Perpetua para tres policías argentinos por muerte de joven

Justicia determinó que golpearon y obligaron a la víctima a lanzarse a un río de aguas putrefactas.

18 de Octubre de 2004 | 21:40 | EFE
BUENOS AIRES.- La Justicia de Argentina condenó hoy a prisión perpetua a tres policías federales por la muerte de un joven que fue golpeado y obligado por los agentes a tirarse a un río de aguas putrefactas.

El Tribunal Número 8 de Buenos Aires también impuso penas que van de tres a cinco años de cárcel a otros seis policías federales por su complicidad en la muerte, el 14 de septiembre de 2002, de Ezequiel Demonty.

El presidente del tribunal, Rodolfo Madariaga, leyó esta tarde el veredicto en lo que constituyó la última audiencia del juicio de dos semanas contra los nueve imputados, cuyos defensores anunciaron que apelarán la sentencia.

El proceso contra los policías se celebró en la sala principal de del Palacio de Justicia, el mismo recinto donde en 1985 se juzgó y condenó a los ex comandantes de la dictadura militar que imperó en el país (1976-83).

Demonty y otros dos jóvenes, todos de humilde condición, fueron arrestados por una patrulla comandada por el oficial Gastón Somohano y, tras ser golpeados, obligados a tirarse al Riachuelo, que separa Buenos Aires de la ciudad de Avellaneda.

Dos de los jóvenes lograron salir del Riachuelo, que se asemeja a una cloaca por sus aguas pútridas, y se convirtieron en los principales testigos de la muerte de Demonty, quien fue arrojado a ese río por los policías pese a que dijo a gritos que no sabía nadar.

Durante el juicio, el tribunal dio por probado que los oficiales Somohano y Gabriel Barrionuevo, de una comisaría con jurisdicción en un barrio humilde, tenían como práctica detener de forma arbitraria a jóvenes indigentes, los sometían a malos tratos y los obligaban a arrojarse al riachuelo.

Esos dos oficiales y el cabo Alfredo Fornasari fueron condenados a cadena perpetua por los delitos de privación abusiva de la libertad y torturas reiteradas seguidas de muerte.

Los otros agentes recibieron penas de tres a cinco años de cárcel por omisión de denuncia y complicidad en la muerte de Demonty, un caso que en su momento conmocionó a la ciudadanía y que generó polémicas sobre la actuación de la policía.

Durante la mañana, en la última instancia que los acusados tuvieron para formular personalmente alegatos, el oficial Somohano dijo ser víctima de la "prensa amarilla" y de los "agitadores enemigos de la policía que quieren sensacionalizar (sic) el caso".

"No soy ningún torturador, ni ningún asesino", sostuvo el policía federal, mientras otros tres imputados sólo se limitaron a manifestar que eran inocentes y los restantes rehusaron formular descargo alguno.
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