El tungsteno de los terroristas colombianos contamina las ventas globales del metal

Este metal oscuro sumamente duro y resistente al calor va dentro de los motores de algunos de los autos más populares del mundo. Se utiliza para pantallas de computadoras, teléfonos, tablets y televisores.

09 de Agosto de 2013 | 17:08 | Bloomberg

Los ingresos de la minería han ayudado a paliar el hecho de que las FARC perdieran el control de una gran parte del tráfico de cocaína en Colombia desde que en 2002 comenzó una ofensiva militar respaldada por los Estados Unidos.

Efe

CALI.-  Es un día sofocante en marzo, y Javier García avanza con esfuerzo por el sotobosque en una franja remota de la selva amazónica, en el sureste de Colombia.


Él y su amigo han caminado todo el día hacia su objetivo, un yacimiento minero a 100 kilómetros de la ciudad más cercana. Los hombres van abriéndose paso entre el monte espinoso con machetes, siguiendo una senda estrecha y fangosa, cuando García se detiene de golpe.


A unos pocos centímetros, una serpiente venenosa llamada cuatro narices se yergue lista para atacar. García dice que en una hora estará muerto si la víbora lo muerde. Su amigo toma un palo largo y con cuidado lanza la serpiente a la selva. Continúan avanzando, según un artículo que publicará la revista Bloomberg Markets en su número de septiembre.


García, un indio Puinawai, está exhausto. Lleva siete horas viajando en bote y a pie desde Chorro Bocón, su poblado sobre el Río Inirida. Finalmente, con su amigo llegan a un pequeño claro cubierto de pozos no muy profundos escarbados en el terreno arenoso y rojizo. Comienza a caer una lluvia torrencial.


García, de 30 años, se acuclilla junto a un arroyo, saca una pala de su mochila y coloca polvo en un colador hecho con un alambre tejido herrumbroso.


Como los buscadores de oro, los hombres sacuden el barro rojo aguachento en un cuenco chato de madera hasta que aparecen los gránulos que contienen un metal llamado tantalio.


Las piedritas que valen la pena


"Es un trabajo duro pero vale la pena", dice García. Los indios del Amazonas, como García, que viven en una región del tamaño de Dinamarca sobre las fronteras con Venezuela y Brasil, se ganan la vida desde hace decenios explorando el bosque tropical lluvioso en busca de rocas valiosas que contienen tantalio y tungsteno, ambos utilizados para fabricar teléfonos inteligentes y otros dispositivos móviles.


Si bien los indios son los que excavan, dependen de otro grupo más poderoso para llevar el mineral al mercado: las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, conocidas como FARC. El ejército rebelde utiliza el efectivo que gana de la venta de los metales para financiar las guerras de guerrilla más prolongadas del mundo, dice la Policía Nacional Colombiana.


García dice que ha extraído metales en este último año para las FARC.


"Parece que gente de todo el mundo quiere estas piedritas", dice. Tiene razón. El tungsteno, en particular, tiene una fuerte demanda.


Este metal oscuro sumamente duro y resistente al calor va dentro de los motores de algunos de los autos más populares del mundo. Se utiliza para pantallas de computadoras, teléfonos, tablets y televisores. Ayuda a vibrar los teléfonos móviles cuando suenan. Los fabricantes de semiconductores utilizan el metal para proveer aislación entre capas microscópicas de circuitos.


Cerro ilegal


Además de cobrar a los indios como García un derecho por extracción, las FARC operan su propia mina de tungsteno conocida como Cerro Tigre. García dice que él y su amigo trabajaron allí en 2012, ganando en una semana lo suficiente como para resistir varios meses en su casa.


Cerro Tigre se eleva sobre la selva en una zona gobernada por combatientes armados de las FARC a más de 220 kilómetros de la ruta, ciudad o comisaría más cercanas. En la cima está la mina, donde cientos de personas trabajan en 6 hectáreas de pozos fangosos, según la Policía Nacional.


La mina es ilegal por tres razones: está dentro de una reserva ecológica selvática, está prohibida por la ley colombiana porque se encuentra en una reserva india, y es manejada por las FARC, que están tipificadas por Colombia, los Estados Unidos y la Unión Europea como una organización terrorista.


"Es completamente ilegal pero hasta ahora no hemos podido frenarla", dice el coronel Luis Montenegro, comandante de la Policía Nacional de la provincia de Guainia, donde está localizada la mina. "Allí no controlamos el territorio; lo controlan las FARC", dice Montenegro, que ha estudiado fotos de vigilancia aérea de Cerro Tigre.


Pantallas LCD


La mina puede producir en una semana 15 toneladas de wolframita, una roca que contiene tungsteno, dice la policía. Es suficiente como para fabricar piezas de tungsteno para centenares de miles de pantallas con visor de cristal líquido, teléfonos inteligentes y semiconductores, partes de autos y lapiceras, según la Asociación Internacional de la Industria del Tungsteno.


Pese a ser ilegal, Cerro Tigre es la única mina de tungsteno conocida en Colombia, según la policía y los funcionarios del Ministerio de Medio Ambiente que son responsables de regular la minería.


Si bien China produce la mayor proporción de tungsteno –un 85% de la producción global– las autoridades imponen allí controles severos sobre el metal para garantizar que los fabricantes locales dispongan de una cantidad suficiente. Eso está obligando a las empresas a explorar el globo en busca de minas en otras partes, dice el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS, por su sigla en inglés).


Una empresa que compra y procesa wolframita colombiana, o sea mineral de tungsteno, abastece a algunas de las corporaciones multinacionales más importantes del mundo –como los fabricantes de BMW, Ferrari, Porsche y Volkswagen– así como también Siemens AG y el productor de las lapiceras BIC, dicen estas empresas.


Apple Inc., Hewlett-Packard Co. y Samsung Electronics Co. adquieren partes a una empresa que realiza las compras a una compañía importadora de mineral de tungsteno de Colombia, muestran registros de la empresa.


Desde 2008, se realizaron 40 envíos de mineral de tungsteno desde Colombia procedentes de 14 empresas, según documentos gubernamentales de exportación. Si bien ninguno de los registros de estos envíos dice que el mineral de tungsteno proviene de Cerro Tigre manejado por las FARC, las autoridades colombianas están convencidas de que es así.


"Lavan el tungsteno"


"Falsifican el origen de los metales ilegales", dice César Meléndez, director del ministerio de Medio Ambiente, cuya jurisdicción incluye la gran mayoría de la región amazónica de Colombia. "De esa manera lavan el tungsteno".


Los compradores negocian con los guardias de las FARC para comprar cargamentos del mineral, según comandantes nacionales y regionales de la policía, funcionarios de gobierno que supervisan la minería y personas involucradas en esas transacciones.


Los trabajadores transportan luego el mineral en barcos en un viaje de una semana –desafiando rápidos traicioneros y patrullas policiales– desde la mina hasta amarajes cerca de San José del Guaviare, una ciudad al borde del Amazonas. Una vez que están cerca de San José, los contrabandistas cargan las bolsas con las rocas en camiones destinados a Bogotá y luego al puerto caribeño de Santa Marta en el norte de Colombia.


Uno de los mayores compradores del mineral de tungsteno colombiano ha sido la unidad estadounidense de Plansee SE, un procesador de metales con sede en Reutte, Austria, según registros de exportaciones presentados ante la agencia impositiva de Colombia. En 2012, dos empresas de minerales colombianas, Geo Copper SAS y Minerak SAS, vendieron siete cargamentos de mineral de tungsteno que alcanzaron un total de 93,2 toneladas a la subsidiaria estadounidense de Plansee, Global Tungsten Powders Corp., muestran registros de exportación.


Tráfico de cocaína


Los ingresos de la minería han ayudado a paliar el hecho de que las FARC perdieran el control de una gran parte del tráfico de cocaína en Colombia desde que en 2002 comenzó una ofensiva militar respaldada por los Estados Unidos. Ese esfuerzo redujo la dotación de las FARC desde 18.000 efectivos hasta aproximadamente 8.000, dice el gobierno colombiano.


"Cada vez se financian más con la minería ilegal", dijo el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, a Bloomberg News en una entrevista en Bogotá en diciembre.


Pese a los esfuerzos del gobierno por poner fin a la violencia, los guerrilleros de las FARC emboscaron y mataron a 15 soldados colombianos que custodiaban oleoductos el 20 de julio, dice la administración de Santos. Ese mismo día, 750 kilómetros al suroeste de ese ataque, los rebeldes de las FARC mataron a otros cuatro oficiales colombianos que estaban de patrulla.


La actividad minera de las FARC muestra que las fuerzas ilegales continúan ostentando poder económico en uno de los destinos más atractivos para los inversores en el mundo en desarrollo. La inversión extranjera y las exportaciones de recursos naturales han ayudado a que el producto interno bruto de Colombia prácticamente se cuadruplicara de 2002 a fines de 2012 hasta US$ 366.000 millones, según el Fondo Monetario Internacional.


Selvas remotas


Desde 2002, las fuerzas armadas empujaron al grueso de los efectivos de las FARC hacia selvas remotas del este y el sureste de Colombia, donde hay pocas rutas, pistas de aterrizaje, ciudades o bases militares.


Una de esas bases de las FARC es Guainia, la provincia donde está ubicado Cerro Tigre. Montenegro, el comandante de la Policía Nacional en Guainia, dice que el gobierno no ha podido frenar la minería ilegal porque Cerro Tigre se encuentra en una región de la selva peligrosa y muy difícil de atravesar.


La mina es custodiada por 170 efectivos de elite FARC, dice Montenegro. Dice que a la policía también le preocupa que en un ataque a Cerro Tigre también puedan salir lastimados indios que extraen el mineral para las FARC.


"Queremos montar una operación allí, pero es muy, muy complicado porque está en tierra indígena", dice Montenegro.


Andrés López, un ministro cristiano evangélico que vive en Zamuro, una población indígena Curripaco, dice que estuvo en Cerro Tigre. Tuvo que respetar las normas de trabajo de las FARC, dijo, que incluyen dar al grupo una tajada de cada kilogramo de mineral de tungsteno extraído.


"Los guerrilleros están a cargo de todo, incluso de nuestra tierra", dice López, de 55 años. "Tratan de mostrar respeto por nuestra tierra ancestral, pero hay que hacer lo que ellos dicen".


Mina de las FARC


Un lugar donde los contrabandistas cargan mineral de tungsteno en camiones con destino a Bogotá es un amaraje fangoso llamado Julio Cruz en la provincia de Guaviare.


Eduardo López, un estibador en el amaraje, dice que ayudó a subir a unos camiones 22 toneladas de mineral de tungsteno que llegaron en abril. El capitán del barco le dijo que las rocas venían de Cerro Tigre, dice López, de 32 años, en un descanso después de cargar las provisiones a un barco en la carretera mojada. López dice que los conductores de los camiones tenían papeles según los cuales el mineral había sido extraído legalmente.


"Esas piedras llegan todo el tiempo", dice López. "Vienen de la mina de las FARC".


Plansee, la empresa austríaca que compra el mineral de tungsteno a Geo Copper, abastece a fabricantes de autos europeos líderes. Bayerische Motoren Werke AG, Ferrari SpA, Porsche AG y Volkswagen AG dicen que compran partes de cigüeñales de motores hechas con tungsteno a Plansee.


Raúl Linares, que ha sido minero en la selva amazónica colombiana la mayor parte de su vida adulta, dice que la actividad ilegal prospera porque nadie fuera del país se ha tomado la molestia de percatarse.


"Las FARC y estas empresas han construido un negocio increíblemente rentable", dice Linares. "Y el mundo lo compra".

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