Fidel Castro anuncia corrección al "modelo económico" de Cuba

Ejército de jóvenes "vigilará" actos de saqueos y corrupción, subirá tarifas eléctricas y aumentará los salarios y pensiones en mil pesos chilenos, aproximadamente. Dictador dijo que se "despilfarró" ayuda soviética.

24 de Noviembre de 2005 | 17:46 | AFP
LA HABANA.- Apoyado en un ejército de jóvenes para combatir los robos al Estado y en un arsenal de medidas de austeridad, el dictador cubano, Fidel Castro, dio un golpe de timón para enmendar "errores" del modelo económico surgido de la crisis de la década pasada.

"Tenemos un arsenal de medidas", dijo con energía Castro la noche del miércoles al defender, durante una comparecencia en televisión de más de cuatro horas, tres decretos que emitió para aumentar las tarifas de la electricidad, los salarios y las pensiones.

Los decretos fueron el inicio de un paquete de medidas que anunció la semana pasada dirigido a acabar con la corrupción, el mercado negro, las ilegalidades y la brecha social que se abrió con la crisis económica tras el derrumbe en 1991 de la Unión Soviética.

"Yo les pido a todos los compatriotas que no se preocupen, al que no roba, que no se preocupe, que todo irá mejorando. Las nuevas medidas no son un hecho aislado", dijo Castro, en una respuesta a inquietudes que han surgido en la población.

Castro argumentó que el alza escalonada de las tarifas de electricidad para sancionar a quienes consumen más de 100 kv/hora -con aumentos de hasta 333%-, es necesaria por los altos precios del petróleo y el despilfarro de energía: "no hay cultura económica en nuestro país".

Nostalgia por ayuda soviética

"Este país ha estado lleno de locuras burocráticas, de despilfarros como sucedió en los años en que recibíamos de la Unión Soviética 14 millones de toneladas anuales de petróleo", aseveró.

Castro señaló que con el empleo de equipos más eficientes, la instalación de unos 15 millones de bombillos "ahorradores" -en vez de los incandescentes- y otras medidas, de diciembre de 2005 a un año "será posible ahorrar el 70% de la energía eléctrica que gastamos hoy".

Tras el anuncio, muchos cubanos corrieron a revisar sus recibos de luz para saber cuánto pagarán ahora. "Si el servicio fuera bueno, pero estamos de apagón en apagón. Lo bueno es que a mi mamá le suben la pensión", dijo un joven de 29 años, quien no obstante se quejó de su salario de oficinista de uno 350 pesos (14 dólares).

A esas lamentaciones también respondió Castro. Dijo que "cada cual vivirá de su trabajo y de su pensión" y recordó que en Cuba la alimentación, los medicamentos y los servicios básicos están altamente subsidiados, por lo que medir la situación por los salarios -el mínimo es de 9 dólares y el promedio de 15- es irreal.

Aumento de salarios

Las nuevas medidas estipulan un incremento medio mensual de 43 pesos cubanos (1,8 dólares) a partir de diciembre, y las pensiones mínimas pasarán de 150 pesos cubanos (6,25 dólares) a 164 (6,8 dólares), en tanto que las prestaciones de la asistencia social mínima quedarán en 122 pesos (5 dólares).

"Soy mucho más feliz porque vamos cuesta arriba. Los últimos mil metros de esta montaña han sido tremendos. Tenemos un millón de fórmulas para lograr una verdadera distribución equitativa. Es la lucha por la justicia y contra el saqueo", dijo.

Se refería al mercado negro y las ilegalidades que dieron origen a los "nuevos ricos" (comerciantes, dueños de pequeños restaurantes, talleres y trabajadores del turismo), que se nutren del área dolarizada de la economía, que en esa época abrió espacios a la iniciativa privada para sobrellevar la crisis.

Ahora están en la mirilla de Castro, quien reclutó para esa batalla "sin tregua contra el vicio" a unos 28.000 trabajadores sociales, a los que se sumarán, de ser necesarios --según dijo-- decenas de miles de estudiantes universitarios.

Para el 7 de diciembre todas las gasolineras del país estarán copadas por los trabajadores sociales, que desde hace más de un mes sustituyen a los empleados que despachaban y que, según Castro, se robaban el combustible para venderlo en el mercado negro.

"Este es un momento decisivo. Las medidas son parte de una política, de una filosofía en la que se fundamenta la supervivencia de la revolución", sentenció.
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