Mujeres kurdas toman las armas contra ISIS en la batalla por Kobane

Inmersos en diversos enfrentamientos con los yihadistas, los kurdos cuentan con una estructura que fomenta la participación femenina a nivel político y militar, algo inusual en Medio Oriente.

15 de Octubre de 2014 | 05:37 | DPA
AP

ESTAMBUL/BEIRUT.- Desde el frente de batalla contra la milicia del Estado Islámico (ISIS) en Siria, la comandante Mayssa Abdo cuenta que, como ella, cientos de mujeres están atrapadas en la lucha contra los yihadistas defendiendo la ciudad de Kobane, en el norte de Siria y cerca de la frontera con Turquía.


"Nuestras combatientes lograron, junto con los hombres, repeler varios ataques salvajes de los terroristas en los tres frentes en Kobane", cuenta Abdo, al frente de la sección femenina de las Unidades de Protección Kurdas (YPJ).


En una conversación telefónica con dpa desde Kobane, la mujer de 40 años describe al Estado Islámico como "enemigo de las mujeres, enemigos de la democracia y enemigos de la humanidad".


Enfrentando una creciente amenaza de las milicias islamistas, los kurdos establecieron la sección femenina YPJ en abril de 2013 como parte de las Unidades de Protección del Pueblo (YPG) que llevan meses intentando expulsar al Estado Islámico de la zona kurda de Siria.


"Nosotros los kurdos creemos en la igualdad entre hombres y mujeres y compartimos puestos con ellos en todas las instituciones", señala Asfsheen Kobane, una comandante de una unidad de las YPJ. "Hoy -afirma- estamos compartiendo el campo de batalla".


Los extremistas han conquistado todas las poblaciones kurdas en la región en torno a Kobane, y la misma ciudad ha enfrentado asaltos directos continuos durante cuatro semanas. Más de 200.000 kurdos han huido a Turquía y muchos padres en los campamentos de refugiados aseguran que hijos e hijas se quedaron atrás para hacer frente a los extremistas.


"No hay diferencia entre los hombres y mujeres en el campo de batalla", dice Abdo, que también utiliza el nombre de guerra Narin Afrin y forma parte de grupos políticos kurdos desde que tenía 16 años.


La foto de Abdo ha sido distribuida por los seguidores del YPG en los medios, que con frecuencia la muestran con traje de camuflaje militar, sosteniendo un arma o mirando por binoculares tras una posición fortificada mientras un hombre soldado la mira esperando instrucciones.


También los recuerdos a las mujeres muertas en combate, retratadas en uniforme militar, con el pelo recogido, se difunden en todos los campamentos de refugiados y ciudades kurdas en el sur de Turquía.


Las estructuras del YPG son similares a las del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), el grupo armado turco que ayudó a instaurar la organización en el norte de Siria y considerado terrorista por Turquía, Estados Unidos y la Unión Europea.


Los partidos políticos pro kurdos en Turquía han diseñado un sistema de reparto de poder de forma que cada alto cargo es compartido pro dos personas, un hombre y una mujer. De forma similar, el Partido de la Unión Democrática (PYD), la organización política al mando del YPG tiene un líder masculino y otro femenino, Salih Muslim y Asya Abdulá.


Mientras Muslim ha estado viajando en Turquía e Irak intentando atraer el apoyo internacional para sus combatientes, Abdulá ha permanecido en Kobane, donde sigue al cargo.


Abdulá Ocalan, el encarcelado fundador del PKK que sigue siendo reverenciado de forma casi sagrada por la organización y sus ramificaciones, defendió una ideología que mezcla anticapitalismo con feminismo y la creencia en un gobierno local fuerte.


La visión de Ocalan dio forma al establecimiento de cantones kurdos en el norte de Siria en medio del caos de la guerra civil, y la caída de Kobane sería un grave golpe a este experimento.


Proteger los cantones sigue siendo un motivo clave que explica que las mujeres se unan a la lucha, incluso aunque muchas de ellas están casadas y tienen hijos. Otros dos cantones siguen existiendo en Siria, pero están bajo la amenaza de la milicia Estado Islámico, un grupo que ha adoptado políticas draconianas contra las mujeres.


"Dejamos a nuestros hijos con sus abuelos y antes de marcharnos a luchar les decimos que si morimos es porque estamos protegiendo su futuro", cuenta la líder de unidad Kobane.


Las familias vinculadas al PKK animan con frecuencia a sus hijas a unirse a las unidades de combate. "Mi hija se marchó hace seis meses para combatir contra el YPJ", dice Hansa, una madre que se encuentra en un campamento de refugiados en el sur de Turquía. "No la he visto desde entonces, pero sé que está luchando para defender nuestras tierras", añade orgullosa.

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