Rafael Nadal, el "rockstar" tenístico que pasó por Viña del Mar

El español estuvo 10 días en Chile para disputar por primera vez el torneo nacional y pese a irse sin títulos, dejó una huella imborrable en la ciudad jardín.

12 de Febrero de 2013 | 08:32 | Felipe Lagos, enviado especial a Viña del Mar

La efervescencia por la presencia de Nadal en Viña.

Juan Eduardo López, El Mercurio
VIÑA DEL MAR.- “Ha sido una de las semanas más bonitas del último tiempo. Nunca la voy a olvidar”, dijo Rafael Nadal tras perder la final del ATP de Viña del Mar VTR Open 2013, en su regreso a las pistas tras siete meses de ausencia.

Y vaya que lo fue. Porque Nadal no se va a olvidar de Viña. Jugó como local, lo recibieron como héroe, sus triunfos fueron celebrados como una victoria de un chileno y su caída en ambas finales caló hondo en la gente que llenó el Court Central del Club Naval de Campo Las Salinas cada vez que jugaba.

Nadal arribó al país el 1 de febrero y fue recibido en el Palacio de La Moneda por el Presidente Sebastián Piñera. Tras eso, viajó a la V región e inmediatamente entrenó con el joven Christian Garín, tras lo cual paralizó a la ciudad jardín.

Participó de numerosas actividades sociales, algunas más dificultosas que otras, pero siempre con buena disposición para atender todos los requerimientos, no importando que sea una figura mundial y que el cansancio en algunos momentos lo complicara bastante.

Junto a su tío y entrenador Toni, su jefe de prensa Benito Pérez Barbadillo y su agente Carlos Costa, el balear siguió al pie de la letra su itinerario en Viña. Por la mañana desayuno, luego entrenamiento en el club, después almuerzo y tras lo cual enfrentaba los partidos correspondientes.

Si tenía que firmar 1000 autógrafos los daba. Se sacó fotos con cada persona que se lo pidió, jamás hubo un no, incluso cuando perdió las dos finales este domingo. En esa ocasión, Nadal, tras caer en el dobles y abandonar la cancha (se quedó tras la premiación del singles dentro del court para jugar el otro encuentro), estuvo más de 10 minutos dejando su firma para los fanáticos que lo esperaban.

Todos sus requerimientos eran ley. Si había que levantar las rejas de seguridad, se realizaban de inmediato y así fue, para evitar mayores desaguisados. Lo mismo con la cancha, si habían ciertos desniveles allí tenían que ir los cancheros a llenar de polvo y emparejar la pista.

Para el hispano no hubo tiempo para romper la rutina. Siempre hotel – club – hotel, con pocas visitas a restaurantes o lugares para comer. “Cuando viajo a los torneos la verdad termino conociendo muy poco de esos lugares”, contó Nadal. “Me gustaría mucho conocer la ciudad, es muy hermosa”, expresó.

Nunca antes, el torneo de Viña del Mar tuvo tanta atracción de público. Lleno absoluto en las jornadas de miércoles, viernes, sábado y domingo, como ni siquiera pasó en el mejor momento de Marcelo Ríos, Fernando González y Nicolás Massú.

“Es algo histórico para nosotros, nunca habíamos tenido tanta demanda. Ojalá viniera Nadal todos los años, pero sabemos que no siempre será así”, contó el director del torneo Álvaro Fillol.

Si bien, el balear no aseguró su regreso, en la organización ya comenzaron a trabajar para que retorne en 2014. Sin embargo, eso va a depender del calendario del tenista y si quiere repetir la experiencia.

“Lo de este año fue algo excepcional porque su venida fue por iniciativa propia, él decidió venir a jugar acá porque era un torneo sobre arcilla”, añadió el menor de los Fillol.

Pese a ello, la edición 2013 del ATP de Viña pasará a la historia, ya que tuvo al mejor tenista sobre arcilla de todos los tiempos en cancha y nuestro país pudo observar in situ cómo juega Rafael Nadal, un rockstar del tenis, dentro y fuera de la cancha. Una cita que se recordará por muchos años en nuestro país.
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