La terrible navidad que viven los cristianos de Siria obligados a huir de su país por la guerra

Los refugiados que encuentran precario asilo en Líbano se reúnen en las iglesias para buscar consuelo, en medio de la escasez y las trágicas consecuencias del conflicto interno.

24 de Diciembre de 2013 | 04:23 | EFE

Cristianos libaneses y sirios rezan por la paz en Siria.

Reuters (archivo)

BEIRUT.- La Navidad es triste este año para muchos cristianos de Siria que debieron huir de sus hogares por la guerra civil, y ahora viven en Líbano, donde buscan consuelo junto a otros fieles frente a las estrecheces y la nostalgia de tiempos pasados.

La iglesia de San Jorge está abarrotada de creyentes en una misa antes de Nochebuena. Hombres y mujeres escuchan sentados en los bancos al sacerdote, que los reprende por no llevar a sus hijos a la iglesia. "Parece que tenían más fe cuando estaban en Siria", los reconviene.

Apenas hay signos de que es Navidad en el interior del edificio, donde tan solo unas hojas de flor de pascua adornan una barandilla junto al altar.

"Somos una parroquia pobre y más ahora, por las circunstancias tenemos que ayudar a los feligreses. No estamos para grandes celebraciones", explica el archidiácono Yatron Koliana en su despacho dentro del recinto, ubicado en el distrito Asirio, un barrio de trabajadores en el este de Beirut.

La mayoría de los cristianos que acuden a la iglesia son refugiados procedentes de la provincia siria de Al Hasaka. Siguen a la Iglesia Asiria Oriental, una de las muchas ramas en que se divide el rito siríaco, una de las variantes de la cristiandad oriental.

Para muchos de ellos, la celebración de la Navidad se limitará a asistir a la Misa del Gallo en Nochebuena y a otra especial el día 25 en la mañana. La austeridad está lejos del jolgorio de otros años, en los que organizaban banquetes, visitaban a familiares y hacían regalos a los niños.

Las necesidades ahora son múltiples entre los refugiados. "Hay que atender a los enfermos, especialmente a ancianos, porque muchos no tienen acceso al médico. La mayoría de los niños no puede ir al colegio y hay gente que no tiene dinero para comprar comida. Muchos trajeron sus ahorros en moneda siria, que se ha devaluado", enumera Koliana.

Historias de saqueos y muertes

Fuera del despacho, en el exterior de la iglesia, varios fieles conversan en su idioma, el asirio, una mezcla de acadio, una antigua lengua de Mesopotamia, y de arameo, que también se usa en la liturgia.

Sus historias son relatos de saqueos, secuestros y muertes en Al Hasaka, donde habita la mayor parte de los asirios de Siria, grupo étnico de mayoría cristiana que también vive en Irak y Turquía.

"En mi pueblo, Tel Tarma, hubo hurtos y raptos por parte de árabes, del Frente al Nusra (vinculado a Al Qaeda)", relata Afrain Hasado, de 66 años, que llegó al Líbano hace cuatro meses.

Solo uno de los dos hijos de Hasado ha encontrado trabajo en el país de acogida y su sueldo apenas les da para llegar a fin de mes.

"No haremos nada especial por Navidad, iremos al iglesia", señala el refugiado, mientras mueve sus dedos en las cuentas de su rosario.

"Éramos felices en Siria, pero la situación cambió. Por Navidad solíamos hacer fiestas, visitar a la familia", recuerda.

A su lado, asiente Yako Yusef Bulos, de 72 años, cuya tienda en Tel Tarma fue saqueada por sus propios empleados, a los que acusa de afiliarse al Frente al Nusra.

"Se quiénes fueron, si los veo los reconocería", asegura iracundo. También advierte que si Bashar al-Assad, el Presidente sirio, es derrocado, "la situación será peor que en Irak".

Muchos cristianos respaldan al gobernante, a quien recuerdan como protector de sus comunidades, y temen la expansión de los grupos islámicos entre quienes combaten a las fuerzas gubernamentales.

Atrás quedan los tiempos en los que Bulos y su familia se reunían en Navidad para comer dohua, una especie de guiso con yogur y carne.

"Ahora recibimos algo de ayuda de la ONU pero no es suficiente, apenas tenemos para comer ahora", se queja.

Los cristianos corresponden al 10% de la población de Siria. En su mayoría sigue el rito griego-ortodoxo. Los asirios de la Iglesia Oriental se concentran en unas 35 localidades de Al Hasaka, junto al río Jabur.


Según el presidente del Movimiento Patriótico de Asiria, Ashur Giwargis, antes de la guerra vivían en esa zona unas 120.000 personas. "Ahora deben quedar unos 10.000, todo el que puede se va", declara.

Aunque no existen censos oficiales, Giwargis calcula que en territorio libanés podría haber actualmente unos 40.000 asirios que han huido de Al Hasaka, mientras la guerra sigue en toda su crudeza.

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