Misa de clausura de la Jornada Mundial de la Juventud fue trasladada a Copacabana

Las fuertes lluvias en Río de Janeiro inundaron el "Campus Fidei", el lugar donde se iba a realizar esta ceremonia. El Papa apeló a una antigua tradición climática relacionada con Santa Clara.

25 de Julio de 2013 | 19:46 | DPA
RÍO DE JANEIRO.- La misa de clausura de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de este domingo fue trasladada a la playa de Copacabana debido a las lluvias, que inundaron el "Campus Fidei" construido en la localidad de Guaratiba, a 40 kilómetros del centro de Río de Janeiro, informaron los organizadores de la Jornada.

Asimismo, fueron canceladas otras dos actividades previstas para sábado y domingo: una peregrinación de 13 kilómetros que recorrerían los fieles para llegar al Campus Fidei y la tradicional vigila que habitualmente cierra las actividades de la JMJ, que culmina el domingo.

"A diferencia de lo que estaba previsto para Campus Fidei, donde los participantes habrían pasado toda la noche en vigilia, en Copacabana, el programa se limitará a la Vigilia de Oración junto al papa y a la misa del domingo 28, a las 10 horas, celebrada por el Santo Padre", informó el vicepresidente del comité organizador (COL), monseñor Paulo César Costa.

Admitió que la decisión de cancelar las actividades "fue difícil pero responsable, pensando en la seguridad de nuestros peregrinos".

"Copacabana siempre fue nuestro plan B, que ahora tenemos que ponerlo en práctica. Quien está en Río de Janeiro experimenta igualmente sus frutos. Que la JMJ continúe alegre y feliz", agregó.

Por su parte, el alcalde de Río de Janeiro, Eduardo Paes, aseguró que el cambio de último momento no perjudicará el cierre de la JMJ, y recordó que, pese al escaso tiempo de preparación, Copacabana es un barrio "acostumbrado a recibir grandes eventos", ya que esa playa es el escenario de los grandes festejos de año nuevo de Río, que suelen reunir a unos dos millones de personas.

La "docena de huevos" y Santa Clara

En medio de la inclemencia del tiempo, el Papa Francisco apeló con una sonrisa a una antigua tradición relacionada con el clima: la práctica de ofrendar una docena de huevos a Santa Clara para que concedan la gracia del buen tiempo y que se detengan las lluvias.

La usanza era realizada sobre todo por las novias preocupadas por contar con el mejor clima el día de su matrimonio, quienes concurrían al monasterio más cercano de esa orden con dicho alimento, para encargar rezos a las religiosas.

"¡Hay que ofrecer una docena de huevos a Santa Clara!", le dijo el Pontífice al alcalde de Río, Eduardo Paes, durante una visita al Palacio de la Ciudad y sin darse cuenta, aparentemente, de que el micrófono en la conferencia estaba abierto.

También hizo el gesto de batir huevos mientras rememoraba la vieja tradición.

Paes se tomó en serio la petición. "Voy a hacerlo con urgencia", manifestó a los periodistas, y poco tiempo después envió una canasta de mimbre con los doce huevos a las monjas de la orden.

Queda por ver si la ofrenda tendrá éxito, pues los servicios meteorológicos pronostican que el mal tiempo sobre el sur de Brasil se mantendría hasta el domingo, el día en el que el Papa concluirá su visita al país.
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