Argentina descarta reforma monetaria

"Nosotros no estamos preparando ningún programa económico nuevo...Tanto la devaluación como la dolarización, si uno hace un examen analítico, profundo y político, no tienen ninguna certeza", señaló el jefe de asesores del Ministerio de Economía, Pablo Gerchunoff.

18 de Agosto de 2000 | 14:26 | El Mercurio Online
BUENOS AIRES.- El gobierno argentino salió al paso de rumores de que el país estaría atravesando una crisis y aseguró que mantendrá el rumbo económico y no modificará su política monetaria.

"Nosotros no estamos preparando ningún programa económico nuevo", dijo en la noche del jueves el jefe de asesores del Ministerio de Economía, Pablo Gerchunoff.

"Tanto la devaluación como la dolarización, si uno hace un examen analítico, profundo y político, no tienen ninguna certeza", enfatizó.

El gobierno descartó así la sugerencia de dolarizar la economía que a principios de semana había planteado el ex presidente Carlos Menem y que generó temores acerca de un abandono de la 'convertibilidad' o una posible devaluación.

La ley de convertibilidad argentina, aprobada en 1991, obliga al Banco Central (BCRA) a mantener en reserva tantos dólares como moneda circulante, el equivalente a 15.000 millones de dólares.

Al martes, las reservas del BCRA alcanzaron los US$ 34.200 millones, lo que respalda ampliamente la convertibilidad.

Aún si existiera un masivo traspaso de divisas, la entidad estaría en condiciones de hacer frente a la situación sin modificar la política monetaria.

Pero ese mismo día, un precipitado viaje del ministro de Economía, José Luis Machinea, a Estados Unidos para reunirse con directivos del Fondo Monetario Internacional (FMI) reavivó los temores.

Economistas locales especularon que Machinea podría pedir al FMI, organismo con el que el gobierno mantiene un acuerdo crediticio, una ampliación en la meta fiscal de US$ 4.700 millones acordada para este año.

Sin embargo, la visita del ministro argentino tuvo como eje la discusión sobre un plan de infraestructura impulsado por el gobierno y la desregulación del sector de telecomunicaciones y de los seguros de salud, actualmente en manos de los sindicatos, según dijeron funcionarios en Washington.

Para cumplir la meta acordada con el FMI, el gobierno de Fernando de la Rúa redujo el gasto público en US$ 1.700 millones e impulsó una subida de inpuestos por valor de US$ 2.000 millones.

Según el gobierno, el abultado déficit es una de las principales causas que frena el despegue de la economía, que no logra recuperarse tras una prolongada recesión.

A comienzos de mes, Machinea debió reducir su estimación de crecimiento para este año del 3,5% al 3,0%, ante la ausencia de inversión privada.
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