La dura realidad de los niños sicarios en México: Mandatados para asesinar y torturar

De acuerdo a informes de organización no gubernamentales, unos 30 mil menores estarían relacionados con este tipo de delitos. Una experta mexicana explica los alcances de este fenómeno.

01 de Diciembre de 2013 | 12:42 | Emol

SANTIAGO.- A los 11 años, con un asalto a un negocio menor, el niño apodado "El Ponchis" comenzó su "ascendente" carrera delictiva que incluyó secuestros, homicidios y torturas.


El historial de este adolescente, que esta semana fue liberado tras cumplir una pena de tres años, revela la extrema crueldad con la que actuó. Al menor le bastaron dos años para que su nombre trascendiera de México al mundo, luego que un informe militar lo sindicara como "el primer caso documentado de un niño que era adiestrado en México por el crimen organizado para torturar y asesinar a los rivales del grupo criminal", el Cartel del Pacífico Sur.


Una vez detenido en diciembre de 2010, en un aeropuerto cercano a Cuernavaca, en el estado mexicano de Morelos, el joven -cuyo diagnóstico reveló que padecía de trastorno disocial de personalidad y de conducta- relató que trabajaba para el cartel, enfrentado en una sangrienta lucha con la banda de los hermanos Beltrán Leyva, y que ahí era obligado a asesinar.


"He matado a cuatro personas, los degollaba. Sentía feo al hacerlo. Me obligaban. Que si no lo hacía me iban a matar. Yo nada más los degollo (sic), pero nunca fui a colgar a los puentes, nunca", confesó el menor, aludiendo a una práctica habitual de los narcos destinada a intimidar a sus rivales.

Fenómeno en ascenso

Según las escasas cifras oficiales que existen, el fenómeno de niños sicarios ha ido en aumento en los últimos años. Al menos así lo indican diversos estudios de organizaciones privadas que se han dedicado a estudiar este tema.

El blog "Notas del Reporteo", indicó que entre 2012 y 2013 el Ejército mexicano detuvo a 473 menores, de los cuales 61 eran niñas, con un promedio de edad que no supera los 13 años.


Según la Comisión de Seguridad Pública de la Cámara de Diputados de México, habrían 30 mil menores de edad dedicados al tráfico de drogas, secuestros, extorsiones, contrabando, piratería y asesinatos, hechos que serían pagados con montos que bordean entre los mil y tres mil dólares.

Por otra parte, un informe de la ONG Infancia en Movimiento señaló que en los últimos años creció en un 34% la detención de menores por delitos graves y que el 70% de las aprehensiones tuvieron que ver con homicidios, secuestros, torturas, tráfico de drogas, robo y lesiones graves.

Otro de los tantos casos que llamó la atención de los ciudadanos en México, se conoció en marzo de este año, con el asesinato de un niño sicario de 13 años, que había confesado haber trabajado para una banda del narcotráfico. El menor, identificado como José Armando Moreno, aseguró que participó en al menos 10 homicidos y que era un hábil tirador con armas de alto calibre.

El pequeño delincuente, que había sido detenido y posteriormente liberado debido a la ley mexicana que prohíbe mantener preso a los menores de 14, fue hallado sin vida en una fosa común, junto a otras cinco personas, tras ser ejecutados con armas de fuego.

Cómo se forma un sicario


La doctora en ciencias sociales del Instituto de Estudios Socioculturales (Iteso) e investigadora en temas relacionados al narcotráfico, Rossana Reguillo, sostiene que son diversos los factores que influyen en que un niño se transforme en un criminal.


"Yo hablo de dos tipos de procesos. La precarización económica y política y la precarización subjetiva, es decir, se trata de jóvenes que han sido prácticamente abandonados a su suerte y entonces se encuentran en situaciones de desempleo, sin oportunidades de asistir a la escuela, siendo responsables muy tempranamente de llevar recursos para la sobrevivencia familiar", dice la especialista en temas sobre narcotráfico.


Otros caso que conmocionó a la opinión pública mexicana fue el de un adolescente llamado "Beto", que protagonizó 18 asesinatos.


"Me chingué al puto de la tienda, a su hermano y a un compita que andaba con ellos y a veces, con nosotros. La verdad no sentí nada, les metí el chivo como si ya supiera y mi jefe nomás se reía, 'bien bravo salistes mi Beto'…y se persigno y decía 'el señor es mi pastor'. Y la mera verdad, yo estaba contento de que mi jefe estuviera contento. Lo malo vino después. El cabrón de mi jefe nos dijo, vamos a llevarle un regalo al patrón. Sacó un cabrón cuchillo endemoniado, del tamaño de su pierna y zas, zas, zas, cortó las tres cabezas como mi padrino se las cortaba a las gallinas en el rancho…", detalló el adolescente al ser entrevistado por la experta.


La académica del Iteso asegura que este relato muestra la cruda actividad a las que están expuestos mientras permanecen al interior de las bandas organizadas, las que contratan a niños especialmente por su osadía al actuar y para abaratar costos.


Otro de los aspectos que más llaman la atención, es el aspecto psicológico que experimentan los menores, los que atraídos por el poder y el dinero se enfrentan cara a cara con la muerte.


"Si hubiera que generalizar, cosa que me parece un poco delicado, yo diría que una de las principales características es que son sujetos que han perdido contacto consigo mismos, son jóvenes que están desconectados de sus propias emociones que son las que los habilitan para hacer las cosas que hacen", expone Reguillo.

Por estos días, El Ponchis, ahora de 17 años, se encuentra a la espera de saber si finalmente será extraditado a Estados Unidos, donde es originario. Trascendió que antes de abandonar el Centro de Ejecución de Medidas Privativas de la Libertad (Cempla) aseguró que mientras estuvo en prisión pagó todo el mal que había causado y que quería dejar atrás su pasado.

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