US Open: Federer demolió hasta en la final

El suizo exhibió su mejor tenis para destruir la ilusión de Lleyton Hewitt, con parciales de 6-0, 7-6 (7-3) y 6-0, en la final del Abierto de Estados Unidos.

12 de Septiembre de 2004 | 18:57 | DPA
NUEVA YORK.- Roger Federer está tocado por los dioses. El suizo conquistó hoy su primer título del US Open de tenis al batir con un juego de impecable factura y aún mejor efectividad al australiano Lleyton Hewitt, en una histórica final por 6-0, 7-6 (7-3) y 6-0.

Federer, de 23 años, ganó así su cuarto torneo del Grand Slam y el tercero en este mágico 2004, donde también celebró en el Abierto de Australia y Wimbledon. Es el primer tenista masculino desde el sueco Mats Wilander en 1988 que gana tres "grandes" en un mismo año.

El número uno del mundo demostró por qué se empieza a hablar de la "era Federer". Su exhibición en la final, que duró sólo 1 hora y 51 minutos, es digna de un museo, con todo un recital de golpes de derecha, de revés, de volea y de todo lo que se pueda imaginar.

Nadie en la "era Open" había ganado la final en Nueva York con dos sets en blanco. Hay que remontarse a 1884 para encontrar algo similar en el torneo estadounidense: Richard Sears superó a Howard Taylor por 6-0, 1-6, 6-0 y 6-2.

La única otra vez en que ello ocurrió en el conjunto de los Grand Slams fue el triunfo del argentino Guillermo Vilas en el partido decisivo de Roland Garros en 1977, cuando apabulló por 6-0, 6-3 y 6-0 al estadounidense Brian Gottfried.

Las estadísticas lo dicen todo. El primer parcial duró sólo 18 minutos, el suizo cometió sólo dos errores no forzados y aprovechó los tres puntos de "break" de que dispuso. El tercero le costó 25 minutos e hizo sólo cuatro errores.

El triunfo de Federer y los "ceros" del primer y tercer sets, cobran aún más importancia por el rival que tenía enfrente. Su enemigo no era el número 150 de la ATP, ni una vieja gloria en declive.

Se trataba de Hewitt, ex número uno mundial, actual número cinco y campeón del US Open en 2001. El australiano llegó además a la final con 16 victorias consecutivas, tras ganar en Washington y Long Island.

El "aussie" fue un muñeco en manos de su rival. En el segundo set sacó a relucir su espíritu luchador y forzó el "tie break", pero allí Federer volvió a ser imparable. En el tercero el suizo estuvo de nuevo impresionante y cerró el partido con una clase que sólo él atesora.

Pese a la claridad de su triunfo, el suizo se arrodilló, se llevó las manos a la cabeza y rodó por el suelo cuando certificó su victoria.
Ediciones especiales
Comentaristas
PUBLICACIONES DESTACADAS
Más me gusta
Más comentarios
Más seguidores