Golf: Augusta cambia de rostros

Los estadounidenses Phil Mickelson y Chris DiMarco pasaron a encabezar el Masters, en una jornada donde los favoritos Tiger Woods y José María Olazábal quedaron fuera de carrera por la Chaqueta Verde.

10 de Abril de 2004 | 19:52 | EFE
AUGUSTA.- Los estadounidenses Phil Mickelson y Chris DiMarco dominan al unísono, con 210 golpes (6 bajo par), la clasificación de un Masters de Augusta inquietante, antes del último asalto por la Chaqueta Verde.

El torneo ha doblado la última curva con dudas sobre la fiabilidad de sus comandantes, y con gran parte de los mejores candidatos fuera de combate.

El avance de hombres como Mickelson y DiMarco evoca sus pasados de debilidad bajo presión, a pesar de que el primero sea el actual líder en ganancias del circuito estadounidense, que puede crecer con el premio de este año para el campeón (1.170.000 dólares).

El inglés Paul Casey, en su primer Masters, es tercero a dos golpes, y de los tres que comparten la cuarta plaza, el sudafricano Ernie Els, el surcoreano KJ Choi y el veterano alemán Bernhard Langer -46 años-, sólo este último sabe lo que es ganar en Augusta (1985 y 1993).

Todavía, un poquito más abajo, tienen opciones el estadounidense Kirk Triplett (42 años) y el sueco Fredrik Jacobson -el mejor hoy con 67 impactos-, a 4 y 5 golpes, respectivamente.

Los golfistas con letras en mayúsculas han desaparecido del diseño final: Tiger Woods y José María Olazábal naufragaron tras sus respectivos 75 y 79 golpes; Fred Couples y Davis Love III se vieron frenados por sendos 74 tiros; Singh, Harrington y Price están lejos y el aspirante Sergio García se estrelló con 75.

Augusta reflotó al zurdo de San Diego Phil Mickelson en la tercera ronda, pero agotó los depósitos de Olazábal y Tiger, los dos golfistas de mayor experiencia que pujaban por el título del Masters.

En el día clave, el penúltimo, para medir la confianza en el exigente recorrido de Augusta, Olazábal, el golfista 135 del mundo, y Tiger, el primero del planeta, se complicaron su camino hacia el título.

Ambos suman cinco Chaquetas Verdes en los últimos diez años. Olazábal logró dos (1994 y 1999). Tiger se enfundó tres (1997, 2001 y 2002).

El vasco aterrizó el domingo pasado en Augusta casi desahuciado y con la fuerza mental asida con alfileres. Aun así se situó segundo después de 36 hoyos, a dos golpes del liderato.

Tiger venía a Augusta con menos papeletas de favorito que otros años, con un solo torneo ganado y, además, bajo el formato "match-play" (por hoyos).

Para empezar, el mejor del mundo hizo 75 golpes (3 sobre par), lo que dio pie a habladurías sobre si pasaría el corte. Pero los 69 tiros posteriores le devolvieron hacia la carrera por el título, separado por seis impactos, nada para el "Tigre" de otras temporadas.

Pese a este cúmulo de experiencia, que hoy exigía un Augusta castigado por el sol, Olazábal perdía en el hoyo 13 sus cuatro golpes bajo par. Equivocaciones con los palos, muchas visitas a los "bunkers" y un par de escapadas con el "drive" dejaron decaído mentalmente al golfista guipuzcoano.

Mientras Olazábal está fuera de carrera (firmó hoy 79), el trabajo de Tiger en esta tercera jornada sí que fue preocupante.

Cuatro "bogeys" y un doble "bogey", este último en un par 5 (el hoyo 13) certificaron que a Tiger le ocurre algo grave.

El robot del Grand Slam, que ha abandonado a su "gurú" Butch Harmon hace más de un año y que no gana uno de esos torneos desde junio de 2002 (Abierto estadounidense), ha parado su maquinaria infernal. Tiger firmó 75 golpes, para acumular 3 sobre el par.

Una sacada de "bunker" lastimosa por parte de Tiger dio pie a tres "putts" más, para rubricar el citado doble "bogey" en el hoyo 13. Sus dos "birdies" posteriores maquillaron el resultado, pero Tiger, a 9 golpes de los líderes Mickelson y Chris DiMarco, aparece descartado.

El hundimiento del temido Tiger, el frenazo dado por Olazábal y las caídas del líder, el inglés Justin Rose (81 tiros), dieron paso a nuevos rostros que, hasta el momento, se mantuvieron agazapados: el citado Mickelson y su compatriota Chris DiMarco.

Mickelson, de 33 años, ansía un "Grande" para su dilatado palmarés. El zurdo de San Diego acumula tres terceros puestos en sus tres últimos Masters, tras sendas exhibiciones de desmoronamiento en las últimas vueltas.

Sin embargo, hoy fue un coloso, que atravesó los primeros nueve hoyos con tres "birdies". Una gesta dadas las posiciones de bandera, lo que le aupó hasta el liderato ante las caídas de Rose, Olazábal y el alemán Alex Cejka.

El optimismo sobre las posibilidades de los dos españoles se desvanecieron con el triste recorrido de Olazábal y la tarjeta de Sergio García en su tercera vuelta (75).

García, con dos recorridos al par, necesitaba hoy ganar al campo. No pudo el castellonense con Augusta. Más errores que aciertos le llevaron al hoyo 18 desgastado. Selló su peor tarjeta del torneo (75 tiros) y con tres sobre par también agota sus opciones.
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