PEKÍN.- Más de 20 millones de inmigrantes rurales que trabajaban en las fábricas chinas perdieron su empleo por la crisis económica y financiera mundial, según datos del Ministerio de Agricultura expuestos este lunes en una rueda de prensa en Pekín.
Las cifras provienen de un informe elaborado en 15 provincias distintas por el gobierno chino antes de la celebración del año nuevo lunar (este año, el 25 de enero), festividad china en la que tradicionalmente los inmigrantes retornan a sus lugares de origen.
El director de la Oficina del Grupo Central de Trabajo Rural, Chen Xiwen, afirmó que alrededor del 15,3 por ciento de los 130 millones de trabajadores inmigrantes que tiene China regresaron a sus localidades sin trabajo.
Chen dio a conocer estos datos durante la presentación del primer documento del año 2009 elaborado por el Consejo de Estado (Ejecutivo) y el Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh).
En el texto, Pekín remarca la importancia de impulsar la agricultura y el sector rural como respuesta a la crisis económica y laboral que vive China. La tasa oficial de desempleo "urbano" a finales del 2008 se situó el 4,2 por ciento, el nivel más elevado desde el 2003, sin incluir que el cómputo no incluye a los mencionados millones de campesinos que se desplazaron a las ciudades en busca de trabajo y que no aparecen registrados oficialmente.
Según un estudio de la Academia China de Ciencias Sociales (CASS), si se incluye esa masa de inmigrantes, el índice real de paro en China se sitúa en el 9,4 por ciento. Además del desempleo, China está inmersa en una desaceleración económica, un enorme riesgo de deflación en el actual trimestre y una cada vez mayor diferencia entre ricos y pobres.
En el último trimestre del 2008 el crecimiento del PIB se situó en el 6,8 por ciento, lo que arrastró a la baja el crecimiento anual, que sólo fue del 9 por ciento después de más de un lustro con una tasa dos dígitos.