Colo Colo aseguró su paso a la final con un vibrante 2-2

Dos goles de Lucas Barrios le permitieron igualar a los albos, que están en la final gracias a los goles como visitante y reeditarán la definición de 1986 frente a Palestino.

06 de Diciembre de 2008 | 22:12 | El Mercurio Online

Como tantas veces, Lucas Barrios abrió los festejos y recibió los abrazos.

Héctor Flores, El Mercurio

Barticciotto: "Soñé con ser campeón, no con estar en una final"


SANTIAGO.- En un disputado partido, que mantuvo el suspenso hasta el último minuto y ante unas 40 mil personas, Colo Colo logró su paso a la final del torneo de Clausura con un empate a dos goles, gracias al 3-3 conseguido como visitante en el partido de ida.

Albos y naranjas no se dieron respiro. Ambos equipos se crearon ocasiones en el arranque, pero fue el equipo de Marco Antonio Figueroa el que golpeó primero. En el minuto 14, Charles Aránguiz avanzó por el medio, su remate dio en un defensor y Rodrigo Mannara fusiló a Cristián Muñoz.

Las dudas se instalaron en el Monumental. Colo Colo desperdició opciones de gol increíbles, como cuando Rodrigo Millar eludió a Francisco Prieto y su remate se fue desviado tras dar en la espalda de Óscar Cornejo.

Cuando parecía muy difícil, en los momentos claves, apareció el jugador más valioso de los albos: Lucas Barrios. Recibió un pivoteo de un Miguel Riffo en dudosa posición, enganchó ante la barrida de Luis Fuentes y dejó sin opción a Prieto. Corría el minuto 44 y Colo Colo logró irse en equilibrio a camarines.

A la vuelta del descanso, el mismo Barrios sorprendió a todos: demoró 38 segundos en recibir del activo Macnelly Torres y derrotar otra vez a Prieto. El equipo de Marcelo Barticciotto quedaba en ventaja, el Monumental era una fiesta y la llave parecía sentenciada.

Cobreloa sintió el golpe y no reaccionaba. Hasta que Miguel Riffo cometió mano en el área y Chandía no dudó en marcar el penal. Daniel González, a quien el público ya le había dedicado cantos nada de amistosos, "se la picó" a Muñoz, enmudeció Pedreros y sembró la incertidumbre.

Sin embargo, Cobreloa, en lugar de irse encima, no tuvo el ímpetu necesario para estar en la final. El errático Júnior Fernández pifió solo ante Muñoz, en la más clara, y en los descuentos los mineros solo atinaron a lanzar centros sobre el área.

La fiesta se desató en las gradas recién cuando Chandía levantó los brazos, mientras los jugadores loínos se repartían entre miradas al césped y lágrimas en los ojos.

El último duelo de semifinales se cerró, como todos, con un estrecho empate, pero Colo Colo ya está en su quinta final consecutiva (el Apertura 2007 no tuvo playoffs) y reeditará la definición de 1986 ante Palestino. En esa ocasión, la copa fue blanca. Ahora van por la repetición.

EL COMENTARISTA OPINA
¿Cómo puedo ser parte del Comentarista Opina?
Comentaristas
Más me gusta
Más comentarios
Más seguidores