civilización", "sus jerarcas doctrinarios se sintieron perturbados por el cuerpo de la mujer y, con disímil rigor, ordenaron taparlo". Agrega que, los tres credos "coincidieron en que hay partes del cuerpo humano cuya exhibición es indecente". Como los pezones, el pene o las nalgas.

La iglesia católica -que nos ha marcado la vida en occidente- separa cuerpo y alma y pone al primero casi como una maldición, una cruz llena de oscuros deseos, lujurias y pasiones que debemos cargar. Mientras hay sociedades tribales que exhiben su desnudez sin ningún sentimiento de pecado, nuestra sociedad destaca lo pecaminosas y censurables que son las "partes pudendas". Obviamente, la connotación erótica de los senos es cultural y no biológica. Señala Monasterio que "los pechos de las mujeres de los pueblos existentes todavía al margen de la civilización moderna, casi siempre al descubierto, no representan fetiches eróticos para los varones".

Uno de los argumentos de la censura en este ámbito es que se busca proteger los niños, no "exponiéndolos" a pechos desnudos. Como si esa parte del cuerpo representaran una agresión y no, en el caso de los senos, el lugar donde los seres humanos se alimentan al nacer. Al respecto, en 2014, más de 300 madres chilenas repudiaron la actitud del dueño de un restaurante de Quillota, quien había impedido a una clienta a amamantar a su guagua de un mes porque "molestaba a los clientes". Masivamente, llamaron a una "tetada", reivindicado la legitimidad de las madres de alimentar a sus hijos en cualquier lugar sin ser discriminadas. Se sumaron mujeres de Santiago y otras comunas cercanas, muchas de ellas dando de mamar. Simultáneamente, se efectuaron protestas en Antofagasta, Temuco, Coyhaique y Santiago.

Lo paradojal es que los mismos que buscan "proteger" a los niños de la vista de pezones, los dejan a merced de la pobreza o la violencia. Es en este contexto donde cobran mucho sentido las palabras de John Lennon: "Matamos a plena luz del día pero nos escondemos para hacer el amor".

En Chile, felizmente, hay muestras concretas de que muchas veces, la gente común y corriente va más adelante que las instituciones y las leyes, especialmente cuando estas sustentan la sinrazón y el doble estándar. En julio de 2012, más de cuatro mil chilenos desafiaron el gélido frío invernal para posar frente a un fotógrafo extranjero, tal como Dios los echó al mundo. Seguro que muchos deben haber pensado esa mañana que más bien debe haber estado metida la cola del diablo en esa masiva liberación de penes y pezones en nuestra capital.

Patricia Collyer, psicóloga y periodista de la Universidad de Chile.
EL COMENTARISTA OPINA
¿Cómo puedo ser parte del Comentarista Opina?