Bush y Kerry intentan romper el empate con una campaña frenética

El mandatario republicano Bush y el senador demócrata Kerry concentran su campaña en un puñado de estados clave, sobre todo Florida y Ohio.

31 de Octubre de 2004 | 16:50 | EFE
WASHINGTON.- Los candidatos a la Casa Blanca, George W. Bush y John Kerry, intentan romper el cerrado empate que indican las encuestas con un ritmo de campaña frenético, en busca de los últimos votos indecisos a sólo dos días de las elecciones.

El mandatario republicano Bush y el senador demócrata Kerry, los dos aspirantes a la presidencia de EEUU, concentran su campaña en un puñado de estados clave, sobre todo Florida y Ohio, en los que se puede decidir el meollo de esta elección.

El promedio de las últimas encuestas a escala nacional divulgadas coloca a Bush ligeramente por delante (48 a 46 por ciento), lo que muchos consideran, sin embargo, un empate técnico debido al margen de error estadístico.

Las dos campañas tratan de movilizar a sus respectivas bases ya que, ante esta gran igualdad, el resultado final puede depender de la masiva participación de los seguidores de uno u otro.

Kerry inició la jornada acudiendo a una misa católica en Dayton (Ohio), y a continuación intervino en la celebración religiosa en una iglesia baptista negra ante más de 1.000 feligreses.

Los comicios del martes son "una elección sobre qué tipo de país y de sociedad vamos a tener", afirmó el senador por Massachusetts, en una intervención llena de citas y referencias bíblicas.

Kerry intentó con este acto movilizar a la minoría negra, que puede ser decisiva justo en estados como Ohio y Florida, y en la que parece no haber tenido tanto poder de convocatoria como en el pasado sí disfrutaron Bill Clinton y Al Gore.

Bush, por su parte, pasa la mayor parte del domingo viajando por tres ciudades de Florida, el estado que le dio la estrecha y discutida victoria de hace cuatro años, para a continuación desplazarse también a Ohio.

En su primer acto, en Miami, Bush insistió en transmitir su idea de que él es un líder firme, mientras que Kerry sería demasiado vacilante, y no dudó en compararse a algunas figuras históricas de este país.

"El presidente debe dirigir con claridad y determinación. Como demostraron claramente los presidentes Lincoln, Roosevelt y Reagan, un presidente no debe inclinarse por el viento", afirmó.

Mientras tanto, muchos estadounidenses continúan aprovechando las amplias posibilidades de votar por anticipado, tanto por correo como en persona, lo que reduce poco a poco el número de indecisos.

Según cifras del Partido Demócrata, más de 5 millones de personas han votado ya -lo que significa un récord-, y de ellos 1,5 millones han votado en Florida.

Los demócratas han puesto en marcha un plan sin precedentes para la movilización del voto, ya que "tenemos en marcha el mayor dispositivo de la historia de nuestro partido", dijo hoy el presidente del Comité Nacional Demócrata, Terry McAuliffe.

Su colega en el Partido Republicano, Ed Gillespie, explicó hoy, en declaraciones a la cadena ABC, que un millón de voluntarios contactarán el martes a 18 millones de simpatizantes para que acudan a votar por Bush.

Por su parte, el candidato republicano a la vicepresidencia, Dick Cheney, realizó hoy un último esfuerzo que le llevará por Ohio, Michigan, Iowa y Nuevo México, antes de embarcarse en un largo vuelo a Hawai.

Cheney siguió hoy con su papel de realizar ataques directos a Kerry, de quien dijo: "no es un líder firme. Nuestro presidente sí lo es", durante un acto en Swanton (Ohio).

Ohio es el estado de EEUU que más puestos de trabajo ha perdido durante el mandato de Bush (232.100, y la mayoría en el sector industrial).

El vicepresidente reconoció que la destrucción de empleo industrial es un reto que aún no ha logrado superar el país.

Por su parte, el aspirante demócrata a la vicepresidencia, John Edwards, realiza hoy una gira frenética, con actos previstos en Florida, Ohio, Pensilvania y Iowa, para luego pasar la noche en Minesota.

En Jacksonville (Florida), Edwards insistió en el mensaje de la candidatura demócrata acerca de que protegerá a la clase media del país frente a lo que considera el favoritismo del Gobierno de Bush hacia los más ricos. "Lucharemos por ustedes cada día que estemos en la Casa Blanca. Su causa es nuestra causa", proclamó.
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