El escudero de Labruna: Amigo de Messi y sueña con que Colo Colo juegue como Barcelona

José Luis Villarreal, uno de los pocos que cuenta haber vestido las camisetas de Boca y River, es hoy el ayudante del DT albo. Dice que en Macul se encontraron con un camarín apagado y que los asados de Labruna han servido para descomprimirlo.

09 de Septiembre de 2012 | 10:00 | Por Manuel Rojas Díaz, Emol

Villareal y su gran amistad con el astro del Barcelona.

Sitio oficial de Colo Colo

SANTIAGO.- José Luis Villarreal baja lento de su 4x4 en el estadio Monumental. Se apoya en un bastón para caminar. Se acaba de operar la rodilla derecha y está en plena recuperación. Y apunta a un culpable por su lesión: David Nalbandian. Sí, el tenista argentino con quien comparte cuando va a Córdoba.

"Estábamos jugando fútbol y como íbamos perdiendo, Nalbandian quiso jugar hasta que pudiéramos empatar. Estuvimos casi dos horas en la cancha y ni con eso. Si este 'boludo' manda todo", dice entre risas el ayudante técnico de Omar Labruna en Colo Colo, uno de los pocos futbolistas trasandinos que puede contar la historia de haber jugado en Boca y River.

Ese mismo hecho, cree, le ha encaminado a ganarse la amistad de muchas personalidades del deporte en su país. El más reconocido, Lionel Messi, quien incluso lo integró en un proyecto de fútbol formativo.

"Conocí a Leo y su papá en Barcelona cuando Leo debutaba. Me los presentó Guillermo Hoyos, uno de los primeros técnicos de Messi en Barcelona y que es mi compadre", cuenta.

Entre tantas conversaciones con Hoyos acerca del delantero del Barcelona, recuerda una por sobre todas. "Guillermo dice que fueron a jugar contra el Arsenal y él como técnico de los menores le dijo a Messi que debía pegarle a todas las pelotas detenidas. Hay un penal y lo patea Leo, se lo ataja el portero y tras el partido Messi le pide disculpas porque falló a su confianza. Guillermo le dice: 'Lio, tú has hecho feliz a ese pibe, porque va a poder contar que le atajó un penal al mejor jugador del mundo'. Guillermo dice que Leo lo miró
incrédulo".

Por eso, quizás, Villarreal es un amante del Barcelona y su filosofía. En su pantalla de PC tiene como página de inicio el sitio del club catalán y sueña con que su actual institución, Colo Colo, juegue como el equipo de Messi y Sánchez.

"Me encantaría que Colo Colo jugara como el Barcelona, pero también tenemos que tener los intérpretes para eso, los jugadores", explica.

-Sueñe un poco. En ese Colo Colo modelo Barcelona ¿Quién  sería Messi?
(Ríe, respira y piensa) "No tenemos un jugador de las características de Lionel dentro del plantel, tal vez Vidangossy podría ser, porque es un jugador desequilibrante, que aparece por cualquier parte del campo, Omar le da esa libertad para jugar".


-Pero Labruna es el jefe y su estilo no es el del Barcelona.
"Sí, claro, pero a Omar yo le digo las cosas, no me callo absolutamente nada. Si todo el tiempo le voy a decir que sí, como que no le sirve tampoco. Entonces, si él me dice que Fierro es el que siempre saca los centros por la derecha, yo le digo, 'no, tiene que aparecer Vidangossy, Ormeño', yo le doy mi parecer".

A pesar de haber estado en Boca, River, el Atlético de Madrid, haber sido seleccionado argentino, en Chile se siente como un perfecto desconocido. "Acá no me conoce nadie. Mauro Olivi me pregunta que a quién se la tiraba cuando jugué en la selección y le digo yo la tiraba para adelante nomás a Caniggia, que era el que les sacaba dos metros a
todos. Y en ese juego los demás del plantel comienzan a preguntarme y saben quién soy".


A Villarreal le gusta hablar del actual momento de Colo Colo. Sabe que están en una etapa en la que les han llegado los aplausos de la tribuna, algo para él demasiado importante, porque "la gente es el termómetro de los que pasa con el club".


Y a pesar de los resultados de las últimas fechas, aún cree que hay mucho por mejorar. "A mi entender, creo que el equipo está a un 70 por ciento, la idea es que a cuatro partido de empezar los playoffs lleguemos al tope de los niveles".


La mejoría vino también por el trabajo físico que realizaron, el equipo no estaba bien en ese sentido. "Es difícil afirmar eso porque le faltas el respeto a los procesos anteriores. Yo veía que este equipo podía dar más de lo que estaba dando y el tiempo lo ha corroborado. Cuando llegamos con Omar decíamos 'qué cantidad de jugadores de buena técnica', eso no lo tienes en cualquier parte".


-Usted ha dicho que  el equipo se sacó una viga de 50 kilos de encima. ¿A qué se refiere?
"A que se sacaron un peso de encima el día que se ganó".


-¿Qué diferencia hay entre el Colo Colo de hoy al Colo Colo con el que se encontraron?
"Vemos una diferencia, los vemos más rápidos, más explosivos, más contentos. Cuando llegamos acá nosotros veíamos un vestuario apagado. Por eso cuando se dio la seguidilla de empates dije este grupo está empezando a ver los fantasmas de los procesos anteriores. Ahí les insistíamos mucho por ejemplo con que pusieran música en el vestuario. Hoy el grupo está contento, comemos asados, se ríen".


-A propósito de los asados, Labruna sigue haciéndolos como en Audax...
"Sí, es que interpretamos que los asados son para unir los grupos, no para aumentar de peso. En Argentina se usa mucho y sirve para estar todos juntos y quedarse a hacer la sobremesa, jugar a las cartas, cosas que van generando algo positivo en los grupos".


-En el Monumental se encontraron con Mauro Olivi, a quien ya tuvieron en Audax, ¿Qué pasa con él?
"Se lo ve temeroso por las expulsiones, pareciera que hoy entra a la cancha y no quiere rozar a nadie por miedo a que lo expulsen y por miedo a que la gente le caiga otra vez encima. Le falta serenarse y una vez que consiga marcar un gol va a ser su despegue. Yo lo defiendo mucho y es uno de mis preferidos. Le insito que él a veces quiere ponerle un moño a la jugada, pegarle de tres dedos y él no está para eso, le falta ser más simple".


-¿El jugador que más le ha sorprendido?
(Piensa un rato) "Gonzalo Fierro, por como se mueve, como le pega al balón, es capaz de dejarte solo con un pase de treinta metros. También el 'Chino' Millar y más porque me identifico con él".

Termina la conversación. Villarreal toma su muleta y vuelve a caminar. Avisa que no quiere volver a jugar fútbol con Nalbandian, sí a conversar con Messi, porque su sueño es seguir con su fundación y la formación de jugadores en Argentina y manda un aviso. "Si eso sale, me voy, y lo sabe Omar".

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