Comenzó la guerra de los Papás Noel

¿Cuál es y dónde vive el único, auténtico y verdadero? Esa es la disputa que tienen hace años en Groenlandia, Finlandia y Suecia. Y argumentos hay muchos.

02 de Diciembre de 2003 | 11:02 | France Presse
COPENHAGUE.- La cuestión es grave: ¿Cuál es y dónde vive el único, auténtico y verdadero Papá Noel? Groenlandia, Finlandia y Suecia se disputan el estatuto de patria del hombre más popular entre los niños del mundo entero y, al acercarse Navidad, cada cual despliega sus argumentos.

Según la leyenda, Papá Noel vive hacia el Polo Norte, en los hielos eternos de Groenlandia, aseguran a coro sus habitantes, los inuits, que guardan celosamente su reino.

En Kongensgaarden (la granja del rey), instalada en un valle secreto al nordeste de Groenlandia, Papá Noel, de majestuoso empaque y luciendo una llave de oro colgada al cuello, la de su taller de juguetes, sostiene alto y fuerte que él es el "único" y que los otros, los Papás Noel finlandés y sueco, sólo son "usurpadores", "asistentes que quieren robarle su trono".

"La historia lo demuestra", dice. La leyenda de Papá Noel remonta al siglo IV y se funda en la historia de un obispo de barba blanca, San Nicolás de Mira (o de Bari), que era muy generoso con los niños.

Y en los libros antiguos se habla de su descendiente, un "Papá Noel que vive aislado, muy lejos hacia el norte, en el país del invierno eterno, teniendo como únicos vecinos a los osos blancos y las morsas", tradúzcase Groenlandia, sostiene el interesado.

Pero, negando esa versión de la historia, el Papá Noel finlandés, instalado en su montaña lapona de Kurvatunturi, cerca de la frontera rusa, alega que él es verdadero y también el más popular.

Más de medio millón de admiradores, dos tercios de los cuales extranjeros, visitan cada año su "Aldea de Santa Claus", parque de diversiones situado cerca de Rovaniemi, capital de Laponia. Y sólo en el mes de diciembre, unos 75.000 niños acompañados por sus padres vienen en charters a verlo y a entregarle la lista de regalos que desean.

Basándose en esas cifras de popularidad, el Santa Claus lapón trata desde hace años de que se reconozcan sus puntos de vista en el Congreso Mundial de Papás Noel, que tiene lugar anualmente al mediar el año en Makken (al norte de Copenhague), el más antiguo parque de atracciones del mundo, creado en 1583.

En el 40º Congreso, realizado hace unos meses, unos 160 Papás Noel y duendes de doce países europeos, de Canadá y hasta de Japón fustigaron una vez más por unanimidad menos un voto al San Nicolás de Finlandia, que quería suplantar a su rival de Groenlandia.

Abucheado con reprobadores "jo, jo, jo" de la asamblea, el finlandés "mantuvo contra viento y marea que él es el único en el planeta, pero fue rápidamente puesto en su lugar por sus pares. Y esta vez no se fue dando un portazo, como hace varios años, cuando, habiendo sido ya desautorizado, boicoteó el congreso durante algún tiempo", según Tina Baungaard, portavoz de la congregación.

Por su parte, el Santa Claus sueco reivindica también, aunque tímidamente, para su país la condición de patria de Papá Noel. En vano.

En su casa de Arvidsjaur, en la Laponia sueca, cerca del círculo polar, el Papá Noel sueco afirma que él "existe" y que recibe cartas de niños de todo el mundo que creen en él.
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