Francia: Nuevo Gobierno asume en medio de fuertes críticas

El líder de la UMP y "número uno" del círculo chiriaquiano, Alain Juppé, dijo hoy que el jefe de Estado inicia "una segunda fase de su quinquenio en primera línea" y debe marcar "el rumbo" e "implicarse aún más en los asuntos internos" del país.

01 de Abril de 2004 | 08:23 | EFE
PARÍS.- El nuevo Gobierno francés asumió hoy sus funciones en medio de un coro de críticas, mientras el Presidente, Jacques Chirac, se dispone a justificar ante sus conciudadanos el nombramiento de un equipo con los mismos pesos pesados que el anterior, duramente castigado en las urnas.

La entrevista del jefe de Estado en los telediarios de las dos principales cadenas de televisión será su primer comentario público desde las elecciones regionales devastadoras para su partido conservador, UMP, y la difícil remodelación del Ejecutivo de Jean-Pierre Raffarin vista como un "juego de sillas musicales".

El líder de la UMP y "número uno" del círculo chiriaquiano, Alain Juppé, dijo hoy que el jefe de Estado inicia "una segunda fase de su quinquenio en primera línea" y debe marcar "el rumbo" e "implicarse aún más en los asuntos internos" del país.

Mientras, el llamado "primer ministro bis" del tercer Ejecutivo de Raffarin, Nicolas Sarkozy, abrió a primera hora la ronda de ceremonias de traspaso de poder al relevar a Francis Mer al frente del Ministerio de Economía, Finanzas e Industria.

Sarkozy, que pasa las riendas de Interior al hasta ayer ministro de Exteriores y fiel chiraquiano Dominique de Villepin, prometió que el "crecimiento, el empleo y el espíritu de justicia", porque "si queremos ser eficaces los franceses nos tienen que percibir como justos", serán las "palabras clave" de su acción.

Villepin, que esta tarde cederá Exteriores al comisario europeo Michel Barnier, encabeza, según los analistas, el cerco de "puros chiraquianos" pensados como barrera a las ambiciones de Sarkozy, en un Gobierno que tiene hasta las elecciones europeas de junio próximo para tratar de recuperar la confianza del electorado.

Otro polo "fuerte" y rostro "social" del nuevo Gobierno es Jean-Louis Borloo, quien se limitó a decir "nos ponemos manos a la obra" al tomar las riendas del ampliado Ministerio de Empleo, Trabajo y Cohesión Social.

Tras dejar la silla a Borloo, el ex ministro de Asuntos Sociales y Trabajo, Francois Fillon, se fue caminando a la sede de su nueva cartera, Educación, donde le tocará lidiar con el descontento de los docentes que protagonizaron repetidas huelgas el pasado año.

La cohesión "social" y "nacional" estarán "en el corazón de las prioridades" del Gobierno, aseguró Raffarin al recibir hoy un informe de la comisión de derechos humanos, un acto que aprovechó para confirmar la organización de una conferencia sobre la igualdad de oportunidades, en el curso del "segundo semestre".

Todo un acto de fe por parte de quien encabeza un Gobierno al que se augura una corta vida.

El mismísimo editorialista del conservador "Le Figaro" recalca que "pocas veces un Gobierno ha estado en una posición tan frágil" a la hora de salir al escenario y advierte de que "entre la desaprobación" del electorado en las Regionales y la perspectiva de las Europeas, los próximos tres meses son de "alto riesgo".

"Un Gobierno desgastado antes de servir", titula el izquierdista "Libération", el popular "Le Parisien" señala que el equipo tiene "pinta de ya visto", y la prensa regional es igualmente crítica de un Gobierno al que augura pocos meses de vida.

Lejos del equipo "restringido" esperado, el "Raffarin III" cuenta con 44 miembros, Primer Ministro incluido, cinco más que el anterior, menos mujeres (10), es monocolor (UMP) salvo el titular de Transportes (UDF), y se compone de profesionales de la política.

Con los sindicatos al acecho y que reclaman una política social más justa, y un panorama económico y financiero complicado, el Gabinete afrontará la oposición "frontal" de la izquierda, que controlará la mitad de los Departamentos y al menos 24 de las 26 regionales del país durante los próximos seis años.

Para los socialistas, este Gobierno "interino" de "naufragados" y "desgastado antes de tiempo" no se ocupará de los problemas de los franceses sino de "la UMP y los intereses" de Chirac.

Los comunistas llaman a "la resistencia en la calle, el Parlamento y las regiones", y los Verdes denuncian un "juego de sillas con el mismo capitán, el mismo rumbo, los mismos escollos".

Francois Bayrou, presidente de la centroliberal UDF, apostilló que este Gobierno "no es el signo de cambio" esperado por el pueblo.

El líder de la UMP, Juppé, replicó que se deberá "verificar" si sendas formaciones son "capaces de estar en una misma mayoría".

Juppé, que en octubre pasado será juzgado en apelación por un caso de financiación política ilegal, dijo que después de las Europeas dejará sus "responsabilidades nacionales".
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