Saqueadores desvalijan el norte de Malí tras control de ciudades de grupo rebelde

El país vive un situación alarmante, con escasez de alimentos y graves violaciones a los Derechos Humanos.

04 de Abril de 2012 | 13:03 | AFP
EFE

BAMAKO.- "¡Es un desastre!", desde que grupos rebeldes se apoderaron de la ciudad de Gao, en el norte de Malí, no hay cereales, ni dinero, ni medios de transporte, los saqueadores hacen de las suyas y "la electricidad será cortada dentro de poco", cuenta un cooperante en el lugar.

"Los edificios públicos, las oficinas privadas, los bancos, las sedes de las ONG, los depósitos alimentarios, todo ha sido saqueado" por los que tomaron el control de Gao el 31 de marzo, afirmó bajo anonimato un empleado de una organización humanitaria.

"No hay más vehículos, ni equipos, ni material, ni hospital, ni dispensario, ni centro de asistencia. Se llevaron las camas y hasta las puertas del hospital", prosiguió.

Según el funcionario, "había más de 2.000 toneladas de cereales, de aceite vegetal" en un almacén del Estado, unas provisiones destinadas a la población en respuesta a la crisis alimentaria que afecta a esta región del Sahel.

Pero "todo partió", incluso de los almacenes de organizaciones internacionales como el Programa Mundial de Alimentos (PMA), señaló.

El MNLA tiene en su poder el campo militar de la periferia. El Movimiento por la Unidad y la Yihad en África del Oeste (MUYAO), grupo disidente del AQMI dirigido esencialmente por malienses y mauritanos, controla el campo del centro de la ciudad y dos barrios vecinos junto con Ansar Dine. Finalmente están también los traficantes y otros grupos criminales más o menos bien identificados.

"Bandidos y vagabundos aprovechan la situación", relató un empresario privado, que emplea a unos quince asalariados. "Todo lo que hay como vehículos, lo roban".

"Actualmente, los habitantes de Gao están obligados a caminar. Jamás habríamos podido imaginar que nos ocurriría esto", agregó este habitante, que dijo lamentar no poder abandonar la ciudad, situada a orillas del río Níger, a unos 1.200 kilómetros al noreste de Bamako.

"La gente abandona la ciudad, pero para eso hay que tener suerte. En los escasos autobuses que parten no hay sitio hasta el martes que viene". El precio del litro de combustible se multiplicó por dos: "ahora son 1.500 FCFA (unos 3 dólares), si se tiene la suerte de encontrarlo".

Los víveres comienzan a escasear. "No tenemos ya nada, sólo comemos papilla. Si no se hace algo, vamos a morir todos", dijo.

Según el cooperante, varios cientos de personas consiguieron abandonar Gao a pie, o cruzando el río en piragua. Pero el martes, "se impedía partir a los que lo intentaban".

Otra habitante confirmó que el desplazamiento de los civiles fue restringido.

En Bamako, la junta en el poder desde el 22 de marzo denunció la limitación del movimiento de la población en todo el norte del país, afirmando además que los grupos armados han perpetrado "graves violaciones de los derechos humanos".

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