Chile murió con la bandera al tope: eliminado por Costa Rica

El seleccionado nacional terminó perdiendo ante Costa Rica, equipo que accedió a la segunda fase del torneo continental y obligó al decepcionante regreso a casa de los chilenos.

14 de Julio de 2004 | 20:22 | El Mercurio en Internet
  • La lastimera eliminación de Chile

    Pormenores
    Chile: Varas; I. Fuentes, L. Fuentes, Olarra (c), Pérez (71', Aros); Valenzuela, Acuña (46', Meléndez), Millar (71', Mirosevic), Jiménez; S. González y Mancilla. DT: Juvenal Olmos.

    Costa Rica: R. González; Castro, Wright, Marín (c), L. González (46' J. Díaz); Sequeira, Badilla (46', Wilson), Bryce (75', Saborío), Centeno, Solís; y Herrón. DT: Jorge Luis Pinto.

    Goles: 1-0, Olarra (40'); 1-1, Wright (59'); 1-2, Herrón (90+3').

    Árbitro: René Ortubé (BOL).

    Estadio: "Jorge Basadre Grohmann" (Tacna).


    TACNA/SANTIAGO.- Chile salió a ganarle a Costa Rica, es decir, cumplió con lo primero que se puede pedir a cualquier equipo de fútbol. Y también lo hizo ante Brasil y Paraguay. Pero perdió por 2 a 1 y terminó eliminado de la Copa América, en su fase inicial.

    Es una condición de este deporte, está claro. Pero salir a la cancha de esa forma no es la constante de nuestros representativos. Las honrosas excepciones, exitosas algunas, manifiestan el camino que nunca se siguió.

    En esta competencia, el entrenador Juvenal Olmos pidió que los jugadores se hicieran responsables de la ilusión que habían forjado en las Eliminatorias. Una vara quizás demasiado alta para un equipo termocéfalo, inexperto y sin grandes figuras.

    Por eso, el golpe duele más. Porque el DT pudo evitar arrojar a los leones a estos jugadores, plagar de defensas la resistencia, y de centros, el ataque. Cuando se califica como fracaso una derrota, se obvia el expediente. Y en este caso, quizás como en las memorables jornadas del deporte chileno.

    ¿De qué sirve una derrota?. De nada, dirá el simplón. En esta oportunidad queda mucho, porque el objetivo primitivo de la escuadra nacional ("ver cuánto calzan los Jiménez, Mirosevic, Sebastián González, Ismael Fuentes, Valenzuela", aseguró Olmos), sigue en pie.

    Se trata de jugadores incompletos, castrados en el retrasado desarrollo del balompié criollo. Jóvenes en estas lides, carecieron de la estatura para doblegar a sus rivales, pese a que fue superior ostensiblemente.

    El gran pero de la participación chilena fue que adoleció de sangre fría en el final. Lo de Tacna lo fue, por lo que Costa Rica (equipo que jugó tres de los cuatro últimos mundiales) sacó cuentas de la inexperiencia criolla. Lo bueno es que la derrota es una etapa y no el final.

    El partido

    La selección chilena, a no confundirse, mereció el triunfo ampliamente. Tuvo, además del gol, nueve opciones claras de anotar y dos tiros en el travesaño (un remate de Jiménez y un testazo de Mirosevic). En cambio, Costa Rica apenas supo de los dos goles y dos llegadas más. Una en el inicio de Centeno y un remate de Solís que tapó Varas.

    La final se vive en dos aspectos. El futbolístico, claro, donde la carencia de compañía y las sucesivas infracciones terminaron por fundir a Rodrigo Valenzuela y Luis Jiménez. En eso tuvo que ver la ausencia de los lesionados Cristian Álvarez y Mark González, los abrelatas por las bandas.

    La defensa tuvo en Luis Fuentes a su eslabón, de hecho, sólo cuando el equipo cambió a línea de tres arareció el ariete Andy Herrón para anotar el tanto que sepultó al equipo nacional.

    El acierto del DT Jorge Luis Pinto tuvo la complascencia del juez René Ortubé. Leonardo González y Badilla golpearon alevosamente a Jiménez y Valenzuela. Y cuando fueron amonestados, la posta (la de los golpes) la tomó Díaz.

    Así se fue el sueño nacional, con lo lamentable de un resultado que pudo y debió ser distinto.
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