Mónaco ahora derrota a Chelsea en la Liga de Campeones

Los franceses dieron un gran paso para alcanzar la primera final en su historia.

20 de Abril de 2004 | 16:51 | EFE
MONACO.- Un gol del español Fernando Morientes y otro del burundés Shabani Nonda cuando el Mónaco tenía un hombre menos en el campo, dieron a los del Principado la victoria frente al Chelsea (3-1) en la ida de las semifinales de la Liga de Campeones, lo que da al equipo "francés" una buena opción de alcanzar, por primera vez en su historia, la final de la máxima competición europea.

El delantero español confirmó su plaza de máximo goleador de la competición con su octavo tanto, mientras que el africano marcó nada más saltar al campo su primer gol europeo, tras una larga lesión que le ha mantenido lejos de los terrenos de juego.

La paradoja quiso que marcaran los tres delanteros titulares del Mónaco, Prso, Nonda, máximo goleador de Francia del año pasado, y Morientes, que llegó al Principado para sustituir al de Burundi y que se ha convertido en el verdadero talismán de los monegascos, que sueñan ya con la final de Gelsenkirchen.

Una cita con la ciudad alemana que se complica para el Chelsea de Roman Abramovich, cuyo proyecto de 400 millones de euros está obligado a remontar dos goles en Stamford Bridge, el recinto londinense en el que los locales sólo han ganado dos partidos europeos.

La derrota pone también en el disparadero al técnico italiano Claudio Ranieri, ya cuestionado antes de viajar al Principado y que vio como sus hombres dejaban escapar un partido pese a contar con superioridad numérica durante toda la segunda mitad.

Mónaco se llevó un partido intenso, que reflejó la importancia que para los dos equipos vírgenes en finales de la Liga de Campeones tiene esta eliminatoria.

Los entrenadores primaron la solidez de los bloques a las florituras de la galería, lo que no impidió que la falta de experiencia de muchos de los titulares pusiera en peligro las precauciones tácticas.

El nerviosismo en los equipos repercutió en las defensas en ambas áreas, pero sobre todo en la londinense, que ofertó una cierta libertad a los delanteros monegascos.

La candidez de la zaga inglesa se puso de manifiesto en el minuto 16 en el primer gol monegasco, que llegó al saque de una falta escorada por parte de Rothem, que ningún defensa acertó a despejar, por lo que llegó a la cabeza de Prso, quien sólo tuvo que hacer un pequeño giro de cuello para colocar el balón en la escuadra de Ambrosio.

El efecto del tanto despertó al conjunto inglés, que ajustó sus líneas y trasladó la presión a la zaga monegasca.

Tampoco hicieron prueba de solidez los defensas del Principado cinco minutos más tarde cuando dejaron que tres delanteros rivales pergeñaran una jugada delante de las barbas de Roma, que el argentino Crespo terminó convirtiendo en el tanto del empate.

Tras el receso, mientras Ranieri evidenció que se conformaba con las tablas dando salida al argentino Verón en sustitución de Gronkjar, el Mónaco salió de las duchas decidido a irse a por el encuentro.

Espoleados por una agresión de Desailly a Morientes que no vieron ni el colegiado ni sus auxiliares, acosaron el área londinense y en los primeros compases de la reanudación pudieron marcar Prso y el propio Morientes que vio como el defensa francés le sacaba el balón junto al poste.

El partido se había calentado y Makelele supo sacar provecho cuando exageró un pequeño roce del griego Zikos que se convirtió, a los ojos del árbitro, en una agresión merecedora de dejar a los del Principado con un hombre menos.

Además de la desigualdad numérica, el Mónaco debió afrontar el incremento de la presión londinense, personificado en la salida al campo de Hasselbaink, que obligó a los locales a replegar líneas.

Los locales se basaron en el contraataque, casi siempre en la persona de Giuly, que puso en jaque la defensa londinense pero sin si suerte.

Hasta que fue Morientes el que culminó de potente disparo un contragolpe que terminó con el balón en la escuadra de Ambrosio, lo que llenó de esperanzas la grada de Louis II.

Los 1.800 aficionados ingleses no habían terminado de asumir la decepción cuando Nonda, nada más saltar al terreno de juego, apuntilló el resultado.

El jarro de agua fría atenazó al Chelsea que no logró romper la maraña defensiva del Principado que ya sueña con su primera gran final.

Mónaco (3): Roma; Ibarra, Rodriguez, Givet, Evra; Giuly (Nonda, m.83), Bernardi, Zikos, Rothen (Plasil, m.89); Prso (Cissé, m.57), Morientes.

Chelsea (1): Ambrosio; Melchiot (Hasselbaink, m.62), Desailly, Terry, Bridge; Parker (Huth, m.69), Makelele, Lampard, Gronkjar (Verón, 46); Crespo, Gudjohnsen.

Goles: 1-0, m.16: Prso; 1-1, m.22: Crespo; 2-1, m.78: Morientes; 3-1, m.83: Nonda.

Arbitro: Urs Meier (SUI), mostró tarjeta amarilla a Melchiot, Maklele, Terry e Ibarra y expulsó con roja directa a Zikos.

Incidencias: Partido de ida de las semifinales de la Liga de Campeones disputado en el estadio Louis II de Mónaco ante unos 18.000 espectadores.
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