Mueren dos iraquíes al estallar artefacto explosivo en Bagdad

La fuerza de la onda expansiva de la bomba, que reventó los cristales de varias viviendas, destrozó cuatro vehículos que se encontraban próximos al artefacto explosivo.

11 de Septiembre de 2004 | 07:09 | EFE
BAGDAD.- La muerte de dos iraquíes al estallar un artefacto de fabricación casera en un céntrico barrio de Bagdad, donde también hizo explosión un coche bomba, pone de manifiesto que la violencia continúa pese a los esfuerzos del Gobierno provisional.

La explosión del artefacto colocado en la concurrida plaza de Al Hurriya (Libertad), en el céntrico barrio residencial de Al Karrada, alcanzó a dos iraquíes, que perdieron la vida en el acto.

Según el sargento Harris del Ejército de EE.UU., que actuó como portavoz en el lugar del incidente, la explosión se registró a las 10.15, hora local (6.15 GMT), y segó la vida de un iraquí y otros cuatro resultaron heridos de gravedad.

Sin embargo, varios vecinos de Al Karrada aseguraron a EFE que fueron dos las víctimas mortales y que varias personas resultaron heridas.

La fuerza de la onda expansiva de la bomba, que reventó los cristales de varias viviendas, destrozó cuatro vehículos que se encontraban próximos al artefacto explosivo.

Uno de los fallecidos era un conductor que intentaba aparcar su coche cerca de la acera donde estaba oculta la bomba.

"Estaba en mi casa en el momento de la fortísima explosión, que rompió varios cristales del salón", explicó Ali, un iraquí de 55 años.

"La bomba explotó a unos 200 metros de mi casa. ¿Dónde estallará la siguiente?", se preguntó este ingeniero retirado.

Otro testigo, Yabar Husein, aseguró, notablemente nervioso, "un trozo de metralla atravesó la ventanilla de mi Cherokee. Me debió pasar por encima de las piernas y salió con fuerza por la puerta el copiloto, arrancándola de cuajo. Estoy vivo de milagro".

Poco antes, la explosión de un coche bomba causaba ligeros desperfectos en la iglesia de Santa María, también en la zona de Al Karrada, sin que hasta el momento se haya informado de víctimas.

El pasado mes de agosto, doce personas murieron en distintos ataques simultáneos perpetrados contra cuatro iglesias cristianas de Bagdad y dos de la ciudad de Mosul, unos 400 kilómetros al norte de la capital.

Estos nuevos atentados pusieron una vez más de manifiesto que la violencia en Irak no cesa, a pesar de los esfuerzos del Gobierno provisional iraquí y del Ejército estadounidense, que continúa con sus bombardeos contra presuntos reductos de insurgentes.

El primer ministro, Iyad Alaui, prometió a la población tras asumir el poder, el pasado 28 de junio, acabar con la resistencia y poner fin a la presencia de tropas extranjeras en suelo iraquí.

Por otro lado, uno de los militares de EEUU acusados de maltratar a presos de la cárcel de Abu Ghraib se declaró hoy culpable de los cargos que se le imputan ante un juez militar norteamericano, informaron fuentes estadounidenses en un comunicado.

Armin J. Cruz, de 24 años y natural de Plano, Texas, se enfrenta a una condena de un año de prisión, además de a una reducción de su rango militar y de su sueldo y a la expulsión del Ejército por mala conducta.

El soldado, del Batallón 325 de la Inteligencia Militar de EEUU, se declaró culpable de los cargos de conspiración y maltrato a prisioneros de la prisión de Abu Ghraib, ubicada al oeste de Bagdad.

Se trata del segundo de los siete militares estadounidenses acusados de supuestas torturas y maltrato a prisioneros iraquíes en Abu Ghraib, antiguo centro de detención y tortura durante el régimen de Sadam Husein.

En mayo pasado, su compañero Jeremy C. Sivits, de la Compañía 372 de la Policía Militar, fue declarado culpable de conspiración para maltratar a prisioneros, negligencia en su trabajo por no proteger a los reos bajo su custodia, así como de crueldad y abuso de poder.

Sivits fue sentenciado a un año de prisión, reducción del rango de "especialista" al de soldado raso y expulsión del Ejército por mala conducta.

El escándalo del maltrato a decenas de detenidos en Abu Ghraib estalló tras la difusión de unas fotografías en las que se mostraban las vejaciones a las que eran sometidas los presos iraquíes por parte de soldados estadounidenses.
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