Hijo de policía pide perdón por crimen en Costa Rica

Randall Jiménez, uno de los dos hijos del agente costarricense que asesinó a tres funcionarios chilenos, expresó su más sentido pésame y "disculpas inmensas" ante un hecho que calificó como "desconcertante".

28 de Julio de 2004 | 14:19 | DPA
Viuda: "No nos permitieron hablar"
Auxiliadora Guzmán, viuda del policía costarricense que asesinó a tres diplomáticos chilenos en San José y luego se suicidó, dijo hoy que si la policía le hubiera permitido hablar con su marido se habría evitado la tragedia.

"Mi hijo suplicó y suplicó que le dejaran hablar porque él sabía que al oírlo (su padre) todo iba a cambiar. Pero en ningún momento nos lo permitieron", dijo la mujer en una entrevista con Televisión Nacional.

"Hablé ayer en la mañana con él. Lo primero que vi fue en la televisión y luego la Guardia Rural vino a contactarme para llevarme" a la embajada, relató.

"No nos permitieron en ningún momento, ni a mis hijos ni a mí, poder dirigirnos a él. Pedimos un megáfono para hablar porque sabíamos que al escucharnos todo iba a cambiar y nunca nos lo permitieron", insistió la mujer.

Agregó que su esposo no le dijo que iba a ser cambiado de lugar de trabajo y subrayó que él tenía una "excelente opinión" de los funcionarios de la embajada chilena donde trabajaba hace dos años.

"Hablaba maravillas de esa gente, le gustaba el puesto que tenía y para él todos eran buenos", afirmó.
SANTIAGO.- Randall Jiménez, uno de los dos hijos del agente costarricense que mató a tres funcionarios chilenos de la embajada de ese país en Costa Rica, solicitó perdón a Chile por lo ocurrido ayer y dijo no entender el proceder de su padre.

El policía José Orlando Jiménez Jiménez (54 años), quien llevaba cinco años a cargo de la vigilancia de la embajada, disparó sobre varios funcionarios chilenos, terminando con la vida de Roberto Nieto, primer secretario chileno; Cristián Yussef, el cónsul; y Rocío Sariego, funcionaria cultural.

El uniformado, que aparentemente se había rebelado a una orden de sus superiores en torno a su traslado, también murió a raíz de un tiro que se autoinfirió.

"Disculpas al pueblo chileno por todos los inconvenientes que esto ha ocasionado en las relaciones entre los dos países. Nuestro más sentido pésame y nuestro sentimiento de solidaridad. Decirles que esto es algo fortuito y no premeditado: fue fruto de la casualidad y de un infortunio. Disculpas inmensas y que Dios se acuerde de todos, en estos momentos", dijo Randall Jiménez en conversación con radio Cooperativa.

Jiménez hijo sostuvo que lo más "desconcertante de todo" es que su progenitor siempre les comentó que tenía una "muy buena relación" con todos los funcionarios chilenos, los que incluso le habían hecho regalos.

"Mi padre siempre hablaba maravillas de los funcionarios (chilenos). Para él, todo era la embajada de Chile. Estamos realmente desconcertados. Era una persona tranquila, servicial, no tenía ningún vicio", declaró.
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