Bush dialoga y Gore exige recuento

Por su parte, los nueve jueces de la Corte Suprema federal ponderaban este sabado la suerte de varios recuentos anteriores que dieron la ventaja a Bush en la Florida, pero no había indicios de cuándo emitiría su dictamen.

03 de Diciembre de 2000 | 07:20 | Agenicias
TALLAHASSEE.- El candidato presidencial republicano George W. Bush se reunió el sábado con los líderes republicanos del Congreso, mientras los abogados del vicepresidente Al Gore intentaron persuadir a un juez de la Florida que ordene el recuento de 14.000 votos cuestionados en dos condados con los que esperan anular la victoria del gobernador de Texas en los disputados comicios presidenciales.

Entretanto, el presidente del Senado de Florida, John McKay, dijo que no convocará a una sesión especial el lunes para la selección de los 25 delegados electorales del estado. Versiones anteriores daban cuenta de que la legislatura estatal iniciaría el proceso de nominación de los representantes ante el Colegio Electoral, que definirá quién será el próximo presidente de Estados Unidos.

Por su parte, los nueve jueces de la Corte Suprema federal ponderaban el sábado la suerte de varios recuentos anteriores que dieron la ventaja a Bush en la Florida, pero no había indicios de cuándo emitiría su dictamen.

En la audiencia de Tallahassee, que se reanudará el domingo por la mañana, los abogados de Bush acusaron a las autoridades electorales en dos condados en los que Gore se benefició con los recuentos anteriores de "conducta impropia" y plantearon la posibilidad de que sean efectuados nuevos recuentos manuales en esas localidades.

El primer testigo de los demócratas, Kimball Brace, de la firma asesora Election Data Services explicó el funcionamiento de las máquinas de votación y la posibilidad de que algunos electores no perforaran por completo sus papeletas de voto, dejando en su lugar simples marcas y hendiduras.

"Ciertamente, hay que mirar la papeleta a fin de adivinar la intención del votante", declaró Brace. "Los recuentos manuales, aunque demoran mucho, son los más adecuados". Interrogado por los abogados de Bush, sin embargo, Brace admitió que los arañazos podrían haber sido el resultado del mal manejo de las papeletas.

Los demócratas intentaban convencer al juez del condado León, N. Sanders Sauls a que ordene un nuevo recuento de 14.000 votos problemáticos en los condados de Miami-Dade y Palm Beach, que según un abogado de Gore podrían "poner en duda" la victoria de Bush.

"Todos esos siguen siendo votos legales que deberían ser considerados en estas elecciones", sostuvo David Boies, abogado del vicepresidente. La audiencia del sábado en el condado de León duró más de 9 horas antes de ser postergada hasta las 9 de la mañana del domingo. El último testigo fue un especialista en caucho, gomas sintéticas y otros materiales utilizados en las máquinas de votación, Richard Grossman, solicitado por los abogados de Bush.

El equipo legal de Bush exigió que todo nuevo recuento ordenado por Sauls incluya todos los votos emitidos en dos condados en los que el vicepresidente se benefició con los recuentos realizados a los pocos días de las elecciones. Los abogados de Bush insistieron que los prejuicios políticos viciaron el recuento en los condados de Volusia y Broward. Gore, quien solicitó los recuentos, obtuvo más de 600 votos en el nuevo escrutinio de Broward, y 98 en Volusia.

Una nueva demanda republicana intentó evitar una querella que desafió los votos certificados en el condado Seminole, al pedir a Sauls que certifique los totales dados allí como "legales y propios". Los abogados de Bush interrogaron a un miembro de la junta electoral de Palm Beach para que admitiera la posibilidad que muchas de las papeletas en disputa podrían ser de personas que decidieron no votar por candidato presidencial alguno.

"Hubo un número apreciable que claramente creo no tenían marcar claras y definidas", afirmó Charles Burton. La legitimidad de esos votos fue puesta en duda después de que los examinadores los rechazaron por no contener votos para presidente.

Sauls, un demócrata designado por un gobernador republicano, tendrá que decidir si autoriza un nuevo recuento.

Distantes de la puja legal

Los protagonistas centrales del drama electoral se mantuvieron distantes de la batalla legal. Bush se trasladó a su rancho cerca de Crawford, Texas, para reunirse con el líder de la mayoría en el Senado, Trent Lott, y el presidente de la Cámara de Representantes, Dennis Hastert. El vicepresidente pasó el día en Washington.

El gobernador de Texas afirmó el sábado que "pronto seré el presidente", pero se mostró preocupado por la "desaceleración potencial" de la economía, debido especialmente al aumento de los precios de la energía. Agregó que trabajará con los líderes del Congreso "a fin de preparar un plan que mantenga activa la economía".

Lott dijo que esperaba haber podido atender con premura los nombramientos y designaciones del personal que selecciones Bush para su gobierno. Empero, el senador destacó que "en el Senado, tenemos una situación muy delicada", con un empate de 50-50 entre demócratas y republicanos. Lott bromeó que Cheney, que como vicepresidente podría tener que emitir el voto de desempate, quizá tenga que desplazarse con frecuencia a la cámara alta.

Bush prometió que como presidente tenderá una mano amistosa a los demócratas, e indicó que dialogó ya con el senador demócrata John Breaux. El senador de Luisiana figura entre varios demócratas que los asesores de Bush han sugerido como miembros de su gobierno. Sin embargo, el gobernador de Texas "podría encontrarse en una posición incómoda" por lo que decidió no pronunciarse sobre la posible designación de Breaux.

Sauls tiene la autoridad para ordenar una corrección de los resultados electorales en la Florida, certificados el domingo pasado y que declaran a Bush como ganador.

De todos modos, se espera que cualquiera sea la decisión de Sauls, ésta será apelada ante la Corte Suprema de Florida. La serie de apelaciones podría a final de cuentas llevar el asunto de regreso a la Corte Suprema de Estados Unidos, donde los magistrados parecen tan divididos como el país y la Florida en el día de los comicios. Una encuesta realizada después del domingo pasado muestra que el porcentaje de estadounidenses que cree que Bush ganó y Gore debe reconocer su derrota creció de 36 por ciento a 45 por ciento
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