Campaña de desarme recoge casi 50.000 armas en 15 días en Brasil

El gobierno brasileño había destinado diez millones de reales (unos 3,3 millones de dólares) para la campaña de desarme, que se proponía recoger unas 80.000 armas antes de finales de año.

09 de Agosto de 2004 | 20:03 | Efe
BRASILIA.- La Policía Federal brasileña informó hoy de que ha recibido 46.203 armas de bajo y alto calibre en los primeros quince días de una campaña gubernamental que se propone desarmar a la población a cambio de indemnizaciones.

"La Policía Federal solicitará que sean incrementados los aportes previstos para esas indemnizaciones, pues seguramente la meta inicial será superada", indicó hoy esa fuerza de seguridad en un comunicado.

El gobierno brasileño había destinado diez millones de reales (unos 3,3 millones de dólares) para la campaña de desarme, que se proponía recoger unas 80.000 armas antes de finales de año.

Sin embargo, ante la colaboración de la población y la ampliación de la campaña en el interior del país con unidades itinerantes de la Policía Federal, "la expectativa ahora es que el desarme aumente significativamente a partir de esta semana", dice la nota.

Según la policía, la mayoría de las armas recibidas son pistolas y revólveres, pero también han sido entregados fusiles, carabinas, morteros, granadas, minas terrestres y armamentos de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas que estaban en poder de civiles.

También han aparecido muchas armas de los siglos XVII, XVIII y XIX, aún en funcionamiento y que, en su mayoría, estaban en manos de coleccionistas que decidieron colaborar con la campaña.

El gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que se comprometió a no investigar el origen de las armas, puede pagar hasta el equivalente a unos 300 dólares por arma, dependiendo de su calibre y poder de fuego.

El valor mínimo ha sido fijado para una pistola de bajo calibre, que puede rendirle a quien la entregue unos 35 dólares.

En medio de la campaña han aparecido algunos oportunistas que intentaron sacar provecho con la campaña.

Según fuentes de la Policía Federal, muchas personas presentaron incontables armamentos artesanales, fabricados con tubos de cañerías o grifos.

"Hemos recibido extrañas armas, pero no pudimos pagar nada porque son pistolas que ni quienes las presentaron sabían explicar qué munición utilizan, ni cómo funcionan", dijo un portavoz policial.

La campaña es una de las acciones prevista en el llamado Estatuto del Desarme, sancionado en diciembre pasado por Lula.

Esa ley prevé que el año próximo sea convocado un referendo en el que los brasileños decidirán si se prohíbe o no la venta de armas en el país.

La propuesta del gobierno es prohibir la libre venta de armas a la población civil y que su uso sea sólo autorizado para la policía, las Fuerzas Armadas y otros organismos de seguridad.

A partir de enero próximo, las personas que porten armas sin el debido permiso podrán ser sancionadas con multas y penas que varían de uno a seis años de prisión.

Según el gobierno, la intención es reducir los homicidios con armas de fuego, que en el país suman cerca de 40.000 por año.
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