Lula da Silva fue reelecto Presidente de Brasil

El Mandatario ganó con un 60,81 por ciento de los votos mientras que su rival, Geraldo Alckmin, sólo obtuvo un 39,19 por ciento, con el 99,79 por ciento de los escrutinios.

29 de Octubre de 2006 | 19:20 | Agencias

"La reelección es una cosa importante y me deja feliz, porque el pueblo supo reconocer el trabajo de cuatro años", dijo Lula.

AP

BRASILIA.- El Presidente Luiz Inacio Lula da Silva conquistó el hoy un nuevo mandato para comandar Brasil hasta el año 2010, al derrotar a su rival con un 60,81 por ciento de los votos.

"El candidato Lula da Silva es reelecto", anunció el presidente del Tribunal Supremo Electoral, Marco Aurelio de Mello, al encomiar la rapidez del escrutinio y el anuncio de los resultados a las 19:30, dos horas antes de lo previsto.


El candidato de la oposición, Geraldo Alckmin, logró el 39,19 por ciento de los votos en esta segunda vuelta de las elecciones presidenciales. Así, el actual Mandatario figura con una considerable ventaja sobre su rival socialdemócrata Geraldo Alckmin al ser contabilizados 99,79 de los votos por parte del Tribunal Superior Electoral.


En la primera vuelta, el 1º de octubre, Lula había obtenido 48,6%, y Alckmin 41,6%. En 2002, Lula había derrotado en segunda vuelta al también socialdemócrata José Serra por 61,27% a 38,23% los votos.


Resultado esperado


Los primeros resultados oficiales divulgados tras el cierre de los colegios ratificaron los números de encuestas a pie de urna realizadas por el Instituto Ibope, que daban una victoria a Lula con el 62 por ciento de los votos, frente al 38 por ciento de Alckmin.


La encuesta de Ibope confirmaba también lo que decían todos los sondeos anteriores, que desde hace dos semanas le auguraban a Lula una ventaja superior a los veinte puntos porcentuales


Lula se anticipó a los resultados al acudir a votar hoy y comenzó a celebrar desde temprano. "La reelección es una cosa importante y me deja feliz, porque el pueblo supo reconocer el trabajo de cuatro años", dijo dos horas después de que abrieran los colegios electorales. Lula, de 61 años, votó en Sao Bernardo do Campo, en el cinturón industrial de Sao Paulo, donde hace tres décadas comenzó su vida sindical.


El Presidente justificó su entusiasmo en las encuestas de opinión que, desde hace unos quince días, pronosticaban que sería reelegido con mucha holgura. Según Lula, con esa preferencia "han ganado la integración y el MERCOSUR" y estos comicios son una prueba de que "Brasil está unido, no dividido como muchos creen".


El último escándalo


Durante la jornada electoral, entre la euforia de la militancia del Partido de los Trabajadores (PT), estuvo flotando sin embargo el último escándalo surgido en la campaña para la primera vuelta del día 1 de octubre, cuando miembros del comité de campaña de Lula intentaron comprar un dossier con falsas acusaciones contra Alckmin.


Por ese asunto, la oposición ha pedido una investigación a la justicia electoral, que podría llegar al extremo de impugnar la candidatura de Lula, incluso en los próximos dos meses, si comprueba que el presidente estuvo directa o indirectamente implicado.


Según el PT y el propio Gobierno, por detrás de esa denuncia se esconden "intenciones golpistas" de la oposición para desconocer por la vía legal la posible victoria de Lula.


A esas afirmaciones respondió hoy el ex presidente Fernando Henrique Cardoso, correligionario de Alckmin, quien sostuvo que "buscar la verdad no es ser golpista", sino un "ejercicio fundamental" en una democracia, que "debe castigar a todos aquellos implicados en delitos".


Sobre el asunto también habló el presidente del Tribunal Supremo Electoral, Marco Aurelio Mello, quien aclaró que "el proceso (de investigación) está siendo instruido y aún no se puede llegar a ninguna conclusión".


En relación a si sería difícil invalidar la victoria de Lula si se comprobase alguna responsabilidad, el magistrado respondió: "el hecho consumado (del triunfo electoral) tiene un valor relativo, pues todos estamos sometidos a la Constitución".
Añadió que "la elección de un mandatario supone el estricto respeto a las reglas del juego", por lo que si se comprobasen irregularidades en la campaña de Lula "no se le quitaría legitimidad al pleito, sino todo lo contrario".

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