Cautela en Bolivia ante plan económico de Carlos Mesa

Aunque hubo opiniones negativas de parte de algunos sindicatos, dirigentes de la oposición como Evo Morales reconocieron que algunas de sus demandas fueron atendidas.

02 de Febrero de 2004 | 14:04 | Agencias
LA PAZ.- Los sindicatos bolivianos dejaron en suspenso sus amenazas de paro y reaccionaron con cautela el lunes al plan económico lanzado el domingo en la noche por el Presidente Carlos Mesa, basado en nuevos impuestos y ajuste progresivo a los carburantes.

Contrariamente a lo que ocurrió en el pasado, el paquete económico no generó un marcado rechazo en la población, mientras las organizaciones sindicales anunciaron hoy que evaluarán las medidas antes de tomar una posición.

El mensaje presidencial "fue una vergüenza, porque no toca la estabilidad laboral, da algunos paliativos y otra vez clava más impuestos", dijo el dirigente de la Central Obrera Boliviana, Jaime Solares.

"Menos mal que no hubo un gasolinazo, pero son parches pequeños y generalidades. No ofrece trabajo estable y los decretos que aprobó no fueron consultados", comentó el dirigente sindical Roberto de La Cruz.

Fueron las opiniones más negativas al programa económico, mientras que los choferes que habían anunciado un paro si había un fuerte incremento en el precio de los carburantes se declararon el lunes "preocupados" por el descongelamiento de tarifas en los combustibles para adecuarlos a las fluctuaciones del mercado internacional.

"Estamos preocupados y con sabor a poco porque nos deja en manos de los fluctuaciones internacionales", dijo el dirigente del gremio, Angel Villacorta.

Como parte de su plan económico que busca recaudar 220 millones de dólares adicionales y bajar el déficit fiscal del 8% al 6,8%, Mesa planteo crear un impuesto a las operaciones financieras del tres por mil y un tributo anual del 1,5% a los patrimonios de más de 50.000 dólares.

También creo un nuevo impuesto gradual a las petroleras, anunció la reducción a poco más de la mitad de los gastos reservados, se rebajó su salario en 10% y en 5% el de los altos funcionarios públicos y anuló bonificaciones extras en el gobierno.

Abrogó un decreto que reconocía a las petroleras la propiedad de los hidrocarburos en boca de pozo, una demanda que surgió en la protesta de octubre que derivó en la renuncia del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, tras la muerte de 56 personas.

Al mismo tiempo, decretó medidas de incentivo a la producción boliviana y pasó la decisión final al congreso, que deberá aprobar un paquete de leyes que sustentan al plan y donde Mesa no tiene un bancada propia pues es un independiente que llegó al gobierno tras la renuncia de su antecesor.

El presidente de la patronal, Carlos Calvo elogió las medidas de incentivo a la producción y al consumo de productos nacionales, sugerida por los empresarios, pero lamentó la creación de nuevos impuestos que en sus criterio gravan "al sector formal de la economía".

El analista económico Gonzalo Chávez dijo que plan de Mesa marca una "inflexión en el modelo económico" y toma "medidas estructurales". "Estamos hablando de un post-neoliberalismo", acotó.

El dirigente de la oposición y líder de los cocaleros, Evo Morales comentó, sin embargo, que "no se propone cambios al modelo y tampoco recupera para el Estado la propiedad de los hidrocarburos", pero reconoció que parte de sus demandas fueron atendidas.

El diputado indígena y líder de los campesinos, Felipe Quispe dijo que no le convencía muchas cosas, pero elogió el recorte de gastos y salarios, lo que en su criterio obliga a los parlamentarios a bajarse las dietas de 3.000 dólares a la mitad.
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