Daniel Fernández reconoce que la "incertidumbre" amenaza al proyecto HidroAysén

El ejecutivo destacó que la indefinición sobre la "carretera pública eléctrica" planteada por el Gobierno podría incidir en el retraso de la construcción de las centrales.

29 de Mayo de 2012 | 19:27 | Reuters

Daniel Fernández, vicepresidente ejecutivo de Hidroaysén.

Manuel Herrera, El Mercurio.
SANTIAGO.- El megaproyecto energético Hidroaysén podría sufrir demoras por modificaciones en las regulaciones medioambientales y la incertidumbre sobre el plan del Gobierno para construir la "carretera" pública de transmisión eléctrica destinada a transportar la energía al resto del país. Así lo reconoció este martes el vicepresidente ejecutivo de la empresa, Daniel Fernández.

Pese a que el proyecto sorteó los recursos interpuestos en tribunales por ambientalistas y opositores a la construcción de la central, el ejecutivo afirmó que indefiniciones en el aspecto regulatorio podrían tener efectos en la puesta en marcha de la iniciativa energética.

"No lo limitaría al tema judicial", indicó. "Lo que puede retrasar proyectos es la incertidumbre en el ámbito regulatorio, una indefinición de la carretera eléctrica pública o en el tema de la regulación ambiental", señaló Fernández.

El vicepresidente ejecutivo de HidroAysén recalcó que el proyecto necesita definiciones sobre la red estatal para diseñar el tendido de la suya, cuyo estudio ambiental espera entregar a fines del 2012, un año después de lo estimado.

Agregó que el retraso del proyecto, considerado clave para la matriz energética del país por algunos sectores, también fue motivado por consultas ciudadanas que realizó la compañía.

Originalmente, la empresa proyectaba transmitir en corriente contínua por más de 2.000 kilómetros hasta la capital chilena.

"El Gobierno no ha anunciado exactamente en qué consiste esa carretera, cuál es su trazado y en qué plazo va a estar funcionando. Para nosotros es hasta ahora un factor de incertidumbre", reconoció.

La empresa ha dicho que no avanzará en la construcción del complejo energético hasta que no reciba la luz verde para su vía de transmisión. De contar con la vía estatal, el trazado se reduciría a menos de 900 kilómetros.

Posibles socios

Pese a que declinó actualizar la cifra original de inversión de US$ 3.200 millones estimada para la construcción de las centrales, Fernández explicó que ha habido ajustes al alza.

"Esos costos han subido a partir de los estudios de ingeniería y también a partir de las obligaciones ambientales que se impusieron en la calificación", dijo. 

Fuentes de la industria calculan que la inversión necesaria para la construcción de las centrales estaría actualmente en torno a los US$ 4.500 millones y en una cifra similar para la línea de transmisión.

De cumplirse los plazos para la aprobación ambiental de la línea de transmisión, la aplicación de los ajustes regulatorios y la toma de decisiones de infraestructura pública, los inversionistas estarían en condiciones en el 2014 de decidir la viabilidad económica del proyecto.

"Si consideran que las condiciones de incertidumbre son muy grandes se podría no invertir", consideró Fernández. "Éste es un proyecto grande que necesita ciertas condiciones mínimas de estabilidad".

El ejecutivo explicó que hay empresas que siguen interesadas en desarrollar la línea de transmisión, como el gigante chino State Grid y la colombiana ISA, con las que se han conversado opciones de desarrollo futuro.

"Es razonable pensar que en el futuro va a haber algún socio que pueda tomar la línea y eso será un proceso que ocurrirá una vez que los accionistas tengan aprobado ambientalmente el proyecto", explicó.

Costos para la gente

Sobre las crecientes demandas judiciales contra proyectos energéticos y mineros, Fernández las consideró justas cuando parten de personas que sienten vulnerados sus derechos, pero no que lo usen asociaciones con intereses particulares.

"Más que hablar de judicialización, que es legítimo, es el uso de la justicia como una herramienta simplemente para retrasar y detener proyectos", destacó.

En ese plano, consideró que hace falta que la población tenga mayor información sobre las crecientes necesidades de energía del país para sostener su crecimiento económico y sopesar las diversas opciones que tiene para conseguir esa energía.

"No se va a cortar la luz. Lo que va a pasar es que van a subir los precios considerablemente, más aún siendo ya los más caros de Latinoamérica", opinó. "Se van a incorporar centrales diésel para resolver el tema a corto plazo con costos altísimos para la gente y finalmente van a entrar más plantas de carbón o gas natural".

El ejecutivo habló sobre el tema en el Foro de Reuters sobre inversión en América Latina.
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