Olivera íntimo: Su amistad con Montillo, la negativa a Colo Colo y su fanatismo por Danubio

El goleador de la U, quien extenderá su vínculo con los azules por tres años, se abrió en una conversación franca con Emol. "Sabía en los momentos malos que corriendo y metiendo seguía siendo importante", dice.

01 de Septiembre de 2009 | 09:49 | Leonardo Salazar Molina, El Mercurio Online

Olivera y una postal repetida. Atrás celebra su amigo.

La Segunda

SANTIAGO.- Aunque jugó por Universidad de Chile en el Clausura 2005, el montevideano Juan Manuel Olivera López ha vivido en esta temporada 2009 su peak con el equipo azul.


Aunque suene cliché, Olivera ha pasado de héroe a villano en unos cuantos meses. El 7 de mayo de este año, en el Estadio Nacional, se escuchó una de las pifias "más cerradas del último tiempo".


El apuntado era Olivera, que esa noche se perdió un par de chances concretas de batir al golero de Cruzeiro, por los octavos de final de la Copa Libertadores de América.


Justo dos meses después, el martes 7 de julio, el "Palote" escuchó una de las ovaciones "más cerradas del último tiempo". El estadio era el Santa Laura y en el minuto 63, Olivera marcaba el gol del triunfo ante Unión Española, lo que le dio a la U su estrella N°13 en Chile.


"Mis compañeros siempre me brindaron el respaldo. Además antes era un momento que tampoco le salían a todos los jugadores las cosas. Walter (Montillo), (Felipe) Seymour, (Rafael) Olarra y Miguel Pinto se me acercaban y le hacían ver a uno que, a pesar de lo que decía la gente, uno seguía siendo importante en el grupo. Que corriendo, metiendo, peleándola, haciendo un trabajo sucio que no se notaba tanto para la gente, uno seguía siendo importante", analiza hoy el uruguayo.


Es que la situación cambió y el delantero asoma como el referente del ataque azul. Sus goles definen partidos cuando la U no encuentra el fútbol y ese mismo nivel le permitió negociar de buena forma su continuidad en Santiago, por tres años más (aunque con una cláusula de existir una oferta del extranjero).


"La intención mía siempre ha sido quedarme dos o tres años, porque estoy muy bien y encontré un lugar con un grupo excepcional. Siempre está el objetivo de jugar en Europa, México, pero no me quita el sueño. Hoy me interesa quedarme dos o tres años en la U", anotó el charrúa.


"Tengo 28 años y estoy dejando un poco lo económico de lado", dice argumentando que eso ayudó a que la directiva cediera a su propuesta. "Lo valoraron", recalca.


Markarián, su mejor gol y el amigo Montillo


En el primer semestre Olivera no convertía y el DT de la U en ese entonces, Sergio Markarián, siempre lo ubicaba de titular.


"Con Sergio entendí muy rápido lo que él quería, después me entregué al máximo y él lo valoró. En los momentos difíciles creo que le respondí, en partidos difíciles le respondí y, al final, tuvimos un semestre él, yo y todo el grupo, casi perfecto", señala Olivera.


¿Qué significó para ti el gol ante Unión, en la final?
"Dentro del fútbol es de los goles que más grité en mi vida. Era un cúmulo de cosas, el esfuerzo, se habían hablado cosas que no éramos los favoritos, que teníamos la final perdida porque jugábamos de visitante y Unión jugaba muy bien. Y aparte quedaba poco para el final, el que hacía el gol en ese momento iba a ser campeón, iba a ser muy difícil que lo dieran vuelta en tan poco tiempo. Entonces se juntaron un montón de cosas que hicieron que fuera una locura".


Olivera salió de su natal Uruguay a Argentina, como fichaje de San Lorenzo de Almagro en 2004. Estuvo poco tiempo y deambuló por Cruz Azul, la U, Danubio, Suwon Samsung Bluewings de Corea del Sur, Shaanxi Chanba de China, Libertad de Paraguay, hasta volver a la U.


La "espina clavada" está en Buenos Aires, donde al final solo estuvo seis meses: "La experiencia en Argentina no fue buena. Me llevó (Néstor) Gorosito y a las tres fechas se fue. Vino el "Bambino" (Veira) y nunca encontré un nivel o nunca él vio un nivel en mí para jugar, siendo que la mayoría del resto del campeonato lo terminé jugando en reserva".


Por lo menos en el país trasandino conoció a su gran amigo, Walter Montillo. "Alcanzamos a jugar juntos en Argentina e hicimos una relación bárbara que sigue hasta hoy. Es de mis mejores amigos en la U", dice.


Si no lo venden antes, Olivera vestirá la casaca azul hasta 2012. Aunque reconoce que le gustaría volver al extranjero (pero insiste en que hoy "no es prioridad"), lo suyo es consolidarse en la U.


Su sueño es seguir arriba, "peleando la Sudamericana y el campeonato porque se puede" y, por qué no, soñar con vestir la camiseta de la selección uruguaya.


¿En el Centenario con la celeste en el pecho? "Y la verdad es que sería un sueño, pero está difícil, hay muy buenos delanteros en Uruguay".


El resto es solo azul. Tan intenso, que ni siquiera podría jugar en Colo Colo. "Sin querer faltar el respeto a nadie, me parece que no jugaría. Sería una falta de respeto para la gente de la U y la gente de Colo Colo tampoco lo tomaría muy bien".

El Olivera íntimo se levanta en Uruguay, comiendo asados y compartiendo mate con sus amigos. Y también con su señora, con la que lleva una relación de 10 años y quien la ha acompañado a todos lados.

"Tanto en China como Corea habían costumbres raras, paises totalmente distintos pero agradables, donde viví tranquilo y conocí un fútbol un poco distinto al que se vive acá. Pero estuve muy bien y volvería sin problemas", cuenta de su experiencia límite en Asia.

"Allá están acostumbrados a comer comidas muy picantes, pero con mi señora la pasamos muy bien. Comíamos en casa, ella cocinaba o salíamos a comer. Es cuestión de acostumbrarse a la ciudad, a los lugares. Gracias a Dios conocí un montón, pudo visitar Beijing, Shangai, Hong Kong, un montón de lugares impensados".

Cada vez que puede, Olivera se arranca a Montevideo para estar con su familia y amigos, articulados en un club de barrio, Danubio, que juega en los Jardines del Hipódromo y, aunque ha sido campeón, está lejos de Peñarol y Nacional. Allí Olivera se mueve de local. Ahí hizo las inferiores y ahí espera cerrar su carrera.

"Danubio es mi segunda casa. Yo soy hincha de Danubio, me hice hincha de Danubio, mi familia se hizo hincha de Danubio, tengo no menos de 15 amigos ¡amigos! que son hinchas de Danubio y cada vez que voy a Uruguay comparto con ellos. Es en el club que probablemente termine mi carrera".

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