Se repite la historia en la elección presidencial de EE.UU.

Sólo dos diferencias respecto al año 2000 pueden marcar la clave: una es que Ohio es el Estado en cuestión, en vez de Florida, y la otra es que Bush ahora tiene una amplia ventaja en el voto ciudadano.

03 de Noviembre de 2004 | 09:32 | AP
WASHINGTON.- Tal como hace cuatro años, los estadounidenses se despertaron el primer miércoles de noviembre sin saber quien será el próximo Presidente y con abogados listos para radicar demandas que podrían complicar el escrutinio de los comicios presidenciales.

Pero, si bien en algunos aspectos lo que sucede ahora es un calco de lo ocurrido en el 2000, con Ohio como el estado de la discordia en lugar de Florida, esta vez el Presidente George W. Bush tiene algo que no tuvo entonces: una amplia ventaja en el voto popular.

A nivel nacional, Bush cosechó el 51% de los votos, contra el 48% de John Kerry, al que le sacó más de 3,5 millones de sufragios.

Cuatro años atrás, Bush recibió menos votos que Al Gore, pero triunfó en el Colegio Electoral gracias a una controversial victoria en la Florida.

La votación en el Estado de Micky Mouse la decidió la Corte Suprema, 36 días después de las elecciones.

Kerry conservaba una remota esperanza de revertir los papeles, y triunfar en la votación del Colegio Electoral pese a haber perdido en el voto popular.

Los republicanos, no obstante, dicen que al candidato demócrata le fallan las matemáticas, pues consideran imposible que Kerry remonte la desventaja de 145.000 votos que tiene en Ohio mediante el conteo de una cantidad similar de votos provisionales.

Los demócratas dicen que no se darán por vencidos "hasta que no se cuente el último voto".

"Estamos donde estábamos en 2000. El país está dividido por la mitad", afirmó el experto en ciencias políticas de la Universidad de Virginia Larry Sabato. "Y hay un montón de abogados en Ohio", agregó.

Las principales cadenas de televisión, que en el 2000 crearon confusión al declarar erróneamente ganador de Florida a Gore, esta vez podrían haber pecado de exagerar las posibilidades de Kerry.

Bush, cuyo triunfo hace cuatro años en Florida fue por apenas 537 votos, en esta oportunidad aventajó por 370.000 votos a Kerry en ese estado.

Pero al amanecer del miércoles, cuando todavía se contaban los sufragios en un puñado de estados, ni Bush ni Kerry tienen los 270 votos electorales requeridos para ser elegido. La suerte de ambos depende de Ohio, que es el que más votos electorales da entre los Estados indecisos.

En la confusión del 2000, Gore llamó por teléfono a Bush y lo felicitó por su victoria. Pero se retractó al enterarse de que había habido un error. Esta vez, nadie se apresuró y no hubo llamadas de candidato a candidato.

Kerry ni siquiera se presentó en la Copley Square de Boston, donde miles de voluntarios esperaban festejar su triunfo.

La incertidumbre impidió que hubiese un ganador claro el mismo día de los comicios, como esperaba todo el mundo.

En cambio, se corre el peligro de que se acentúe la polarización y la animosidad generada por una de las campañas electorales más virulentas en mucho tiempo.

"Bush se va a sentir reivindicado por haber corrido grandes riesgos en lugares como Irak y en la política fiscal", comentó Bruce Buchanan, un profesor de ciencias políticas en la Universidad de Texas.

Agregó que, "a menos que (Bush) resuelva la polarización, su segundo período va a ser una experiencia amarga y desdichada".

Los estrategas republicanos atribuyeron la victoria a la campaña para llevar gente a las urnas, la más intensa jamás realizada por ese partido.
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