Rally: Tibio estreno de Eliseo Salazar

El piloto chileno volvió con ganas en busca de los primeros lugares de la principal competencia tuerca local, pero se vio nublado por Eduardo Valdés, joven revelación que se robó los aplausos anoche en el "superprime" de Viña del Mar

15 de Febrero de 2004 | 12:35 | Felipe Gálvez, El Mercurio en Internet
Eliseo Salazar
Eliseo Salazar en pleno "Superprime" de Viña.
VIÑA DEL MAR.- Todas las miradas estaban puestas anoche en lo que sería el retorno oficial de chileno Eliseo Salazar, en la competencia nacional de Rally, a bordo del Hyundai GK. Sin embargo, fue un atrevido Eduardo Valdés, pilotando su Chevrolet Astra quien logró arrancar los aplausos de parte de las poco colmadas tribunas del Sporting Club en la Ciudad Jardín.

Y es que los asistentes al deporte tuerca que llegaron a presenciar el primer "superprime" nocturno de la temporada 2004, vieron como el recién ascendido Valdés opacaba con justicia a un piloto que por triunfos internacionales no se queda, pero que a nivel local deberá demostrar en el terreno el talento que alguna vez lo llevo a la Fórmula Uno y a la serie Indy, en la cual cosechó sus mayores logros.

En su noche de estreno, Salazar no defraudó, pero tampoco deslumbró en demasía, demostrando que no le falta por aprender de pilotos consagrados, y otros que como Valdés -recién ascendido de la N2 a la N3- dio luces de su talento y valentía que le permitieron subirse al podio de los vencedores.

El joven piloto de Chevrolet se quedo con el tercer puestos en al categoría N3 la que concita la más atractiva competencia con 17 de las 41 máquinas que anoche se dieron cita en el inicio de la temporada. Antes que él se ubicaron dos que no necesitan mayores presentaciones: el chileno Ramón Ibarra (Hyundai) actual campeón del rally local, se quedó con el primer puesto, seguido por el argentino Osvaldo Pirles (Hyundai).

Salazar, a bordo de la máquina número 14 de los llamados "tiburones amarillos" quería quedarse con un lugar en el podio y sorteó con facilidad y excelencia las clasificaciones, imponiendo el segundo mejor crono, por detrás de Ibarra. Pero en la manga final, donde corrieron los cuatro mejores tiempos, fue superado y debió mirar desde abajo la premiación.

En la categoría N4, en tanto, el atractivo estuvo en más en escuchar el rugir de los poderosos motores turbo con tracción integral, que sacaron chispas y aprovecharon al máximo las condiciones de los 1.850 metros de longitud que tenía la pista construida al interior del recinto donde usualmente se disputa el clásico Derby de la hípica. Ocho curvas, paso bajo nivel y tres saltos ofrecía el recorrido, los cuales fueron el complemento ideal para los Subarú Impreza y Mitsubishi Lancer Evolution .

Luis Ignacio Rosselot (Mitusubischi), conduciendo la máquina número 10 se quedó con el primer lugar, seguido del argentino Federico Villagra también a bordeo de un Evolution VI.

El poco público que llegó al Sporting se retiró conforme con este anticipo de lo que será la competencia a lo largo del año, esperando que Salazar se integre a cabalidad a esta especialidad, y deseando también que el surgimiento de pilotos como Valdés (catalogado como la revelación) siga haciendo más interesante y atractivo este deporte en Chile.
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