Sospechan de murciélagos con rabia ante treintena de muertes en Venezuela

Ante el posible riesgo, el doctor Charles Rupprecht precisó que "la prevención es lo más indicado", ya que se previenen "mordeduras y se vacuna a quienes podrían ser mordidos".

08 de Agosto de 2008 | 23:32 | AP

CARACAS.- Al menos 38 indígenas de la etnia warao han muerto en pueblos remotos del Delta del Orinoco, noreste de Venezuela, y se sospecha de un brote de rabia transmitida por la mordida de murciélagos vampiros, según indican médicos e investigadores.


Las investigaciones de laboratorio aún no han confirmado la causa, pero los síntomas apuntan a la rabia, de acuerdo con dos investigadores de la Universidad de California en Berkeley y otros expertos médicos.


El antropólogo Charles Briggs y su esposa, la doctora Clara Mantini-Briggs, especialista en salud pública, dijeron que los síntomas incluyen fiebre, dolores de cuerpo, comezón en los pies seguida de parálisis progresiva y un miedo extremo al agua. Las víctimas tienden a presentar convulsiones y rigidez poco antes de morir.


El doctor Charles Rupprecht, jefe del programa de rabias del Centro de Control y Prevención de Enfermedades en Atlanta, Estados Unidos, está de acuerdo con el diagnóstico preliminar de los investigadores.


“La historia y los signos clínicos son compatibles con la rabia”, dijo Rupprecht. “La prevención es lo más indicado, se previenen mordeduras y se vacuna a quienes podrían ser mordidos”, agregó.


Los funcionarios de salud venezolanos investigan el brote y planifican distribuir mosquiteros para evitar mordeduras de murciélago. Enviarán además un barco médico a los pueblos del delta del río, dijo el jueves la Ministra de los Pueblos Indígenas, Nicia Maldonado, según la Agencia Bolivariana de Noticias, ABN.


El brote de rabia propagado por la mordida del murciélago vampiro es un problema en varias áreas tropicales de Sudamérica, incluyendo Brasil y Perú, precisó Rupprecht.


Añadió que los investigadores sospechan que algunos casos del padecimiento podrían atribuirse a la degradación ambiental, incluyendo la minería, la tala o proyectos de construcción de represas.


“Los murciélagos son muy adaptables”, manifestó Rupprecht. Y cuando se irrumpe en su hábitat o escasea la presa que acostumbra a comer, “el Homo sapiens es una comida bastante fácil”.


Se necesita más investigación en muestras de otras víctimas para confirmar que el virus de rabia está en Venezuela, así como determinar qué otros factores podrían contribuir, dicen Rupprecht y otros investigadores.


Treinta y ocho indios warao han muerto desde junio de 2007, y por lo menos 16 han muerto desde principios de junio de 2008, de acuerdo con un informe que los investigadores de Berkeley y líderes indígenas entregaron esta semana a los funcionarios de salud.


Un pueblo llamado Mukuboina ha perdido a ocho de sus 80 habitantes, y todas víctimas fueron niños, dijo Briggs. Todas las víctimas a lo largo del área murieron entre dos y siete días luego de presentar los síntomas, dijo.


Durante un viaje de estudio que hicieran Briggs y Mantini-Briggs a 30 pueblos en el Delta del río Orinoco, los parientes les dijeron que las víctimas habían sido mordidas por murciélagos. La pareja ha trabajado con los warao en el estado Delta Amacuro durante años y fue invitada por líderes indígenas a estudiar el brote.


“Esto es una enfermedad monstruo”, advirtió Tirso Gómez, un tradicional curandero warao que dijo que ellos nunca habían tenido una experiencia similar.


Mantini-Briggs, otrora funcionaria de salud venezolana, dijo estar sorprendida al ver que muchos warao tienen gatos, ellos le dijeron que los tienen para contrarrestar la presencia de murciélagos “que estaban mordiendo a los niños”.


Otro experto en medicina tropical, el doctor Daniel Bausch de la Universidad Tulane en Nueva Orleáns, está de acuerdo con que los síntomas y las cuentas sugieren que es rabia transmitida por murciélagos y, de ser confirmado, “probablemente sería apropiada una campaña de vacunación”.


El murciélago común presente en Venezuela se alimenta de la sangre de mamíferos, se lanza en picada y a menudo se acerca su presa cuando está dormida corriendo por tierra  o adhiriéndose a la hamaca si la persona duerme en ella. Entonces hace una pequeña incisión con sus dientes, y un anticoagulante de su saliva mantiene la hemorragia. Así chupa la sangre de su presa, quien generalmente no siente nada.


Los investigadores en Venezuela han comenzado a tomar precauciones. Mantini-Briggs dijo que ella comenzó a preocuparse por su propia salud el viernes, hablando con el biólogo Omar Linares, un experto en murciélagos de la Universidad Simon Bolívar.


La doctora halló sangre en su sábana luego de dormir en una hamaca en un pueblo warao hace dos semanas. Al principio pensó que era una picadura de insecto, pero recordó que se había herido un dedo esa mañana y vio dos pequeños huecos en la herida.


Confirmando que podía tratarse de una mordida de murciélago, Linares le recomendó atacar el asunto como rabia inmediatamente.“Me están colocando las vacunas”, dijo Mantini-Briggs, “Estoy segura que me mordió un murciélago”.


La población warao llega a 36 mil personas aproximadamente y es uno de los 40 pueblos o etnias indígenas que habitan Venezuela. En total los indígenas venezolanos suman casi un millón, según indicó el profesor y antropólogo Ronny Velásquez.

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