Cubano "exiliado" presenta filme de ficción

En el Primer Festival del Tercer Cine, que se inaugura hoy en Roma, presenta su primer largometraje de ficción, "Catpiss", y está contento que Julio García Espinosa, también invitado por la manifestación, sea el primer cubano que vea su película.

04 de Octubre de 2000 | 16:03 | ANSA
ROMA.- Eduardo Lamora tiene 56 años (los cumple el 14 de octubre) y vive en Noruega desde hace más de 20. En ese país aprendió a hacer cine y ha realizado toda su obra: un total de ocho títulos en una década.

En el Primer Festival del Tercer Cine, que se inaugura hoy en Roma, presenta su primer largometraje de ficción, "Catpiss", y está contento que Julio García Espinosa, también invitado por la manifestación, sea el primer cubano que vea su película.

"Me fui de Cuba en los años '70 no por anticomunista ni por anticastrista, sino porque no me veía creciendo y haciendo cosas en mi país", declara Lamora, que no se considera un exiliado ni sabe que exista un cine cubano del exilio.

En "Catpiss" (elegante manera de decir "meado por los gatos") cuenta la historia de una exiliada "que podría ser también la mía en un país como Noruega, que está en el corazón del bienestar occidental".

Se considera "un director cubano del tercer mundo", que aprendió a hacer cine en Noruega "como hubiera podido haber aprendido cualquier otra cosa".

"Catpiss", que realizó en 1998 luego de una serie de cortos y documentales (el primero de ellos, "Sostenuto", fue invitado al Festival de Cannes de 1990), es un intento de "replicar con sarcasmo e ironía a una interrogante: ¿cómo puede un cineasta del tercer mundo conservar la autenticidad de su origen cultural, insustituible e intercambiable al mismo tiempo, saboteando simultáneamente los mecanismos de seducción que caracterizan al cine dominante?".

Después de este filme, Lamora amplió sus horizontes y dirigió dos documentales en Francia, cada uno raro a su manera, "La ruta de los Alpes" y "Regard interieur, regard eloigné".

Su condición de exiliado en un país extranjero no le ha impedido hacer una carrera. Por lo contrario, lo ha ayudado. "Ser exiliado es un privilegio", afirma con marcado optimismo.
Comentaristas
Más me gusta
Más comentarios
Más seguidores