Letizia Ortiz: De periodista a princesa en seis meses

La princesa de Asturias ha tenido que aprender a moverse en el mundo de la realeza y a moderar su personalidad independiente.

27 de Noviembre de 2004 | 11:42 | DPA
MADRID.- Cuando hace medio año el príncipe Felipe, heredero de la corona española, se casó con la ex presentadora de noticias de televisión Letizia Ortiz Rocasolano, los españoles se preguntaron si esta mujer divorciada y de origen plebeyo sabría transformarse sin problemas en una princesa.

De momento se considera que Ortiz, de 32 años, está haciendo un buen trabajo, a pesar de que renunciar a su libertad indudablemente no debe ser fácil para ella.

Cuando hace un año la pareja anunció su compromiso, Ortiz era conocida por ser una periodista independiente y franca, que cubrió el desastre ecológico causado por el petrolero Prestige en 2002 y la guerra de Irak.

Letizia dejó incluso atónitos a los españoles cuando no le permitió al futuro rey interrumpirla en público: "Déjame terminar", le dijo a Felipe, de 36 años, cuando ambos comparecieron ante la prensa.

Desde entonces, sin embargo, la mujer, conocida ahora como princesa de Asturias, ha estado sujeta a lo que la columnista Lucía Méndez describe como un "acelerado proceso de despersonalización".

"No se trata de si me gusta o no", dijo una vez el padre de Felipe, el rey Don Juan Carlos. "Yo nací para esto. Y desde mi infancia, mis profesores me enseñaron a hacer cosas que no me gustan".

Letizia no recibió este tipo de formación desde su infancia, pero se conoce que es ambiciosa, perfeccionista y con deseos de agradar.

"Quiero hacer lo que los españoles quieren que haga", afirmó, según se informó, y evidentemente ha trabajado duro para dar la talla como miembro de la realeza.

Desde el compromiso de la pareja, Letizia ha recibido clases de protocolo e historia, ha asumido pasatiempos propios de la realeza como la caza y la vela, y ha acompañado a Felipe en decenas de apariciones públicas en España y en el exterior.

Después de unos pocos patinazos iniciales, tales como reprochar a un periodista el haber hecho comentarios acerca de sus tacones altos, se ha esforzado por sonreír, acercarse al público y comportarse con dignidad.

La familia real ha hecho todo lo que estaba en sus manos por apoyar a la futura reina: se ha visto a la reina Doña Sofía al lado de Letizia en diversos actos públicos, y los funcionarios de palacio ponen cautela en dejar pasar el tiempo necesario entre una aparición pública y otra.

"Con el tiempo será más real que todos los de la realeza", afirmó el experto en moda Carlos García-Calvo.

Blanco de las críticas ha sido su vestuario, que le ha hecho ganarse el apelativo de "la nueva Jackie Kennedy", a pesar de que los gurús de la moda lo califican de aburrido.

Expertos en la realeza también aconsejaron a Letizia cuidar sus gestos, tales como señalar con el dedo índice para enfatizar un punto, movimiento que ven como señal de actitud autoritaria, inapropiada para una princesa.

Seguramente este tipo de defectos acabaran olvidándose tan pronto como los príncipes de Asturias anuncien finalmente la noticia que la prensa está aguardando: que están esperando un heredero al trono.

Se dice que la constante presión por quedarse embarazada aburre a la princesa, quien preferiría que el público se fijara más bien en el cuidado con el que estudia la situación de cada lugar que visita.
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