Ríos dejó que Sanguinetti se matara solo

El chileno, en su partido más táctico del año, iba perdiendo el partido de primera ronda del Masters Series de Roma hasta que decidió entregarle el protagonismo al discreto local Davide Sanguinetti. Claro que la estrategia ahora no le va a bastar: en segunda fase se mide con el español Juan Carlos Ferrero.

08 de Mayo de 2001 | 14:55 | Patricio Corvalán C., emol.com
ROMA/SANTIAGO.- Había que tener la paciencia del cazador y, aunque Marcelo Ríos recién la encontró tras perder el primer set, eso bastaría para que el zurdo chileno cumpliera quizás su actuación más táctica del año y terminara ahogando en su propio chocolate al terco Davide Sanguinetti por 4-6, 6-3 y 6-4 en la primera ronda del Masters Series de Roma.

Fue precisamente la paciencia la que le falló a Ríos en el primer set. La consistencia del italiano se basó en acertados reveses y en tragarse el fondo de la cancha hasta convertirse en una muralla que devolvió todos los embates del chileno, a esas alturas contrariado por la nula eficacia de sus golpes.

Bastó un quiebre en el saque del chileno para que el local se agrandara y se llevara el primer set. Sin embargo, lejos de desmoralizarse, la clave de Ríos estuvo en invertir los papeles, en ser él la muralla y en cederle el protagonismo a Sanguinetti.

Claro, el italiano no tiene ni una pizca de los golpes del zurdo y, en vez de desacomodarlo, cada vez que le correspondía atacar terminó enredando en la red sus febles tiros de ambos lados.

Ríos pudo liquidar el segundo set por 6-0. Debió hacerlo, de hecho, pero al abrírsele el apetito de la destrucción falló como nunca (completó 46 errores en el partido) y eso, aunque Sanguinetti no se moviera, hizo al rival acercarse en la cuenta.

Con 3-0 y su servicio, se pensó que la tercera manga iba a ser un trámite para el chileno, pero de nuevo las ansias de cerrar luego el partido (inexplicablemente Ríos se quedó demasiado parado en el fondo como para atacar desde allí) hicieron crecer al local, en quien sólo creían los más acérrimos hinchas que desafiaban el frescor de la histórica ciudad.

En el 4-4, Sanguinetti dominaba 40-0 a Ríos, pero un surtido de errores terminaron en el quiebre y en el, ahora sí, tranquilo cierre del chileno que -de puro porfiado y con la mente ya puesta en el español Juan Carlos Ferrero, su próximo adversario-, le costó tanto entender que a veces la gente se mata sola.
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