Tranquilo adiós de la MIR

La estación espacial rusa se hundió esta madrugada en el Océano Pacífico sin ningún contratiempo pese a los temores que existían de que algún error hiciera caer alguno de sus fragmentos en tierra.

23 de Marzo de 2001 | 07:53 | AFP
KOROLEV, Rusia.- La estación espacial rusa Mir se desintegró este viernes en la atmósfera, al cabo de 15 años en órbita, y sus restos inflamados iluminaron el cielo de las islas Fiyi, dando un último espectáculo antes de caer en el océano Pacífico.

"Mir terminó su vuelo a las 05H59 GMT" y sus restos están cayendo en el océano Pacífico, anunció el Centro ruso de Control de Vuelos Espaciales (TSOUP) en Korolev, cerca de Moscú, agregando que fragmentos de la estación siguen quemándose en la atmósfera.

"Hemos terminado un proyecto formidable y lo hemos terminado dignamente. Este es un ejemplo más que demuestra que Rusia ha sido y sigue siendo una gran potencia espacial", declaró el director de Agencia Espacial rusa, Yuri Koptev.

Mir, complejo único de 137 toneladas de peso y 40 metros de longitud, es el mayor artefacto espacial construido nunca. Unos 1.500 pedazos de un peso total de unas 20 toneladas, algunos del tamaño de un automóvil, debían caer en un radio de 1.500 km alrededor de un punto situado a 150 grados de longitud oeste y 40 grados de latitud sur, entre Nueva Zelanda y Chile.

Los restos incendiados de la estación Mir cayeron en la atmósfera, pasando sobre las islas Fiyi e iluminando el cielo del sur del sur del Pacífico con una larga estela anaranjada.

"La gente reunida aquí está en éxtasis. Es un espectáculo increible", contó el corresponsal del canal CNN, Hugh Williams, en Nadi (islas Fiyi). "La luz del cielo era fenomenal", prosiguió el periodista. La estación Mir recibió tres impulsos, el último de los cuales la hizo entrar en la atmósfera, donde se desintegró en gran parte.

Toda la operación de destrucción se desarrolló de acuerdo con el programa establecido, para alivio de los países que temían ser concernidos por una caída incontrolada, como Japón, Nueva Zelanda y Chile.

En Japón, las autoridades habían aconsejado a la población que permaneciera en sus casas durante el paso de Mir, mientras que Nueva Zelanda atrasó los vuelos que debían atravesar el Pacífico.

Ventisiete barcos pesqueros que faenaban en el Pacífico demasiado lejos para volver a puerto, esperaron con inquietud la caída de Mir, cuyos restos no causaron finalmente daño alguno.

Chile, por su parte, había protestado ante Rusia por la destrucción de Mir en el Pacífico, considerando que los rusos utilizan este océano como basurero espacial.

El anuncio de la destrucción de Mir, que durante largo tiempo fuera orgullo del programa esapcial soviético y luego ruso, fue recibido con un conmovedor silencio en el centro de control de Korolev.

"Nosotros, los cosmonautas, vamos a beber juntos un poco de coñac. Mir no se borrará de nuestra memoria en mucho tiempo", declaró entristecido Alexandre Lazutkin. Los rusos tomaron la dolorosa decisión de destruir Mir por razones fiancieras y de seguridad.

Moscú no podía sostener finacieramente dos proyectos tan costosos como Mir y la Estación Espacial Internacional (ISS), ambicioso proyecto en el que participa junto Estados Unidos y otros 14 países.

Los rusos optaron por destruir su vieja estación orbital, que llevaba 15 años en órbita cuando inicialmente había sido concebida para durar cinco años.

No obstante, la gran mayoría de los rusos se oponían, según los sondeos, a la destrucción de la estación. Numerosos científicos, políticos y cosmonautas se pronunciaron asimismo contra la destrucción.

Por lo demás, un grupo de diputados preparó una resolución en la que pide la dimisión del jefe de la Agencia Espacial, Yuri Koptev, por considerarlo responsable de la destrucción de Mir.
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