Haitianos pro Aristide levantan barricadas para defender la capital

Los insurrectos han rechazado la última oferta de mediación internacional, lo que le resta capacidad de maniobra política a un presidente acosado y que sólo cuenta con sus fieles.

26 de Febrero de 2004 | 08:11 | EFE
PUERTO PRÍNCIPE.- La capital haitiana se atrinchera para el asalto de los rebeldes que ven cercano el final de Jean Bertrand Aristide, quien en medio del pillaje, reconoce que la policía es incapaz de hacer frente a los insurrectos y apela a la población para defender su Gobierno.

Los insurrectos han rechazado la última oferta de mediación internacional, lo que le resta capacidad de maniobra política a un presidente acosado y que sólo cuenta con sus fieles "chimérs", considerados por parte de la aterrorizada población como unos matones, al igual que muchos de los secuaces de la temida dictadura de los Duvalier.

Saqueos y episodios de violencia han salpicado el despliegue de barricadas, colocación de neumáticos y vehículos incendiados y otras barreras, con las que civiles armados a pie y abordo de camionetas controlan el escaso tráfico, especialmente en enclaves importantes como el aeropuerto, cuyo acceso ha sido bloqueado.

El temor y la inseguridad han dificultado las evacuaciones de los extranjeros que desean abandonar el país mientras Estados Unidos pretende evitar un nuevo éxodo de refugiados hacia sus costas.

La pretensión de los rebeldes de juzgar a Aristide y su negativa a encontrar una salida compartida a la crisis dificulta aún más una salida pactada.

Tras los sucesivos fracasos de la mediación internacional, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas debate la situación hoy en Nueva York, mientras aumentan los llamamientos al envío de una fuerza de interposición que evite un baño de sangre.

El ministro de Seguridad de Aristide, Jean Gerard, reconoce que las fuerzas policiales carecen de la suficiente munición para una guerra civil, riesgo que se avecina en el país si los partidarios del actual Gobierno son capaces de hacer frente al anunciado intento de toma de la capital por los rebeldes.

La propia esposa del presidente Aristide, Mildred, reconoció en declaraciones a la cadena estadounidense CNN que "la situación es muy peligrosa" y añadió que había decidido enviar a sus hijos fuera del país, "porque la amenaza es real".

Muchos de los antiguos acérrimos partidarios de Aristide son ahora los más encarnizados enemigos del gobernante, situación que hace aún mucho más difícil calibrar sus posibilidades de mantenerse en el poder si no recibe apoyo exterior.

Mientras las embajadas extranjeras montan operaciones de evacuación y refuerzan sus dispositivos de seguridad, la vecina República Dominicana redobla el despliegue militar en la frontera.

El control real que los rebeldes mantienen sobre el norte y centro del país hace temer que las dificultades de aprovisionamiento de la capital se sumen al riesgo de éxodo.

Los 2,5 millones de habitantes de Puerto Príncipe han visto como los comercios cierran mientras algunos aprovechan para asaltar almacenes o restaurantes, situación de la que la oposición responsabiliza al presidente.

Radio Vision 2000 difundió un mensaje del ex comisario de policía que encabeza a los rebeldes, en las que Guy Philippe anunciaba que irían "derechos al Palacio Nacional para arrestar a Aristide y todo habrá acabado pronto".

Hasta el momento, la violencia ha causado la muerte de unas 80 personas y al temor y la inseguridad en las calles de la capital, por la proximidad de un enfrentamiento entra las dos facciones, se suma el miedo a una crisis humanitaria que inunde de refugiados las costas de la Florida estadounidense en un año de elecciones presidenciales.

El propio Aristide dejó claro el riesgo para tratar de asegurarse el apoyo de Washington en la mediación internacional y en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas como uno de sus últimos asideros frente al acoso de los envalentonados insurrectos, que en pocas horas podrían controlar los accesos rodados a la capital.

Aislado por tierra en Puerto Príncipe, el Gobierno de Aristide sólo contaría con la ayuda externa y el refuerzo de la mermada policía para hacer frente al temido asalto de los insurrectos, que han asegurado estar dispuestos a evitar el enfrentamiento sólo si abandona el poder "y le da una oportunidad a la paz".
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