Alexander Popov se despide de la piscina olímpica

El "Zar", dueño de la natación en la primera parte de los noventa, resultó eliminado en su prueba favorita: los 50 metros libre.

19 de Agosto de 2004 | 08:36 | DPA

ATENAS.- El ruso Alexander Popov, una de las más deslumbrantes estrellas de la natación, se despidió del escenario olímpico como un modesto actor secundario, al no poder superar las eliminatorias de los 50 metros libres, su prueba preferida.

El adiós fue breve. Tras 22,58 segundos todo había acabado. El puesto 18° en los 50 metros libres será una triste última anotacion en una larga historia de éxitos del campeón moscovita.

"Es uno de los grandes, sin duda alguna. Siempre le respeté como adversario", dijo el flamante campeón olímpico de 100 metros, Pieter van den Hoogenband, el legítimo heredero del "Zar", que también resultó eliminado en las clasificatorias.

Durante ua década, Popov dominó el sprint de estilo libre. Entre 1992 y 1998 ganó todas la carreras, hasta que en el Mundial de 1998 en Perth (Australia), el estadounidense Bill Pilczuk le infligió de nuevo una derrota.

Pero Popov volvió de nuevo por sus fueros. Nunca se rindió ni siquiera cuando tuvo a la muerte muy cerca. En otoño de 1996, pocas semanas después de su doble triunfo olímpico (50 y 100 metros libres) en Atlanta, Popov fue acuchillado en una pelea en las calles de Moscú y estuvo a punto de perder la vida. Unos meses después participó en los Campeonatos de Europa de 1997 en Sevilla y ganó de nuevo.

Popov es considerado un esteta del agua. Nadie se desliza con tanta elegancia como él por las piscinas del mundo. Donde otros "aporrean" el agua, él la acaricía suavemente con sus largos brazos.

Pero las pausas que tomaba entre sus éxitos fueron haciéndose cada vez más largas. Tras el segundo lugar en 100 metros en los Juegos de Sydney no acudió al Mundial 2001 de Fukuoka, pero brilló de nuevo con el doble título de campeón mundial hace un año en Barcelona. Una vez más demostró a todos que nadie podía con él. Ni el holandés Van den Hoogeband ni el australiano Ian Thorpe.

En Atenas se despidió pronto. "No es bueno que haya quedado eliminado tan pronto. Se habría merecido un puesto en la final", comentó el holandés.

El propio "Zar" ya habia íntuido quizás lo que iba a pasar: "Es igual cómo nade en Atenas", dijo ya antes de los Juegos. Y Alexander Popov tampoco quiere ser ser una "leyenda viviente". "Eso es un chiste", dijo.
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