Ecuador y Colombia pasan por el peor momento y su relación pende de un hilo

El bombardeo de una base clandestina de las FARC, la madrugada del sábado pasado en la zona ecuatoriana de Angostura, y la incursión de tropas colombianas para rescatar los cadáveres de dos líderes guerrilleros, desató una intrincada escaramuza diplomática.

03 de Marzo de 2008 | 05:38 | EFE
QUITO.- La conflictiva relación entre Ecuador y Colombia de los últimos años pasa hoy por su peor momento, en que la buena vecindad entre ambos países pende de un hilo tras la incursión armada colombiana contra las FARC en territorio ecuatoriano.

El bombardeo de una base clandestina rebelde, la madrugada del sábado pasado en la zona ecuatoriana de Angostura, a unos tres kilómetros de la divisoria, y la incursión de tropas colombianas para rescatar los cadáveres de dos líderes guerrilleros, desató una intrincada escaramuza diplomática.

Justificaciones, acusaciones, verdades y mentiras, de todo se han dicho en las últimas 72 horas los gobiernos de Quito y Bogotá sobre los sucesos que terminaron con la vida del considerado “número dos" de las FARC, “Raúl Reyes,” y de otros diecinueve guerrilleros.

El Gobierno del presidente Álvaro Uribe ha presentado excusas al del ecuatoriano Rafael Correa, por la incursión de “helicópteros colombianos” y militares en ese país, para verificar lo operación militar y llevarse los cadáveres de “Reyes” y de “Julián Conrado".

Esa disculpa causó el inmediato enojo de Correa, que en un mensaje televisado a la nación, arremetió contra Uribe, afirmó que Colombia bombardeó su territorio y que “masacró” al grupo de guerrilleros mientras dormían.

Correa retiró a su embajador de Bogotá, Francisco Suéscum, y ordenó la expulsión del colombiano en Quito, Carlos Holguín, además del reforzamiento militar de la frontera.

Casi simultáneamente, el director de la Policía colombiana, Oscar Naranjo, anunciaba que tenía documentos incautados en la operación militar al grupo rebelde, que aparentemente confirmaban supuestos "compromisos” del Gobierno de Correa con las FARC.

Ese extremo fue desmentido casi de inmediato por Quito, que consideró esa acusación como una “patraña” para tapar la “flagrante violación” de la soberanía ecuatoriana.
Ese tipo de desacuerdos, aunque ahora parece que han sobrepasado la tolerancia de ambos países, ya se han repetido en menor escala en el pasado.

Para la canciller ecuatoriana, María Isabel Salvador, el último es el hecho más grave, pero también le preocupa que Colombia no haya dado respuestas satisfactorias a otros incidentes pasados, algunos de ellos admitidos por el Gobierno de Bogotá.

La caída de una granada de mortero en un poblado ecuatoriano, la muerte de un comerciante de la misma nacionalidad en el puente internacional que une a los dos países, a manos de militares colombianos, y el “sobrepasamiento” de helicópteros artillados de Colombia en zonas de Ecuador, forman parte de ese historial.

Además, Ecuador también estudia presentar una demanda contra Colombia en la Corte Internacional de Justicia de La Haya, por el uso del herbicida “glifosato” en las fumigaciones antidrogas aéreas en plena línea divisoria.

Según Ecuador, el glifosato no sólo ha destruido plantaciones de coca y amapola en el lado colombiano, sino que, acarreado por el viento, ha causado “daños irreparables” a poblaciones y al medio ambiente del lado ecuatoriano.

A la lista de reclamaciones también se suman algunos conflictos comerciales que han causado momentos de baja tensión entre ambos países.

Pero, más allá de ello, en la frontera, cada quien en su lado, se encuentran las FARC, el Ejército colombiano y las Fuerzas Armadas de Ecuador, aunque también población civil que, sobre todo en el lado colombiano, ha sufrido el rigor de la guerra desde hace medio siglo.
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