Estrenan conmovedor filme de iniciación sexual

"Mi vida en rosa" es el reciente filme francés que llega este jueves a la cartelera, con la historia de un niño que sueña con ser mujer. Su transición sexual pasa, de todos modos, por el dolor, la comprensión y el rechazo del entorno familiar. Sólida actuación de Georges du Fresne, quien en su mirada encuentra la complicidad del espectador.

11 de Octubre de 2000 | 16:06 | Marcelo Cabello, Emol.com
SANTIAGO.- El establishment, de la noche a la mañana, se ve alterado por un niño de siete años. Horror que, por semanas, se oculta entre risas forzadas, explicaciones al pasar y críticas suaves hacia el pequeño "problema".

Por esos derroteros deambula este drama, a ratos con pincelazos de comedia, que el francés Alain Berliner ideó en el guión y llevó a la pantalla grande bajo el título Mi vida en rosa que por momentos, recuerda el sufrimiento de Di Caprio en Mi vida como hijo, al enfrentarse a su padrastro (Robert de Niro).

En la escena, Ludovic (George du Fresne) habla de sus deseos con su madre (Michele Laroque)Aquí la trama pasa por la iniciación sexual de Ludovic, el menor de cuatro hermanos e hijo de una, aparentemente, bella pareja. No obstante, los 88 minutos de metraje dejan al descubierto el ingenuo y, al mismo tiempo, enorme deseo del infante: ser mujer, y feliz, que se casa con un "príncipe azul", en este caso, su vecino, hijo del jefe de su padre.

Notable, en tal sentido, es la actuación protagónica de Georges du Fresne, quien en su deseo de vestirse de fémina -se siente atrapado en una corporalidad varonil, que le detesta-, gatilla una vorágine de reacciones, miradas, sentimientos, todo in crescendo. Del más suave al rechazo total, incluido maltratos físicos.

Las diferencias de Ludovic con los otros chicos se hacen notar desde un principio, aunque sus padres aceptan, con cierta mesura, las "travesuras" de su prole. Pero el disfraz, labios pintados, pelo corto, aros, ya no se sostienen en la privacidad, dejando al desamparo a la familia ante miradas represivas, atónitas, de vecinos y amigos.

Es hora de saber hacia dónde se inclinará la balanza, no sin antes que padres y hermanos se rebelen ante tal incómoda situación. Que basta de vergüenzas, bochornos, como el de secuestrar a la niña que representará a una dama en el teatro, y él vestirse de ella.

Hartos están también del rechazo moral y de palabra, que luego se concretiza: expulsión del colegio, el padre pierde su trabajo, los hermanos no defienden a Ludovic en peleas escolares, visitas semanales al siquiatra, cambio de vecindario... las vidas de esta familia han sido trocadas por el sentir de un imberbe.

Aunque el director Berliner entrega su moraleja, al mejor estilo fabulesco, queda la satisfacción de ver bien retratada a la familia cuando aparece algo "distinto". El choque vital con la tolerancia y, por último, con la vida particular de cada ser viviente, aunque todavía no vote ni tenga carnet de conducir.

Recomendable, sin ánimo de hallar la piedra filosofal sobre el porqué del homosexualismo.
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