Viña 2002: Los caprichos y exigencias de los artistas

Mientras Chayanne exige un Mercedes Benz oscuro con vidrios polarizados, la cantante uruguaya Natalia Oreiro pide salir de tour grastronómico por sitios en que sirvan mariscos.

20 de Febrero de 2002 | 17:53 | DPA
SANTIAGO.- Los productores del Festival de Viña del Mar deben satisfacer a los artistas del show internacional no sólo en materias de luz y sonido, sino también en sus particulares exigencias para los momentos previos o posteriores a sus actuaciones.

Juan Gabriel, quien llega por quinta vez al evento musical, pide tradicionalmente tres rosas rojas en su camarín y en el escenario. Tampoco le pueden faltar una bandeja con zanahorias, lechugas, apio, queso blanco, queso manchego y de oaxaca, además de 10 litros de agua mineral.

Otra de las "necesidades" son una botella de miel de abeja, 20 naranjas y limones, así como un arreglo de frutas.

Chayanne exige un Mercedes Benz oscuro con vidrios polarizados para desplazarse, ya que así puede estirar las piernas. Le gusta tener al alcance una variedad de mariscos y sushi, y que lo dejen solo antes de cantar.

Natalia Oreiro, que llega recién casada y como madrina de la selección uruguaya, quiere a una maquilladora y a un estilista a su disposición. Pide salir de tour grastronómico por sitios en que sirvan mariscos. Por la ropa no se hace problemas, se la diseña ella misma y en esta versión promete dejar a varios con la boca abierta con el atrevido vestido que usará.

Christian Castro también comparte sus exigencias de productos del mar. Quiere además fruta fresca, agua mineral importada, vino chileno y leche tibia. Los camerinos deben ser privados, bien custodiados y aire acondicionado. Para sus momentos de asueto, quiere un auto con tapiz de cuero y un chofer muy "reservado".

Los chilenos del grupo rock "La Ley" sólo comen empanadas antes de salir a escena y deben llevarles varitas de incienso ya que gustan de hacer ejercicios espirituales antes de cantar, en medio de una mística humareda.

Paulina Rubio sólo quiere agua mineral, frutas y diversos tipos de vino. Sin embargo, sus verdaderas peticiones vienen a último momento, lo que crea más de un inconveniente.

El legendario cantante británico Rod Stewart llega con chef personal y exige los teléfonos de un médico de prestigio por si le ocurriera algún percance. No acepta compartir el hotel de Viña del Mar en que alojan los demás artistas del Festival y se alojará en uno de Santiago, donde se siente más en privado y cómodo.
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