Escándalo de faldas cortas

La tenista francesa Nathalie Tauziat acaba de publicar un libro, en que denuncia los medios seductores de algunas compañeras para ganar partidos en la WTA. Sobre la rusa Kournikova dice: "Su cuerpo es el origen de su colosal fortuna, colosal en comparación con sus resultados".

30 de Mayo de 2000 | 11:48 | DPA
PARIS.- Un nuevo escándalo sacude a Roland Garros, particularmente al mundo femenino del tenis, debido al libro "Les dessous du tennis feminin" ("El lado oculto del tenis femenino"), de la francesa Nathalie Tauziat, quien ataca sin piedad tanto a las viejas glorias encarnadas en Chris Evert como a la nueva generación de las "lolitas", encabezada por Anna Kournikova.

"Evert utilizó su charme y sus minifaldas para influir en los jueces de línea. Era femenina y todo sonrisas, pero para las jugadoras era alguien que sabía cómo influir", dice uno de los párrafos del libro de la gala, publicado hace un mes.

"Es tan irrespetuoso hacia los jueces de línea que no puedo ni comentarlo", dijo Evert -una de las jugadoras más grandes de todos los tiempos- en su primera reacción. Después lanzó un contraataque demoledor: "Me alegro de que jugadoras sin carisma se valgan de gente como yo para vivir del tenis y escribir libros".

Tauziat aludió indirectamente a la ropa interior que las cortas faldas de Evert permitían ver en los años 70 y 80, y llevó ese comentario al propio título de su texto que, en francés, podría ser entendido también como "la ropa interior del tenis femenino".

"¿Fue usted seria o era un toque de humor?", le preguntaron a la autora en Roland Garros. "No, no, fui absolutamente seria", respondió casi ofendida.

Máquina de dinero

También fueron fuertes sus opiniones sobre la rusa Kournikova quien, con casi 90 torneos en el circuito y cuatro años y medio de profesionalismo, sigue sin haber ganado un certamen, aunque eso no le impide ser la mujer más fotografiada del deporte mundial.

"Es una rubia máquina de dinero para la WTA. Su cuerpo es el origen de su colosal fortuna, colosal en comparación con sus resultados", escribió la francesa, finalista de Wimbledon 98 y actual número seis del mundo a sus 32 años.

"¿Quién se cree que es cuando desfila como una reina por Roland Garros? Contra ella todas nos esforzamos más para que se dé cuenta de que en la pista la belleza no sirve para nada", continuó con inusual sinceridad Tauziat.

"Me parece muy bien, es bueno que se sepa esto", dijo la estadounidense Lindsay Davenport, la única de las grandes que salió en apoyo de Tauziat.

"Tuve alguna reacción de las jugadoras francesas, pero de las demás todavía no", reconoce Tauziat, quien no se complica con el futuro. "Si les gusta, les gusta. Si no les gusta, no les gusta. Dije la verdad, lo que pienso", afirmó.

Por eso tampoco dudó en meterse con la intimidad de Kournikova: "Lleva permanentemente dos teléfonos celulares en el vestuario para poder hablar simultáneamente con todos sus novios".

La diplomacia no es la mayor virtud de la francesa, y la misma Martina Navratilova, que a los 43 años regresó al circuito para jugar dobles, puede atestiguarlo.

El lunes, cuando se la cruzó en los vestuarios de Roland Garros, la recibió con una frase que le congeló la sonrisa en el rostro: "Martina, me alegro de que hayas vuelto, por fin no soy la más vieja del circuito...".
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