El Presidente de EE.UU. visita Roma entre protestas de pacifistas

La capital italiana amaneció blindada, con un dispositivo de seguridad sin precedentes, que disuadió a muchos ciudadanos de hacer su vida normal, hasta el punto de que el habitualmente bullicioso centro histórico apareció durante muchas horas casi desierto.

04 de Junio de 2004 | 08:02 | EFE
ROMA.- El presidente de EE.UU., George W. Bush, inició hoy una visita de 36 horas a Roma, el día en que se conmemora el 60 aniversario de la liberación de la ciudad del fascismo y el nazismo, en medio de las protestas de grupos pacifistas por su política sobre Irak.

La capital italiana amaneció blindada, con un dispositivo de seguridad sin precedentes, que disuadió a muchos ciudadanos de hacer su vida normal, hasta el punto de que el habitualmente bullicioso centro histórico apareció durante muchas horas casi desierto.

En ese inusual escenario resaltaban aún más el vuelo de los helicópteros de la Policía, en un cielo cerrado al tráfico aéreo comercial, y las patrullas de los 10.000 agentes desplegados por el casco urbano, pendientes del paso de los 40 automóviles de la caravana presidencial.

Bush, que llegó de EEUU la pasada medianoche, inició su visita con un encuentro con el presidente de la República italiana, Carlo Azeglio Ciampi, en el Palacio del Quirinal, situado en la más alta de las siete colinas de Roma.

En su posterior recorrido hasta el Vaticano, donde se entrevistó con Juan Pablo II, uno de los más firmes opositores a la guerra contra Irak, no se encontró con ninguno de los grupos de manifestantes que protestaban por su visita, aunque en la Santa Sede le esperaban decenas de turistas, muchos de los cuales le abuchearon.

Las fuerzas de seguridad mantuvieron a los manifestantes pacifistas y contrarios a la globalización alejados del centro de Roma, a donde sólo podrán acceder esta tarde para un manifestación que se espera multitudinaria, convocada por los partidos de la izquierda radical, los sindicatos y colectivos ciudadanos.

Las movilizaciones matutinas se concentraron en barrios alejados del centro histórico y en algunos campus universitarios, con la participación de diversos colectivos llegados desde otras ciudades italianas.

La acción de algunos activistas, que cortaron el tráfico en importantes arterias e incluso llegaron a quemar varios contenedores de basura, ocasionó múltiples conatos de enfrentamiento con la Policía.

El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, expresó ayer su temor de que "elementos incontrolados" provoquen incidentes, aprovechando estas movilizaciones, que empañen la visita de Bush, para quien pidió un recibimiento caluroso "mirando a la historia".

También desde la oposición se hizo un llamamiento a que las movilizaciones contra el presidente norteamericano y su política sobre Irak transcurran de forma pacífica.

Las formaciones radicales del centroizquierda, Comunistas y Verdes apoyan la manifestación que llegará hoy a la céntrica plaza Venecia, al contrario que las más moderas y mayoritarias, Demócratas de Izquierda y La Margarita, que circunscriben su protesta a la exhibición de banderas multicolores de la paz.

Dos de esas banderas eran bien visibles hoy en el edificio de la ciudad de Bolonia (noreste) donde tiene su domicilio el presidente de la Comisión Europea y líder en la sombra de El Olivo, Romano Prodi.

Tras reunirse con el presidente de la República italiana y el Papa, George W. Bush se desplazará a las fosas Ardeatinas, al sur de Roma, donde conmemorará la liberación de la ciudad con un homenaje a los 335 civiles asesinados en 1944 por los nazis en ese lugar.

La agenda del presidente norteamericano ha sido convenientemente reducida para que no coincidiera ningún acto público con la manifestación que recorrerá las cales de la capital italiana.

De hecho, su próximo compromiso está previsto para última hora de la tarde en el Palacio Taverna, la residencia del embajador de EE.UU. en Italia, donde se aloja y donde se reunirá con diplomáticos y veteranos de la II Guerra Mundial.

Por la noche, Bush y su esposa Laura acudirán a una cena, que no tendrá carácter de banquete de Estado, que les ofrecerá el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi en Villa Madama, al norte de la capital.

Para mañana, sábado, el presidente norteamericano tiene fijado un encuentro bilateral con el jefe del Ejecutivo italiano, uno de sus aliados más fieles, antes de emprender viaje a París camino de las playas de Normandía.
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