Round 3.
ReutersSANTIAGO.- El árbitro hace sonar el silbato y la hazaña de Fluminense es una realidad. Los brasileños celebran y, por supuesto, los argentinos interpretan los gritos de alegría como una provocación. Ahí, empieza el bochorno más grande en lo que va de la Copa Libertadores.
En un principio es el equipo trasandino, donde milita Emilio Hernández (que no se ve en la pelea), fue el que arrinconó a la visita a punta de combos y patadas.
Pero el equipo de Rio de Janeiro reaccionó y empezó a repartir también. Ahí es difícil distinguir quién le pega a quien. Claro queda una patada voladora de un jugador argentino contra un miembro del cuerpo técnico del Flu. En ese momento despertó Darío Conca.
El ex jugador de Universidad Católica empezó a levantar las manos para "calentar" al público que se quedó en el estadio para mirar el show.
El club brasileño siguió celebrando hasta que fue obligado a abandonar la cancha ante la mirada permanente y de los jugadores trasandinos. Lo que pasó en camarines, por ahora, es un misterio.