El empresario que tildaron de "loco", pero que logró el sueño de ver a su hijo campeón del mundo

En sólo tres meses Waldo Miranda Domel construyó en 1995 un lago artificial en un sitio eriazo de San Bernardo, con el único fin de que sus cuatro hijos se dedicarán al esquí náutico. 18 años después Felipe Miranda Arellano se coronó como el mejor del planeta en la especialidad overall. Esta es la historia.

21 de Diciembre de 2013 | 18:02 | Por Javier Ugarte Marisio, Emol

SANTIAGO.- Sábado 30 de noviembre y en el Lago Los Morros de San Bernardo la alegría era total. Las lágrimas se dejaban ver en más de un rostro y los "¡Viva Chile!" se escuchaban más fuerte que nunca. La razón, una muy grande. Las cerca de mil personas que había esa tarde en el recinto de Nos fueron protagonistas de una verdadera proeza: la consagración del primer chileno campeón mundial de esquí náutico en la especialidad overall, Felipe Cristián Miranda Arellano (27).

Jueves 19 de diciembre y el uno del planeta del esquí náutico recibe el premio al "Mejor de los Mejores" deportistas de 2013, por el Círculo de Periodistas Deportivos, cerrando así una temporada de gloria para su carrera deportiva.

"Ha sido un camino muy largo y difícil. Soñé 20 años con ser campeón y lo logré. Este Mundial fue redondo para mí. Gané el overall y me fue bien en el salto. Estaba muy nervioso, sabía que tenía que estar en el límite y arriesgar todo", afirma ese mediodía, en el Aula Magna de la Escuela de Investigaciones Policiales, un todavía emocionado "Pipe", como le dice su familia.

Pero tal como señala Felipe, todo comenzó en 1995 cuando su padre, Waldo Miranda Domel, decidió apoyar a sus hijos en el deporte, específicamente en el esquí náutico. Hoy el "Patrón del clan Miranda", cuenta a Emol como impulsó y cimentó el camino del actual campeón del mundo en overall, y también de Francisco, Rodrigo y Tiare. Ese camino que en los inicios "muchos pensaron que era una locura".

"En la Laguna Aculeo me di cuenta que les gustaba mucho esquiar y que tenían condiciones, pese a que eran bastante niños. Me dijeron que querían un lugar mejor para practicar y felizmente encontré un sitio eriazo y muy económico en San Bernardo, donde construimos en tres meses el lago artificial, ese donde Felipe salió campeón", cuenta con orgullo Miranda padre.

Pero recuerda que no lo pasó bien cuando se decidió a construirlo. "Al principio mucha gente me encontró un loco, que todo era una locura. 'Está loco, mira lo que está haciendo con sacar a sus hijos del colegio, qué es el esquí...' Y ahora todo el mundo saluda al loco, y todos felicitan al loco. Es para la risa, pues yo no tengo rencor con nadie, sino que me siento muy orgulloso por todo lo que han conseguido mis hijos. La verdad que ver a Felipe campeón del mundo es un sueño que todos como familia esperábamos algún día". 


"No vi condiciones, sino muchas ganas"

Asegura que nunca estuvo en los planes el esquí náutico como deporte número uno para sus hijos. "Yo quería que jugaran fútbol, porque jugué en las juveniles de Universidad Católica, pero me di cuenta que el fútbol no era muy rentado, como ahora, y me dediqué a trabajar. Creo que elegí muy bien…".

Y hoy, con fuerza, dice que no se equivocó en inculcarles el deporte a sus hijos, y en especial el esquí náutico. "En los inicios no vi condiciones, sino que muchas ganas. Hablé con un amigo y me dijo que la cuna del esquí estaba en Estados Unidos, y nos fuimos a Florida. Tuve la posibilidad de dejarlos en la casa del entrenador un año, pero finalmente no se pudieron quedar ahí y no quise dejarlos sólo en la escuela de esquí, eran muy chicos. Entonces decidimos volver a Chile".

En ese momento surgió un problema para Miranda Domel. "Qué vamos hacer. Estaban entrenando a full, y con clases. Fui a hablar con el rector del colegio, pero no me pescó ni en subida ni en bajada, por lo que decidí sacarlos del Saint George's y encontré uno especial para deportistas, desde donde salieron los cuatro".

"Tuvieron desde niño un compromiso con el deporte"


Waldo Miranda reconoce que fue exigente con sus hijos y que la constancia fue clave para que llegarán a lo más alto en el deporte, pues tanto Francisco, Rodrigo, Felipe y Tiare, han ganado medallas en panamericanos, sudamericanos, mundiales y batido récords. "Yo desde el primer día que les dije les construyo el lago, les pedí que se comprometieran a entrenar. Entrenando serán los mejores…y así fue. Ellos tuvieron desde niño un compromiso con el deporte y yo con ellos. Nunca les faltó nada, siempre tuvieron todo".

Y añade: "Entrenábamos dos veces los sábados para que no salieran los viernes en la noche". En esa misma línea no oculta uno de sus grandes temores como padre: "De verdad, yo hice todo esto pensando en la droga y el alcohol. Quería borrar eso, que no tuvieran la posibilidad de pensar en drogas. Por ejemplo: Mañana entrenó a las 09:00, cómo voy a salir… Era lógico que cuando salían al otro día entrenaban mal. Yo les decía: ‘Vieron, esto es lo que pasa cuando uno sale en la noche’. Lo importante es que lo entendieron y los frutos llegaron solos. En ningún momento pensamos en dejar este deporte, pese a las caídas, a las lesiones, estar inconsciente en el hospital…Nunca dudé que el esquí era lo ellos".

Va más allá y entrega su receta para el éxito: "A mí me revienta que existan padres que te digan ‘hoy no va a entrenar mi hijo porque tiene un cumpleaños o porque se va de vacaciones’. Para lograr ser campeón del mundo hay que llorar, te tiene que doler, tienes que sufrir en los entrenamientos y después vas a gozar con tus logros".

"Nunca tuve el apoyo de los gobiernos"

Miranda padre cuenta que durante muchos años tuvo que realizar grandes gastos económicos para financiar las carreras deportivas de sus hijos. "Yo nunca tuve el apoyo de los gobiernos, tocaba puertas pero me iba mal. Hoy la cosa es distinta. Si antes me daban cinco ahora me entregan 200 millones de pesos. Pero no fue fácil llegar a eso, ya que la empresa privada no te cree o no ve al esquí náutico como un deporte masivo".

En este mismo plano, no tiene problemas para formular una crítica. "El compromiso de los gobiernos con los deportistas está todavía mal. Es verdad que a Felipe le dan plata para entrenar, para viajar y para comer pero para vivir no. Qué pasa cuando Felipe deje el esquí, qué va hacer, dónde se va, quién le da trabajo… ¿El gobierno de la Concertación o del señor Piñera? Quién le va a dar trabajo. Nadie... Por eso te insisto, debe haber un compromiso de los gobiernos de turnos con todos los deportistas que logren cosas importantes para el país. Porque hay muchos que se pierden a nivel juvenil, y que son muy buenos. Eso da rabia, molesta que muchachos con bastantes condiciones se pierden a nivel juvenil, ojalá eso algún día cambie".

Es el "clan Miranda", ese que el propio padre de Felipe se encarga en asegurar que "mis hijos y yo siempre vamos a estar para ayudar a las nuevas generaciones del esquí náutico. Me ofrecieron US$20 millones por el lago pero no lo quiero vender, sino que todo lo contrario, las puertas están abiertas para todos".

Los Morros de San Bernardo ya esperan.

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