Los braseros de Lucybell

12 de Marzo de 2004 | 00:00 |
Los braseros de Lucybell

A punto de lanzar su sexto disco, "Lúmina", el trío ya está más que graduado en giras nacionales y hace un año vive y trabaja en Los Angeles, California. Pero cuando viene a Santiago sigue llenando la discoteca Blondie de fans sudorosos, como en sus inicios hace doce años. En la internacionalización según Lucybell, el grupo sigue jugando de local en Chile.

David Ponce. 12/3/2004

Lucybell
Ya es madrugada de una noche de verano en Santiago, hay un concierto en la discoteca Blondie y el lugar está entero mojado. De sudor y ternura. Y negrura. Hay ternura en el modo en que mil 500 personas maquilladas y vestidas de negro cantan en masa cada canción. Y hay sudor. Entrar aquí es como desembarcar en varios aeropuertos tropicales y nublados juntos. Las paredes gotean. Está oscuro. Suena fuerte. Y mucha gente está disfrutando esto adentro.

Al fondo del lugar, apenas visibles, hay tres hombres trabajando. Son el guitarrista y cantante Claudio Valenzuela, el bajista Eduardo Caces y el baterista Francisco González, juntos en medio del calor. Éstos podrían ser unos gigantescos braseros. Pero son los braseros de Lucybell: la receta propia del trío chileno para mantener cálida la fidelidad del público. A medida que los músicos de rock se hacen famosos suelen perder su audiencia original, pero eso no pasa con Lucybell. Ahora están en Blondie, reducto del público dark o gótico que los vio nacer hacia 1991. Pero vienen llegando de una gira nacional desde Puerto Montt a Calama. El mismo tour los acaba de llevar a Perú, donde tocan para mil personas en un gimnasio de Lima. Y el próximo mes vuelven a California, su nuevo hogar.

El público de Lucybell está creciendo. Esta noche la Blondie está llena.

"Se da un microclima", comenta Eduardo Caces días después. Los tres músicos se juntan ahora a ver la carátula definitiva de su nuevo disco, "Lúmina". Es su sexta grabación después de "Peces" (1995), "Viajar" (1996), "Lucybell" (1998), "Amanece" (2000) y "Sesión futura" (2001). Y esta gira no es sólo un reencuentro con los chilenos. "Más que eso, es quizás mostrar la nueva cara del grupo", dice Claudio Valenzuela. "Ésta fue una gira para tirar al ruedo la energía nueva de este disco".

Tal como en "Amanece", Lucybell ha puesto en "Lúmina" una mayoría de buenas canciones, provista de melodías benditas y mucha energía. Aparte de su usual combinación de falsetes y tonos graves, el propio Valenzuela desgarra un poco más su garganta en ciertas vocales del disco. En "Verde invierno" pronuncia "A romperrgh". Tal como canta "Que todo nace de tu vohrrz", en "Piedad". O "Puede callarse el marrgh", en "Golpes".

- Ahora entramos a la sala de ensayo a simplemente mantener esa energía que entregamos todos los fines de semana en vivo - explica el baterista- . Está bien: creo que el disco es más rockero. Pero antes que más rockero o más pop o más electrónico o lo que sea, nos fijamos en hacer buenas canciones. Si son rockeras, bienvenidas.

- Para donde evolucionó fue súper natural - agrega el cantante- . Quizás por lo que estábamos escuchando, por lo que estábamos pasando, la vida que estábamos llevando.

Lo que están pasando es su cambio a EE.UU., donde Lucybell vive y actúa desde el año pasado. La vida que están llevando transcurre en Los Angeles, California. "Los Angeles se convirtió a corto plazo en nuestra casa, ahí está nuestro hogar, nuestra familia, nuestros gatos, perros...", es el inventario de Eduardo Caces. "Era lógico grabar en Estados Unidos, haber vivido ya casi un año y terminar ese capítulo con la sensación de grabar en un lugar que no era el Cono Sur".

Además por primera vez el baterista canta en un disco de Lucybell, en las canciones "Besaré tu piel", "Ojos del silencio" y "Planta sol". "La idea de Francisco fue cantar y lo apoyamos todos. Pero hay un trabajo de equipo que siempre transforma todo en una canción del grupo", dice Claudio Valenzuela. "Somos todos tirando la energía del grupo", agrega Francisco González, y Eduardo Caces coincide. "Todo suma a la banda, a este personaje que es Lucybell".

Chile choqueante

La nueva vida de Lucybell está en los detalles. En la radio que oye Valenzuela, por ejemplo.

- Me pasó estando en Los Angeles que escuché muchísimo a Led Zeppelin. Hay una radio que toca todo el día Led Zeppelin. O un 99 por ciento - dice: tal vez eso explique una de las nuevas canciones, "No mientas más", que es lo más blusero que ha hecho hasta ahora el grupo. Y también está la distancia con Chile. Si le preguntan por algo que sienta haberse perdido durante su ausencia, Valenzuela responde incluso antes de terminada la pregunta.

- Creo que nos hemos perdido nada - declara lentamente, tal como cuando canta- . Nos fuimos y no pasó mucho más que cambiaran los payasos y siguiera el circo. Desde la televisión hasta los políticos. Éste es el año del mono y por algo se ha descubierto, no sé, a Matute Johns, y quizás qué otras cosas más se van a descubrir. Ojalá que siga así. Pero desde el año pasado hasta ahora, la verdad, no creo que haya habido un gran cambio. Al menos en lo que se ve en los medios públicos.

- Además en Estados Unidos nos fuimos a meter a un estudio, también encerrados 23 días en otro país - explica Caces.

- La primera y la segunda semana (de regreso a Chile) son choqueantes - sonríe González.

- Es un murallazo - ilustra Caces.

- Al llegar a Santiago hay un montón de "¿Qué programa es ése?". "¿Qué noticia es ésa?". "Explícame qué pasó" - agrega el baterista- . El realismo mágico de García Márquez está acá. No está en Colombia.

- Sí me he fijado en gente que está haciendo música nueva - distingue el cantante, quien además fue productor del disco del grupo De Saloon el año pasado- . Aparte de eso me gustó mucho Tronic, Malcorazón, felicito a la gente de Electrodomésticos... Cuando íbamos al estudio a grabar escuché varias veces el disco de Solar en el camino. Es muy interesante de escuchar con otro punto de vista. La pregunta es ¿por qué se separaron?

Valenzuela alude a un par de grupos contemporáneos, pero con distintos destinos. Malcorazón, iniciado en 1991 al mismo tiempo que Lucybell, acaba de reformarse con el disco "Abismo". Solar, iniciado en 1993, acabó por disolverse tras publicar su disco "Sentido común". Unos renacen. Otros mueren. Lucybell permanece.

- De afuera la visión es muy fuerte sobre la música chilena - asegura- . La gente se ubica con ciertas bandas. Lo que ha hecho La Ley, sea lo que sea, ha puesto el nombre de Chile; nosotros de alguna forma también, Los Tetas viajando por México. No me gustan los chauvinismos, pero es interesante que ahora el centro está un poco acá, no como en los ''80 en Argentina. Más en el Pacífico que el Atlántico.

En el sitio de Lucybell (www.lucybell.com) hay un foro con los mejores shows del grupo en 2003 según el sufragio de los fans. La más votada es una actuación en el Gimnasio Sokol, de Antofagasta. Sigue el concierto que dieron en el Estadio Víctor Jara antes de partir a EE.UU. Y luego viene uno en cada país: el Festival de Viña, el Salón 21 en México, el club Knitting Factory en Los Angeles.

El voto de Lucybell es claro: el Estadio Víctor Jara. "Ésa fue una acumulación de energía. Siempre habíamos querido ver el Estadio así de lleno. Y estaba tan o más lleno que cuando vino Morrissey (en marzo de 2000), la primera vez que lo vi con tanta gente", dice Valenzuela. Lucybell puede estar en la ruta de La Ley. Pero a su modo. Sigue siendo un grupo de rock popular en Chile, como lo prueba su sudorosa noche en Blondie. "La gente ya cantaba el disco nuevo: o hay mucha piratería en este país o no sé cómo se saben las canciones nuevas", pregunta Valenzuela. Pueden ser las dos cosas. Sudor y ternura.

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